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El Papa

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LA VIRGEN MARÍA

13:45 0 Comments

de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

479.- El culto Mariano no sólo es compatible con nuestra fe, sino que guarda y corrobora su pureza y unidad. No hay ninguna herejía por amar mucho a la Virgen. ¿Quién puede honrar a María? Solamente los que creen en su Santo Hijo. La columna fundamental de nuestra fe es la divinidad de Jesucristo. De este hecho capital: Cristo es el DIOS que ha bajado a nosotros, fluye todo el sistema de la fe y la moral de la religión cristiana. Los que honran a María hablan así: Honro a María porque fue su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito del Padre, el primero que la honró, naciendo de Ella; el que bajó a la tierra a rescatarnos y liberarnos de la condenación por medio de su Pasión; el que murió por nosotros, resucitó, subió a los Cielos. En una palabra: al honrar a María confesamos toda nuestra fe cristiana.

480.- De modo que el culto Mariano es el engarce de oro que guarda, como bello diamante, la Divinidad de Jesucristo. Y si al diamante no le daña un hermoso engarce, antes bien, el engarce realza todavía más el precio de la piedra, de un modo análogo el culto Mariano no sólo es compatible con la adoración de Cristo, sino que además la coloca en un engarce más y más consciente. Para nosotros, si el culto Mariano no es la cuestión principal, tampoco es accesoria, sin la cual pueda sostener la fe Católica. Para nosotros, lo principal es la Divinidad de Cristo, pero de ella se deriva necesariamente el culto de la Madre de DIOS. Así lo quiso El mismo, que pudiendo aparecer en la tierra como Adán, quiso nacer de la siempre Virgen María. Si adoro a Cristo, he de honrar también a su Madre, y si honro a la Madre de DIOS, sé adorar con más fervor a su Divino Hijo.

481.- Por otra parte, la misma Historia ofrece gran abundancia de datos para poner de manifiesto que los que niegan la Divinidad de Cristo, no salieron de las filas en que se honra a María, sino todo lo contrario, de aquellos sectores que al principio sólo suprimían el culto a la Virgen Madre, y sintiéndose después irremisiblemente arrastrados llegaron a los campos de hielo de la negación de Cristo. La historia dos veces milenaria y los que vengan, de la Iglesia, demuestra que cuando el árbol de la fe se desarrolla en suelo sano, siempre tuvo abundantemente las flores y los frutos a cual más bellos del culto Mariano; en cambio, cuando el culto Mariano se debilitaba o se secaba por completo, podía colegirse que la misma fe había declinado.

482.- Hay cristianos que no honran a María, porque, según dicen, el culto Mariano los distrae de Cristo, y ellos sólo quieren honrarle a El. Y no obstante, ¿qué es lo que vemos? El hecho peculiar de que donde se deja de honrar a María, decrece también el culto de Cristo, aun más, se cuartean los fundamentos de toda la fe cristiana. Nosotros honramos a María y adoramos a su Santo Hijo. Y donde se deja de honrar a María para dar, según se dice, más vida y campo al culto de Cristo, allá se discute sobre estos puntos: ¿Cristo fue verdadero DIOS o solamente hombre? ¿Vale la pena esgrimir armas en defensa del Credo íntegro? Después de tales consideraciones, adquiere un interés especial el hecho histórico de que la falsa reforma del siglo 16, no pudo apoderarse precisamente de los países en que el culto a la Virgen Bendita, el culto Mariano, tenía un vigor especial y florecía con abundancia.

483.- Y vemos que el culto Mariano es un medio eficaz para conservar la unidad de la fe. El centro de la familia es la madre. Mientras ella vive, aún los hijos mayores, que ya fundaron hace tiempo su familia, tienen cohesión y sienten al unísono, aunque falte el padre. Pero al morir ella, se destroza la familia. La Virgen Bendita también vino a ser fuerza de cohesión en la primera comunidad cristiana, después de la Resurrección de Cristo. Los Hechos de los Apóstoles, 1,14, consignan: todos los fieles, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres, y con María, la Madre de Jesús.





TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 3

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A.- Vaticano 2º:
Sobre la Divina Revelación. 18.11.1965.


50. Presenta la doctrina verdadera sobre la revelación, para que la anunciemos y todo el que oiga, crea, practique y se salve. DIOS puede hablar con los hombres, sus criaturas, de muchas formas. La revelación Natural o Primitiva y Mosaica son una preparación para la revelación Cristiana y plena de los Evangelios. Tenemos que recibirla con Fe, que es la respuesta de la Criatura al Creador que habla. Esta Revelación Cristiana Cristo la comunica a los Apóstoles, y sucesores los Obispos, organizando la Iglesia para asegurar su conservación plena y continuidad hasta el Fin del Mundo, y que nos la presenta en el Credo.

51. La Iglesia Católica tiene dos fuentes de revelación: la Sagrada Tradición o Biblia hablada, y la Sagrada Escritura o Biblia escrita. Primero se predica, después se escribe. La Tradición se deriva de los Apóstoles en el Magisterio de la Iglesia y enseñanzas de los Santos Padres. Hay una relación muy íntima entre las dos, llegando a complementarse, por venir del mismo DIOS, y ser encomendada su interpretación correcta al Magisterio vivo de la Iglesia, Pío 12 el 12.08.1950, Año Santo.

52. La inspiración y su interpretación. DIOS es el autor principal que inspira, para que los autores secundarios o hagiógrafos, con plena libertad y según sus condiciones, escriban lo que el Espíritu Santo les inspire. Así nos dan plena seguridad de que no hay error en materia de Fe y Costumbres. No vale quedarse con frases aisladas, sino aceptarla en conjunto: “Toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, argüir, corregir, educar en la justicia, a fin de que el hombre de DIOS sea perfecto y equipado para toda obra buena”. San Pablo en 2ª Timoteo 3,16-17. Debemos tener en cuenta los géneros literarios y tener presente lo que el Espíritu Santo, por el hagiógrafo, nos quiso decir y quiere seguir diciéndonos, quedando sometido a la autoridad de la Iglesia por deseo de Jesucristo. Vaticano 1º en el siglo 19. Es la maravillosa condescendencia de DIOS que viene a salvarnos, tomando nuestra carne y hablándonos con nuestro lenguaje.

53. El Antiguo Testamento nos muestra las comienzos de la Historia de la Salvación, como la luz del amanecer irá aumentando: Adán y Eva, Noé, Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, Jueces, Profetas. Es de gran importancia para los cristianos; a los judíos, en la Sinagoga de Roma, el Papa los llamó nuestros hermanos mayores en la Fe. Ambos Testamentos se complementan. La Virgen, que ya aparece en los comienzos, como la que pisará la cabeza de la serpiente, es el vértice del Antiguo y la aurora del Nuevo.

54. El Nuevo Testamento es la plenitud: “Llegada la plenitud de los tiempos, dice San Pablo en Gálatas 4,4, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Esta plenitud es el ambiente que se había logrado en el Imperio Romano con las unidades de lengua, geografía, política, cultural, económica, artística y de derecho, pero que faltaba la religiosa. Los Evangelios ocupan el lugar preeminente en toda la Sagrada Escritura por ser el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, el Salvador.

55. La Iglesia siempre ha defendido y defiende el origen apostólico de los Evangelios: Cristo les manda predicar, después escriben inspirados por el Espíritu Santo y que serán el fundamento de la fe que desde entonces miles de mártires y santos darán testimonio en un mundo totalmente contrario. Hubo distintas versiones, pero la Iglesia nos presenta las cuatro redacciones, según San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan.

56. La historicidad y autenticidad siempre lo ha defendido la Iglesia sin vacilar y nos asegura que nos trasmiten fielmente lo que Jesús hizo y enseñó para nuestra salvación, por ser testigos oculares y ministros de la Palabra, para que conozcamos la Verdad de las palabras que nos enseñan, San Lucas 1,2-4. Toda la Biblia se escribe entre Moisés, unos 1400 años antes de Jesús, y San Juan, con el Apocalipsis, hacia el año 100, después de Cristo.

57. Los restantes escritos que forman el Canon del Nuevo Testamento son escritos también bajo la inspiración del Espíritu Santo, con los cuales, según la sabia disposición de DIOS, se confirma todo lo que se refiere a Cristo Señor, se cuentan los principios de la Iglesia y su admirable difusión, y se anuncia su gloriosa consumación. El Señor estuvo con lo Apóstoles, les envía con autoridad, trasmite el Espíritu Santo y prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

58. La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia es cuidada, protegida, interpretada correctamente y anunciada fielmente. La Iglesia, que vive de la Eucaristía, se alimenta de la Palabra de DIOS, y la propone de todas las formas posibles: anuncien, prediquen…el que crea y se bautice…se salvará. Siempre ha cuidado de las traducciones. Primero, el Antiguo Testamento, está la Biblia Hebrea de Jerusalén con 38 libros; después, la Biblia Griega de Alejandría en el siglo 3º antes de Cristo; a continuación, 70 ancianos judíos de la dispersión, tradujeron los 38 libros y añadieron los 7 restantes: Tobías, Judit, los 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc; que no fueron aceptados por los judíos de Jerusalén y por algunos Protestantes racionalistas del siglo 19; pero los judíos de la dispersión o díaspora si, quedando los 45 libros, y era la que más se usaba en tiempos de Jesús; la Iglesia tomó como suya la versión griega de los Setenta; más tarde en occidente se traduce la Vetus Latina, y perfeccionada por San Jerónimo con la Vulgata, en el siglo 5º. En idiomas modernos, antes que Lutero tradujera al alemán, ya había 44 ediciones diferentes, de las que 17 eran en alemán; y en España, la Políglota, en siete idiomas, del Cardenal Cisneros.

59. La Iglesia prepara a sus Pastores y Ministros de la Palabra, para que, también iluminados por el Espíritu Santo, las Sagradas Escrituras sean alimento de las almas, ilumine las mentes, robustezca las voluntades y encienda los corazones de los hombres en el amor de DIOS. Da vida a la Teología, siendo como su alma, y alimento en la vida personal, en la catequesis y toda clase de pastorales. Se recomienda su lectura con corazón limpio y deseos de vivirla y trasmitirla. Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. A DIOS hablamos cuando oramos; a El oímos cuando las leemos, decía San Ambrosio.

60. Cuiden los Prelados de su conservación y difusión con las debidas notas o explicaciones necesarias y suficientes. Y que en nuestro ambiente personal o familiar no las descuidemos como si fuera otro libro: bien forradas y en lugar destacado; es el mejor tesoro después de la Eucaristía y al cogerlas y dejarlas, le demos un beso, como lo hace el Sacerdote al terminar de leer el Evangelio, al mismo tiempo que dice: por la lectura de estas Palabras, se purifique nuestra alma.

B.- Teología:
Pecados Mortales.


61. Pecado mortal. Es la trasgresión voluntaria de algún Mandamiento de la Ley de Dios o de la Iglesia en materia grave, es decir, desobediencia con conciencia de estar obligado gravemente.

62. Este pecado se llama Mortal por causar la muerte del alma, en el sentido de que la priva de la Vida de Dios, quedando sólo la vida natural, que es la unión del alma con el cuerpo, y comprende la vida vegetativa, la sensitiva y la racional.

63. Se pierde la Vida sobrenatural, que es la plenitud de la persona: queda verdadero cadáver, y por tanto, sin actos meritorios para la Vida eterna.

64. Condiciones para que haya pecado mortal. Que la materia de pecado sea grave; es decir, que lo mandado o prohibido sea advertido o considerado subjetivamente como cosa grave, ya en sí misma, ya en sus circunstancias. Por ser la conciencia la regla próxima de nuestras acciones, nos da a conocer la gravedad de la materia.

65. Que haya plena advertencia a la malicia grave del acto. Consiste en que el conocimiento de dicha malicia sea claro, aunque sea de forma general, o al menos sospeche.

66. Que haya pleno y libre consentimiento de la voluntad. Cuando se da cuenta de la grave malicia, la consiente, la quiere y la abraza libremente.

67. Gravedad del pecado mortal. Dentro de su misma gravedad, hay unos más que otros. En Jeremías 7,26 se indica algo. Y en San Juan 19,11 dice a Pilatos Jesús: "Quien me ha entregado a ti, es reo de mayor pecado". Depende de la excelencia de la virtud a que se opone, de la dignidad de la persona ofendida y del bien del prójimo dañado.

68. El pecado mortal es un suicidio espiritual. Los daños para el alma son más graves que los del cuerpo y de peores consecuencias, aunque son más fáciles de curar.

69. En sí mismo, es el mal supremo, el mal absoluto, el peor y único mal. Los demás males, son consecuencia del pecado. El pecado es la raíz de todos los males.

70. En esta vida, se pierde la Gracia santificante, se pierden todos los méritos adquiridos por las buenas obras de la vida pasada y esclaviza a Satanás, ya que al desobedecer a DIOS, en cierto modo, le dejamos, y nos entregamos al Diablo.

71. En la otra Vida, el castigo eterno del Infierno con la pena de daño o privación de Dios para toda la eternidad, sin ninguna esperanza; y la pena de sentidos: fuego peor que el de la tierra, por quemar sin consumir al cuerpo y al alma, y toda clase de tormentos y sufrimientos; es la reunión de todos los males sin mezcla de bien alguno.

72. Remedios. Para salir del pecado mortal, el alma necesita resucitar. Este verdadero milagro se realiza cuando hay verdadero arrepentimiento y deseo de enmienda, mediante la contrición perfecta, con propósito de confesarse. No se puede comulgar con conciencia de pecado grave, salvo en los casos que la Iglesia regula, y en las condiciones requeridas. Con esta vuelta a Dios, se recobra, la Gracia, los Dones y las Virtudes.

73. Muchos, por influencia protestante, dicen que no se confiesan ante el Sacerdote, "con un hombre", sino sólo ante Dios. El buen católico tampoco se confiesa ante "un hombre", sino ante el Ministro de Dios, que es un hombre consagrado, con poderes especiales: es el mismo Jesucristo el que perdona por medio de él. Al hacer un buen examen, nos arrepentimos solos ante Dios, y después vamos ante el Ministro de Dios para reconciliarnos y recibir el perdón y la penitencia si estamos bien preparados. La confesión es un verdadero juicio donde se puede absolver o no, según la preparación. Y un juicio mejor que los humanos, porque basta con confesar la culpa y estar arrepentidos y con deseos de enmienda, para recibir la absolución.

74. Nos llena de verdadera alegría al llamar a la Virgen Madre de Misericordia. También los Sacerdotes se confiesan ante otro Sacerdote.

75. Catecismo 1854 a 1864.

LA VIRGEN MARÍA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

Experiencia 411

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RECUERDA, CATOLICO.


El Padre Juan repartió en 20 días cien mil volantes entre una población estudiantil de doscientos veinte mil jóvenes, como una siembra intensa e inmensa:

1. Los 10 Mandamientos de la LEY de DIOS obligan a todo hombre, si quiere ir al Cielo. Son el mejor programa social, nunca pasado de moda. Vivirlos, es la mejor forma de vivir en familia.
1º-Amar a DIOS sobre todas las cosas. Es el Creador; somos criaturas, administradores que rendiremos cuentas.

2º- No jurar el Santo Nombre de DIOS en vano. Puedes jurar con verdad, justicia y necesidad.

3º.-Santificar las Fiestas: viernes los árabes, sábados los judíos; domingos los cristianos católicos, por la resurrección de Jesús.

4º.- Honrar Padre y Madre: respeto a la autoridad; cariño, respeto y ayuda, aunque tengas otras ideas.

5º.- No matar, es el respeto a la vida en todas sus formas; también a los niños en el seno materno, y a los que podían existir y no les dejan con los preservativos o anticonceptivos; es pecado grave.

6º.- No fornicar ni cometer actos impuros; es el respeto al cuerpo, compañero del alma, santificado y destinado al Cielo si te salvas.

7º.- No robar; es el respeto a la propiedad privada y pública.

8º.- No darás falsos testimonio ni mentirás; es el respeto a la verdad.

9º.-No consentir pensamientos ni deseos impuros; es el control del corazón en materia sexual.

10º.-No codiciar los bienes ajenos; es el control del corazón ante las envidias, ambiciones y codicias de cosas materiales.

2. Hay Cinco Mandamientos de la Iglesia que obligan a todo Católico con frecuencia los tenemos olvidados, y si no los recordamos, no los podremos cumplir. Son obligatorios porque son necesarios para vivir la Vida de Gracia que la Iglesia administra por mandato de Jesucristo. Los recordamos, para vivirlos con sencillez amorosa:

1º= Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Misa entera porque toda ella es una unidad maravillosa: purificarse al principio hace que todo lo demás se realice mejor: escuchar la Palabra de DIOS, ofrecerse, adorar en la Consagración, recibir en la Comunión y dar gracias.

2º=Confesar ante el Sacerdote por lo menos una vez al año, o si hay peligro de muerte, o si se va a comulgar y hay pecado grave. La confesión para el alma es como el aseo para el cuerpo. Y el alma, imagen de DIOS, inmortal por ser espiritual, es más importante que el cuerpo, el cual resucitará para acompañar al alma donde esté. Recuerda que no puedes estar limpio si no te lavas. Igual con el alma. San Juan 20. Carta de Santiago.

3º= Comulgar por Pascua de Resurrección o una vez al año. Recuerda que el cuerpo no puede vivir con una comida al año, ni con una comida al mes. Comulgar es recibir el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de JESUCRISTO, alimento espiritual que da la Vida eterna al alma y al cuerpo lo santifica y le da derecho a resucitar. San Juan 6,53.

4º=Ayunar cuando lo manda la Iglesia. Es privarte de algo que te gusta mucho. En la actualidad, todos los viernes del año son días penitenciales, no comer ni beber licores una hora antes de la Comunión, ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

5º=Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Todo servicio debe ser retribuido. En los planes de DIOS, hay más alegría en dar que en recibir; se enriquece quien más comparte o reparte.

3.- No te olvides de los SEIS puntos netamente católicos:

1. Lo que has de creer, en el Credo.
2 Lo que has de cumplir, en los 10 Mandamientos de la Santa LEY de DIOS y 5 de la Iglesia.
3. Lo que has de recibir, en los 7 sacramentos.
4. Lo que has de pedir, en las 7 peticiones del Padre Nuestro.
5. A quien tienes que obedecer, al Papa Infalible en Dogma y Moral.
6. Y a quien tienes que amar, a la siempre Virgen María, Inmaculada Madre de DIOS, de la Iglesia y nuestra. Los demás grupos son huérfanos de Madre, son sólo hermanos de Padre.

LA VIRGEN MARIA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

468.- El culto de María vivifica nuestra fe. María conservaba la fe dentro de su corazón, no como un tesoro sin vida e incapaz de comunicarle, sino que moldeó toda su vida según esa fe. Esta fe viva de María es la segunda lección importante para nosotros. El Reino de DIOS, dijo en cierta ocasión el Señor, es semejante a la levadura que tomó una mujer y la revolvió en tres medidas de harina, hasta que hubo fermentado toda la masa, San Lucas 13,21. Con ello nos enseña que nuestra fe ha de ser levadura que haga fermentar toda nuestra vida. Ella, no solamente tomaba nota de los acontecimientos de la vida de Jesús y de sus palabras, sino que además, iba ponderándolas en su corazón, San Lucas 2,19; es decir, al orar y trabajar, al descansar y estando atareada, pensaba en ellos continuamente y conforme a los mismos, moldeaba su vida. Así como fue María quien dio cuerpo al Hijo de DIOS bajado a la tierra, en la vida de María fue donde tomaron cuerpo con la mayor perfección posible las enseñanzas y la religión de su Hijo. Fue la que mejor escuchó y cumplió.

469.- Nunca hubo ni habrá un hombre que en su alegría y en su dolor, en sus anhelos y planes, en sus virtudes y sacrificios, haya dado vida con tal fidelidad y de un modo tan triunfal al espíritu del cristianismo como la Virgen Bendita. El mismo Jesús dio testimonio de ello. En cierta ocasión, una mujer que le seguía entre la multitud, viendo las obras maravillosas del Señor, y oyendo sus palabras divinas, exclamó con entusiasmo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron, San Lucas 11,27. Y el Señor le contestó: Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de DIOS y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

470.- Jesús no contradice a la mujer; todo lo contrario, amplía el sentido de sus palabras. No dice que no hay motivo de alabar a su Madre, sino que realmente tal motivo es doble; primero porque por su maternidad está unida con El con lazos de sangre; segundo, y el más poderoso, porque por su fe tiene con El un parentesco espiritual, y conservaba en el corazón, y las vivió, las palabras del Hijo, San Lucas 2, 19.51, mejor que cualquiera de sus discípulos.

471.- En el primer punto no podemos imitar a María, pero sí en el segundo. Sabemos muy bien como el camino más seguro para el que quiere seguir a María, ser digno de Ella y parecérsele, es la fe ardiente y abnegada, viva en Jesucristo. Fe que no es mera palabra ni mero sentimiento, sino también y principalmente, vida y fuerza divina que transforma nuestra vida propia.
Nos fijamos en lo que María dice a los criados en las bodas de Caná. Atended al Señor y haced lo que El os diga, San Juan 2,5. Así, pues, si honramos a María, no nos detenemos en Ella, sino que por Ella vamos a Cristo.

472.- Otro argumento, otro testimonio elocuente de que todas las manifestaciones de nuestro culto Mariano vivifican realmente nuestra fe y en último grado se dirigen al culto de DIOS y están saturadas del homenaje que debemos al Señor, es cada línea del sublime cántico del Magniticat, que resuena cada día miles de veces en todas las Iglesias y oraciones del mundo católico, cántico que el alma de la Virgen María, embriagada por el amor divino, entonó por vez primera en casa de Santa Isabel.

473.- Santa Isabel. Al ver a María que la visitaba, exclamó con sorpresa: ¡bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? ¡Bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor, San Lucas 1,42-45.

LA VIRGEN MARIA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

468.- El culto de María vivifica nuestra fe. María conservaba la fe dentro de su corazón, no como un tesoro sin vida e incapaz de comunicarle, sino que moldeó toda su vida según esa fe. Esta fe viva de María es la segunda lección importante para nosotros. El Reino de DIOS, dijo en cierta ocasión el Señor, es semejante a la levadura que tomó una mujer y la revolvió en tres medidas de harina, hasta que hubo fermentado toda la masa, San Lucas 13,21. Con ello nos enseña que nuestra fe ha de ser levadura que haga fermentar toda nuestra vida. Ella, no solamente tomaba nota de los acontecimientos de la vida de Jesús y de sus palabras, sino que además, iba ponderándolas en su corazón, San Lucas 2,19; es decir, al orar y trabajar, al descansar y estando atareada, pensaba en ellos continuamente y conforme a los mismos, moldeaba su vida. Así como fue María quien dio cuerpo al Hijo de DIOS bajado a la tierra, en la vida de María fue donde tomaron cuerpo con la mayor perfección posible las enseñanzas y la religión de su Hijo. Fue la que mejor escuchó y cumplió.

469.- Nunca hubo ni habrá un hombre que en su alegría y en su dolor, en sus anhelos y planes, en sus virtudes y sacrificios, haya dado vida con tal fidelidad y de un modo tan triunfal al espíritu del cristianismo como la Virgen Bendita. El mismo Jesús dio testimonio de ello. en cierta ocasión, una mujer que le seguía entre la multitud, viendo las obras maravillosas del Señor, y oyendo sus palabras divinas, exclamó con entusiasmo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron, San Lucas 11,27. Y el Señor le contestó: Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de DIOS y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

470.- Jesús no contradice a la mujer; todo lo contrario, amplía el sentido de sus palabras. No dice que no hay motivo de alabar a su Madre, sino que realmente tal motivo es doble; primero porque por su maternidad está unida con El con lazos de sangre; segundo, y el más poderoso, porque por su fe tiene con El un parentesco espiritual, y conservaba en el corazón, y las vivió, las palabras del Hijo, San Lucas 2, 19.51, mejor que cualquiera de sus discípulos.

471.- En el primer punto no podemos imitar a María, pero sí en el segundo. Sabemos muy bien como el camino más seguro para el que quiere seguir a María, ser digno de Ella y parecérsele, es la fe ardiente y abnegada, viva en Jesucristo. Fe que no es mera palabra ni mero sentimiento, sino también y principalmente, vida y fuerza divina que transforma nuestra vida propia.
Nos fijamos en lo que María dice a los criados en las bodas de Caná. Atended al Señor y haced lo que El os diga, San Juan 2,5. Así, pues, si honramos a María, no nos detenemos en Ella, sino que por Ella vamos a Cristo.

472.- Otro argumento, otro testimonio elocuente de que todas las manifestaciones de nuestro culto Mariano vivifican realmente nuestra fe y en último grado se dirigen al culto de DIOS y están saturadas del homenaje que debemos al Señor, es cada línea del sublime cántico del Magniticat, que resuena cada día miles de veces en todas las Iglesias y oraciones del mundo católico, cántico que el alma de la Virgen María, embriagada por el amor divino, entonó por vez primera en casa de Santa Isabel.

Annus Sacerdotalis

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19.- El Año Paulino que está por concluir orienta nuestro pensamiento también hacia el Apóstol de los gentiles, en quien podemos ver un espléndido modelo sacerdotal, totalmente «entregado» a su ministerio. «Nos apremia el amor de Cristo –escribía–, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron» (2 Co 5, 14). Y añadía: «Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos» (2 Co 5, 15). ¿Qué mejor programa se podría proponer a un sacerdote que quiera avanzar en el camino de la perfección cristiana?

20.- Queridos sacerdotes, la celebración del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney (1859) viene inmediatamente después de las celebraciones apenas concluidas del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes (1858). Ya en 1959, el Beato Papa Juan XXIII había hecho notar: «Poco antes de que el Cura de Ars terminase su carrera tan llena de méritos, la Virgen Inmaculada se había aparecido en otra región de Francia a una joven humilde y pura, para comunicarle un mensaje de oración y de penitencia, cuya inmensa resonancia espiritual es bien conocida desde hace un siglo. En realidad, la vida de este sacerdote cuya memoria celebramos, era anticipadamente una viva ilustración de las grandes verdades sobrenaturales enseñadas a la vidente de Massabielle. Él mismo sentía una devoción vivísima hacia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen; él, que ya en 1836 había consagrado su parroquia a María concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegría había de acoger la definición dogmática de 1854»50. El Santo Cura de Ars recordaba siempre a sus fieles que «Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir de su Santa Madre»51.

21.- Confío este Año Sacerdotal a la Santísima Virgen María, pidiéndole que suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia que inspiraron el pensamiento y la tarea del Santo Cura de Ars. Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesús crucificado, Juan María Vianney alimentó su entrega cotidiana sin reservas a Dios y a la Iglesia. Que su ejemplo fomente en los sacerdotes el testimonio de unidad con el Obispo, entre ellos y con los laicos, tan necesario hoy como siempre. A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: «En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro. Queridos sacerdotes, Cristo cuenta con vosotros. A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz.

¿COMO HONRAR A MARIA?

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(Continuación)
de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

449.- También al llamarle primogénito de María, san Mateo 1,25 y San Lucas 2,17, de dónde deducen que tuvo otros hijos. Conociendo bien el lenguaje de la Sagrada Escritura sabe que suele llamar primogénito al primer hijo, aunque no hayan tenido después otros; más todavía: San Pablo llama a Jesucristo Primogénito del Padre, Hebreos 1,6.- Además, si Jesucristo hubiera tenido hermanos carnales, hijos de María, ¿quién podría comprender entonces la escena delicada en que el Crucificado deja confiada su Madre a los cuidados de San Juan? Si María hubiera tenido otros hijos, ¿por qué dejarlas en manos de un extraño?

450.- La Virgen María no tuvo más que un Hijo, un Hijo único, Nuestro Señor Jesucristo.- Todos los demás fieles creyentes, lo somos en el orden de la Gracia, espirituales. Por este Hijo único honramos a María. Todos los homenajes, todo el gozo purísimo, todo el culto con que los pueblos católicos honran hace miles de años a María brotan de este hecho: Ella nos dio a Cristo. Y Cristo nos la dio en San Juan a todos los creyentes; así lo quiso DIOS; y que se preparen los que no quieren creerlo. Y nosotros no tememos lo que farisaicamente parece temen algunos, es a saber: no tememos que el culto de María, hiperdulía, veneración especial; a San José, protodulía, veneración singular, el primero entre iguales; y dulía, veneración de forma general a los Ángeles y Santos, desvíe nuestras almas de Jesucristo, a quien damos culto de latría, adoración, sólo a DIOS, a la Eucaristía y a la Santa Cruz.- No es ninguna muralla ni obstáculo entre nosotros y DIOS, sino por el contrario, es nuestro acicate y nos prepara para ir mejor hacia DIOS. El quiso venir a la tierra por María, pudiendo hacerlo de otras formas; y quiere que nosotros vayamos al Cielo por María, como camino más seguro.

451.- Cristo y María. El culto a María ¿es un obstáculo en el camino que nos conduce a Cristo? Sería realmente obstáculo si fuera verdad la calumnia tan cacareada, la falsedad que nunca podemos refutar bastante: que nosotros adoramos a la Virgen María. A veces se agota toda nuestra fuerza de convicción frente a tal modo de pensar erróneo y obstinado; en vano aducimos pruebas, el final siempre resulta el mismo: vosotros adoráis a María. Y es que a una mente cerrada y a un corazón obstinado, no valen razones; hay que rezar, sufrir, esperar; de todas formas, cuando se mueran, ya lo verán. Los ateos son ciegos en el espíritu; los herejes en toda su diversidad, son tuertos, ven la mitad y a veces menos. Ya hemos dicho antes que la veneramos de forma especial, no la adoramos.

452.- ¿Y por qué rezáis tantas oraciones, dicen otros? ¿Cuántos santuarios, letanías, imágenes? Porque queremos, les podemos decir; porque queremos lo mejor para nuestra Madre, y nadie nos lo puede impedir. Y el mismo Jesús, que aún no quería hacer milagros por no haber llegado su hora, la Virgen adelantó la hora de Jesús en las bodas de Caná; y Jesús, contento de que su Madre le tuviera esa confianza, inspirada por El mismo. Y si quieren poner un poco de atención a las oraciones y letanías, o ir a los lugares de peregrinación, verán que no la adoramos, sino que le pedimos interceda por nosotros: Santa María, Madre de DIOS, ruega por nosotros. Y en otro momento: Ruega por nosotros Santa Madre de DIOS, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. De modo que: ruega por nosotros.

453.- Y en las Letanías, siempre decimos: ruega por nosotros. Nos fijamos en la marcada diferencia que hace nuestra religión sacrosanta entre la adoración de DIOS y el culto a María. En los comienzos de las Letanías, decimos: DIOS Padre Celestial, ten piedad de nosotros. Si, esto es adoración. DIOS Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. También esto es adoración. DIOS Espíritu Santo, ten piedad o misericordia de nosotros. También esto es adoración. Esta es una voz que adora. Pero seguimos después: Santa María... ¿Y qué decimos? Ruega por nosotros. Y así en todas las que van dirigidas a la Virgen y a los Santos: ruega por nosotros. Esto no es adoración; es intercesión. Y se termina con el Cordero de DIOS, que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.

454.- ¿Por qué rezáis el Ave María? Porque la rezó el Arcángel Gabriel, que fue enviado por DIOS, y Santa Isabel; lo cuenta San Lucas 1.- No sirve de obstáculo en el camino hacia DIOS, sino que lo facilita; como tampoco lo fue para DIOS al venir a la tierra por medio de Ella, pidiéndole permiso para encarnarse y esperar la respuesta del Hágase. Y si en la Sagrada Escritura, escrita por inspiración del Espíritu Santo, hay una profecía, según la cual a María la llamarán Bienaventurada todas las generaciones, San Lucas 1,48, entonces obran muy bien los que trabajan por la realización de esta profecía y llaman Bienaventurada a la Virgen María.

caratula

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MENSAJE

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Este rostro sereno de Santa Maria, siempre Virgen, Inmaculada, nos llene de paz interior y serenidad, como corresponde a los hijos de DIOS que tienen en su alma la Gracia Santificante.

Ella, la llena de Gracia, la bendita entre todas las mujeres, son dos alabanzas que vienen del mismo DIOS; son Palabra de DIOS, en San Lucas 1, y el inicio de muchas otras alabanzas.

Elevada a la Cumbre más alta de la santidad para ser Madre de DIOS, Madre de la Iglesia y de todos los hombres, aunque no quieran reconocerlo. Y desde el Cielo está ejerciendo su oficio de Madre, con su poderosa intercesión para bien de nuestras almas, sobre todo, y para la conquista del Cielo eterno en el mayor grado de Gracia posible, que al dejar este mundo se convertirá en Gloria.

Hay muchos grupos religiosos que prescinden de Ella; a uno de ellos, que me hablaba de que somos hijos de DIOS, le dije: hijos del mismo DIOS, pero ustedes no tienen Madre; somos hijos de Padre; falta que lo seamos también de Madre. Ha querido Jesús que su propia Madre, lo sea también nuestra. Debemos quererla, debemos defenderla y escuchar su llamada para que vivamos como corresponde a los hijos de DIOS, que caminan hacia el Cielo eterno.

Padre Juan, Serviam.

EXPERIENCIAS # 399

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Febrero 2009, Ñaña de Lima.

19 asistentes a doce días de ejercicios espirituales en completo silencio y dos de convivencia, de edades comprendidas entre los 19 y 81 años. Nos escribe la de 81:

"Cada año nos va dejando una nueva huella para recordar y vivir; vine con temor a no poder acabarlos; este año para mí ha sido increíble; para DIOS no hay nada imposible; si los pecados son muy grandes, mayor es la Misericordia de DIOS; y la fortaleza de la Virgen que nos demostró cuando estuvo en la tierra; a Ella le pedía cada día el poder seguir y terminarlos; y así ha sido, con mucha paz y tranquilidad; nuestra debilidad nos dice que ya parece que todo se va a acabar, que no podemos más; es el maligno que anda rondando a ver cómo nos inquieta, asusta y desanima; pero como el Padre Juan nos dice siempre: sigamos pidiendo, sigamos adelante, que el alma que está unida a DIOS, el diablo la teme como al mismo DIOS; el Señor lo tiene todo bajo control, tiene su programa y no podemos cambiarlo; sólo debemos decir amorosamente: Hágase tu voluntad." Edita.

Del santo Padre Benedicto 16, nos dice: Los Ejercicios son una fuerte experiencia de DIOS suscitada por la escucha de su Palabra, comprendida y acogida en la propia vida, bajo la acción del Espíritu Santo, la cual, en un clima de silencio, de oración y con la meditación de un guía espiritual, capacita para el discernimiento en orden a la purificación del corazón, a la conversión de vida y al seguimiento de Cristo, para el cumplimiento de la propia misión en la Iglesia y en el mundo.Junto a otras formas de retiro espiritual, por lo demás, loables, es bueno que no falte la participación en los ejercicios espirituales, caracterizados por el clima de silencio completo y profundo que favorece el encuentro personal y comunitario con DIOS y la contemplación del rostro de Cristo.

En una época en que la influencia de la secularización es cada vez más fuerte y, por otra parte, se nota una necesidad generalizada de encontrar a DIOS, no debe faltar la posibilidad de ofrecer espacios de intensa escucha de su Palabra en el silencio y en la oración. Lugares privilegiados para dicha experiencia espiritual son especialmente las casas de ejercicios espirituales a las que, con este fin, hay que sostener materialmente y dotar de personal adecuado.

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El Papa

martes, 28 de septiembre de 2010






LA VIRGEN MARÍA

viernes, 11 de junio de 2010
de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

479.- El culto Mariano no sólo es compatible con nuestra fe, sino que guarda y corrobora su pureza y unidad. No hay ninguna herejía por amar mucho a la Virgen. ¿Quién puede honrar a María? Solamente los que creen en su Santo Hijo. La columna fundamental de nuestra fe es la divinidad de Jesucristo. De este hecho capital: Cristo es el DIOS que ha bajado a nosotros, fluye todo el sistema de la fe y la moral de la religión cristiana. Los que honran a María hablan así: Honro a María porque fue su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito del Padre, el primero que la honró, naciendo de Ella; el que bajó a la tierra a rescatarnos y liberarnos de la condenación por medio de su Pasión; el que murió por nosotros, resucitó, subió a los Cielos. En una palabra: al honrar a María confesamos toda nuestra fe cristiana.

480.- De modo que el culto Mariano es el engarce de oro que guarda, como bello diamante, la Divinidad de Jesucristo. Y si al diamante no le daña un hermoso engarce, antes bien, el engarce realza todavía más el precio de la piedra, de un modo análogo el culto Mariano no sólo es compatible con la adoración de Cristo, sino que además la coloca en un engarce más y más consciente. Para nosotros, si el culto Mariano no es la cuestión principal, tampoco es accesoria, sin la cual pueda sostener la fe Católica. Para nosotros, lo principal es la Divinidad de Cristo, pero de ella se deriva necesariamente el culto de la Madre de DIOS. Así lo quiso El mismo, que pudiendo aparecer en la tierra como Adán, quiso nacer de la siempre Virgen María. Si adoro a Cristo, he de honrar también a su Madre, y si honro a la Madre de DIOS, sé adorar con más fervor a su Divino Hijo.

481.- Por otra parte, la misma Historia ofrece gran abundancia de datos para poner de manifiesto que los que niegan la Divinidad de Cristo, no salieron de las filas en que se honra a María, sino todo lo contrario, de aquellos sectores que al principio sólo suprimían el culto a la Virgen Madre, y sintiéndose después irremisiblemente arrastrados llegaron a los campos de hielo de la negación de Cristo. La historia dos veces milenaria y los que vengan, de la Iglesia, demuestra que cuando el árbol de la fe se desarrolla en suelo sano, siempre tuvo abundantemente las flores y los frutos a cual más bellos del culto Mariano; en cambio, cuando el culto Mariano se debilitaba o se secaba por completo, podía colegirse que la misma fe había declinado.

482.- Hay cristianos que no honran a María, porque, según dicen, el culto Mariano los distrae de Cristo, y ellos sólo quieren honrarle a El. Y no obstante, ¿qué es lo que vemos? El hecho peculiar de que donde se deja de honrar a María, decrece también el culto de Cristo, aun más, se cuartean los fundamentos de toda la fe cristiana. Nosotros honramos a María y adoramos a su Santo Hijo. Y donde se deja de honrar a María para dar, según se dice, más vida y campo al culto de Cristo, allá se discute sobre estos puntos: ¿Cristo fue verdadero DIOS o solamente hombre? ¿Vale la pena esgrimir armas en defensa del Credo íntegro? Después de tales consideraciones, adquiere un interés especial el hecho histórico de que la falsa reforma del siglo 16, no pudo apoderarse precisamente de los países en que el culto a la Virgen Bendita, el culto Mariano, tenía un vigor especial y florecía con abundancia.

483.- Y vemos que el culto Mariano es un medio eficaz para conservar la unidad de la fe. El centro de la familia es la madre. Mientras ella vive, aún los hijos mayores, que ya fundaron hace tiempo su familia, tienen cohesión y sienten al unísono, aunque falte el padre. Pero al morir ella, se destroza la familia. La Virgen Bendita también vino a ser fuerza de cohesión en la primera comunidad cristiana, después de la Resurrección de Cristo. Los Hechos de los Apóstoles, 1,14, consignan: todos los fieles, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres, y con María, la Madre de Jesús.





TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 3

miércoles, 12 de mayo de 2010
A.- Vaticano 2º:
Sobre la Divina Revelación. 18.11.1965.

50. Presenta la doctrina verdadera sobre la revelación, para que la anunciemos y todo el que oiga, crea, practique y se salve. DIOS puede hablar con los hombres, sus criaturas, de muchas formas. La revelación Natural o Primitiva y Mosaica son una preparación para la revelación Cristiana y plena de los Evangelios. Tenemos que recibirla con Fe, que es la respuesta de la Criatura al Creador que habla. Esta Revelación Cristiana Cristo la comunica a los Apóstoles, y sucesores los Obispos, organizando la Iglesia para asegurar su conservación plena y continuidad hasta el Fin del Mundo, y que nos la presenta en el Credo.

51. La Iglesia Católica tiene dos fuentes de revelación: la Sagrada Tradición o Biblia hablada, y la Sagrada Escritura o Biblia escrita. Primero se predica, después se escribe. La Tradición se deriva de los Apóstoles en el Magisterio de la Iglesia y enseñanzas de los Santos Padres. Hay una relación muy íntima entre las dos, llegando a complementarse, por venir del mismo DIOS, y ser encomendada su interpretación correcta al Magisterio vivo de la Iglesia, Pío 12 el 12.08.1950, Año Santo.

52. La inspiración y su interpretación. DIOS es el autor principal que inspira, para que los autores secundarios o hagiógrafos, con plena libertad y según sus condiciones, escriban lo que el Espíritu Santo les inspire. Así nos dan plena seguridad de que no hay error en materia de Fe y Costumbres. No vale quedarse con frases aisladas, sino aceptarla en conjunto: “Toda la Escritura es divinamente inspirada y útil para enseñar, argüir, corregir, educar en la justicia, a fin de que el hombre de DIOS sea perfecto y equipado para toda obra buena”. San Pablo en 2ª Timoteo 3,16-17. Debemos tener en cuenta los géneros literarios y tener presente lo que el Espíritu Santo, por el hagiógrafo, nos quiso decir y quiere seguir diciéndonos, quedando sometido a la autoridad de la Iglesia por deseo de Jesucristo. Vaticano 1º en el siglo 19. Es la maravillosa condescendencia de DIOS que viene a salvarnos, tomando nuestra carne y hablándonos con nuestro lenguaje.

53. El Antiguo Testamento nos muestra las comienzos de la Historia de la Salvación, como la luz del amanecer irá aumentando: Adán y Eva, Noé, Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, Jueces, Profetas. Es de gran importancia para los cristianos; a los judíos, en la Sinagoga de Roma, el Papa los llamó nuestros hermanos mayores en la Fe. Ambos Testamentos se complementan. La Virgen, que ya aparece en los comienzos, como la que pisará la cabeza de la serpiente, es el vértice del Antiguo y la aurora del Nuevo.

54. El Nuevo Testamento es la plenitud: “Llegada la plenitud de los tiempos, dice San Pablo en Gálatas 4,4, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Esta plenitud es el ambiente que se había logrado en el Imperio Romano con las unidades de lengua, geografía, política, cultural, económica, artística y de derecho, pero que faltaba la religiosa. Los Evangelios ocupan el lugar preeminente en toda la Sagrada Escritura por ser el testimonio principal de la vida y doctrina del Verbo Encarnado, el Salvador.

55. La Iglesia siempre ha defendido y defiende el origen apostólico de los Evangelios: Cristo les manda predicar, después escriben inspirados por el Espíritu Santo y que serán el fundamento de la fe que desde entonces miles de mártires y santos darán testimonio en un mundo totalmente contrario. Hubo distintas versiones, pero la Iglesia nos presenta las cuatro redacciones, según San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan.

56. La historicidad y autenticidad siempre lo ha defendido la Iglesia sin vacilar y nos asegura que nos trasmiten fielmente lo que Jesús hizo y enseñó para nuestra salvación, por ser testigos oculares y ministros de la Palabra, para que conozcamos la Verdad de las palabras que nos enseñan, San Lucas 1,2-4. Toda la Biblia se escribe entre Moisés, unos 1400 años antes de Jesús, y San Juan, con el Apocalipsis, hacia el año 100, después de Cristo.

57. Los restantes escritos que forman el Canon del Nuevo Testamento son escritos también bajo la inspiración del Espíritu Santo, con los cuales, según la sabia disposición de DIOS, se confirma todo lo que se refiere a Cristo Señor, se cuentan los principios de la Iglesia y su admirable difusión, y se anuncia su gloriosa consumación. El Señor estuvo con lo Apóstoles, les envía con autoridad, trasmite el Espíritu Santo y prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

58. La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia es cuidada, protegida, interpretada correctamente y anunciada fielmente. La Iglesia, que vive de la Eucaristía, se alimenta de la Palabra de DIOS, y la propone de todas las formas posibles: anuncien, prediquen…el que crea y se bautice…se salvará. Siempre ha cuidado de las traducciones. Primero, el Antiguo Testamento, está la Biblia Hebrea de Jerusalén con 38 libros; después, la Biblia Griega de Alejandría en el siglo 3º antes de Cristo; a continuación, 70 ancianos judíos de la dispersión, tradujeron los 38 libros y añadieron los 7 restantes: Tobías, Judit, los 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc; que no fueron aceptados por los judíos de Jerusalén y por algunos Protestantes racionalistas del siglo 19; pero los judíos de la dispersión o díaspora si, quedando los 45 libros, y era la que más se usaba en tiempos de Jesús; la Iglesia tomó como suya la versión griega de los Setenta; más tarde en occidente se traduce la Vetus Latina, y perfeccionada por San Jerónimo con la Vulgata, en el siglo 5º. En idiomas modernos, antes que Lutero tradujera al alemán, ya había 44 ediciones diferentes, de las que 17 eran en alemán; y en España, la Políglota, en siete idiomas, del Cardenal Cisneros.

59. La Iglesia prepara a sus Pastores y Ministros de la Palabra, para que, también iluminados por el Espíritu Santo, las Sagradas Escrituras sean alimento de las almas, ilumine las mentes, robustezca las voluntades y encienda los corazones de los hombres en el amor de DIOS. Da vida a la Teología, siendo como su alma, y alimento en la vida personal, en la catequesis y toda clase de pastorales. Se recomienda su lectura con corazón limpio y deseos de vivirla y trasmitirla. Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo. A DIOS hablamos cuando oramos; a El oímos cuando las leemos, decía San Ambrosio.

60. Cuiden los Prelados de su conservación y difusión con las debidas notas o explicaciones necesarias y suficientes. Y que en nuestro ambiente personal o familiar no las descuidemos como si fuera otro libro: bien forradas y en lugar destacado; es el mejor tesoro después de la Eucaristía y al cogerlas y dejarlas, le demos un beso, como lo hace el Sacerdote al terminar de leer el Evangelio, al mismo tiempo que dice: por la lectura de estas Palabras, se purifique nuestra alma.

B.- Teología:
Pecados Mortales.


61. Pecado mortal. Es la trasgresión voluntaria de algún Mandamiento de la Ley de Dios o de la Iglesia en materia grave, es decir, desobediencia con conciencia de estar obligado gravemente.

62. Este pecado se llama Mortal por causar la muerte del alma, en el sentido de que la priva de la Vida de Dios, quedando sólo la vida natural, que es la unión del alma con el cuerpo, y comprende la vida vegetativa, la sensitiva y la racional.

63. Se pierde la Vida sobrenatural, que es la plenitud de la persona: queda verdadero cadáver, y por tanto, sin actos meritorios para la Vida eterna.

64. Condiciones para que haya pecado mortal. Que la materia de pecado sea grave; es decir, que lo mandado o prohibido sea advertido o considerado subjetivamente como cosa grave, ya en sí misma, ya en sus circunstancias. Por ser la conciencia la regla próxima de nuestras acciones, nos da a conocer la gravedad de la materia.

65. Que haya plena advertencia a la malicia grave del acto. Consiste en que el conocimiento de dicha malicia sea claro, aunque sea de forma general, o al menos sospeche.

66. Que haya pleno y libre consentimiento de la voluntad. Cuando se da cuenta de la grave malicia, la consiente, la quiere y la abraza libremente.

67. Gravedad del pecado mortal. Dentro de su misma gravedad, hay unos más que otros. En Jeremías 7,26 se indica algo. Y en San Juan 19,11 dice a Pilatos Jesús: "Quien me ha entregado a ti, es reo de mayor pecado". Depende de la excelencia de la virtud a que se opone, de la dignidad de la persona ofendida y del bien del prójimo dañado.

68. El pecado mortal es un suicidio espiritual. Los daños para el alma son más graves que los del cuerpo y de peores consecuencias, aunque son más fáciles de curar.

69. En sí mismo, es el mal supremo, el mal absoluto, el peor y único mal. Los demás males, son consecuencia del pecado. El pecado es la raíz de todos los males.

70. En esta vida, se pierde la Gracia santificante, se pierden todos los méritos adquiridos por las buenas obras de la vida pasada y esclaviza a Satanás, ya que al desobedecer a DIOS, en cierto modo, le dejamos, y nos entregamos al Diablo.

71. En la otra Vida, el castigo eterno del Infierno con la pena de daño o privación de Dios para toda la eternidad, sin ninguna esperanza; y la pena de sentidos: fuego peor que el de la tierra, por quemar sin consumir al cuerpo y al alma, y toda clase de tormentos y sufrimientos; es la reunión de todos los males sin mezcla de bien alguno.

72. Remedios. Para salir del pecado mortal, el alma necesita resucitar. Este verdadero milagro se realiza cuando hay verdadero arrepentimiento y deseo de enmienda, mediante la contrición perfecta, con propósito de confesarse. No se puede comulgar con conciencia de pecado grave, salvo en los casos que la Iglesia regula, y en las condiciones requeridas. Con esta vuelta a Dios, se recobra, la Gracia, los Dones y las Virtudes.

73. Muchos, por influencia protestante, dicen que no se confiesan ante el Sacerdote, "con un hombre", sino sólo ante Dios. El buen católico tampoco se confiesa ante "un hombre", sino ante el Ministro de Dios, que es un hombre consagrado, con poderes especiales: es el mismo Jesucristo el que perdona por medio de él. Al hacer un buen examen, nos arrepentimos solos ante Dios, y después vamos ante el Ministro de Dios para reconciliarnos y recibir el perdón y la penitencia si estamos bien preparados. La confesión es un verdadero juicio donde se puede absolver o no, según la preparación. Y un juicio mejor que los humanos, porque basta con confesar la culpa y estar arrepentidos y con deseos de enmienda, para recibir la absolución.

74. Nos llena de verdadera alegría al llamar a la Virgen Madre de Misericordia. También los Sacerdotes se confiesan ante otro Sacerdote.

75. Catecismo 1854 a 1864.

LA VIRGEN MARÍA

de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

Experiencia 411

viernes, 7 de mayo de 2010
RECUERDA, CATOLICO.

El Padre Juan repartió en 20 días cien mil volantes entre una población estudiantil de doscientos veinte mil jóvenes, como una siembra intensa e inmensa:

1. Los 10 Mandamientos de la LEY de DIOS obligan a todo hombre, si quiere ir al Cielo. Son el mejor programa social, nunca pasado de moda. Vivirlos, es la mejor forma de vivir en familia.
1º-Amar a DIOS sobre todas las cosas. Es el Creador; somos criaturas, administradores que rendiremos cuentas.

2º- No jurar el Santo Nombre de DIOS en vano. Puedes jurar con verdad, justicia y necesidad.

3º.-Santificar las Fiestas: viernes los árabes, sábados los judíos; domingos los cristianos católicos, por la resurrección de Jesús.

4º.- Honrar Padre y Madre: respeto a la autoridad; cariño, respeto y ayuda, aunque tengas otras ideas.

5º.- No matar, es el respeto a la vida en todas sus formas; también a los niños en el seno materno, y a los que podían existir y no les dejan con los preservativos o anticonceptivos; es pecado grave.

6º.- No fornicar ni cometer actos impuros; es el respeto al cuerpo, compañero del alma, santificado y destinado al Cielo si te salvas.

7º.- No robar; es el respeto a la propiedad privada y pública.

8º.- No darás falsos testimonio ni mentirás; es el respeto a la verdad.

9º.-No consentir pensamientos ni deseos impuros; es el control del corazón en materia sexual.

10º.-No codiciar los bienes ajenos; es el control del corazón ante las envidias, ambiciones y codicias de cosas materiales.

2. Hay Cinco Mandamientos de la Iglesia que obligan a todo Católico con frecuencia los tenemos olvidados, y si no los recordamos, no los podremos cumplir. Son obligatorios porque son necesarios para vivir la Vida de Gracia que la Iglesia administra por mandato de Jesucristo. Los recordamos, para vivirlos con sencillez amorosa:

1º= Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Misa entera porque toda ella es una unidad maravillosa: purificarse al principio hace que todo lo demás se realice mejor: escuchar la Palabra de DIOS, ofrecerse, adorar en la Consagración, recibir en la Comunión y dar gracias.

2º=Confesar ante el Sacerdote por lo menos una vez al año, o si hay peligro de muerte, o si se va a comulgar y hay pecado grave. La confesión para el alma es como el aseo para el cuerpo. Y el alma, imagen de DIOS, inmortal por ser espiritual, es más importante que el cuerpo, el cual resucitará para acompañar al alma donde esté. Recuerda que no puedes estar limpio si no te lavas. Igual con el alma. San Juan 20. Carta de Santiago.

3º= Comulgar por Pascua de Resurrección o una vez al año. Recuerda que el cuerpo no puede vivir con una comida al año, ni con una comida al mes. Comulgar es recibir el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de JESUCRISTO, alimento espiritual que da la Vida eterna al alma y al cuerpo lo santifica y le da derecho a resucitar. San Juan 6,53.

4º=Ayunar cuando lo manda la Iglesia. Es privarte de algo que te gusta mucho. En la actualidad, todos los viernes del año son días penitenciales, no comer ni beber licores una hora antes de la Comunión, ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

5º=Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Todo servicio debe ser retribuido. En los planes de DIOS, hay más alegría en dar que en recibir; se enriquece quien más comparte o reparte.

3.- No te olvides de los SEIS puntos netamente católicos:

1. Lo que has de creer, en el Credo.
2 Lo que has de cumplir, en los 10 Mandamientos de la Santa LEY de DIOS y 5 de la Iglesia.
3. Lo que has de recibir, en los 7 sacramentos.
4. Lo que has de pedir, en las 7 peticiones del Padre Nuestro.
5. A quien tienes que obedecer, al Papa Infalible en Dogma y Moral.
6. Y a quien tienes que amar, a la siempre Virgen María, Inmaculada Madre de DIOS, de la Iglesia y nuestra. Los demás grupos son huérfanos de Madre, son sólo hermanos de Padre.

LA VIRGEN MARIA

miércoles, 31 de marzo de 2010
de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

468.- El culto de María vivifica nuestra fe. María conservaba la fe dentro de su corazón, no como un tesoro sin vida e incapaz de comunicarle, sino que moldeó toda su vida según esa fe. Esta fe viva de María es la segunda lección importante para nosotros. El Reino de DIOS, dijo en cierta ocasión el Señor, es semejante a la levadura que tomó una mujer y la revolvió en tres medidas de harina, hasta que hubo fermentado toda la masa, San Lucas 13,21. Con ello nos enseña que nuestra fe ha de ser levadura que haga fermentar toda nuestra vida. Ella, no solamente tomaba nota de los acontecimientos de la vida de Jesús y de sus palabras, sino que además, iba ponderándolas en su corazón, San Lucas 2,19; es decir, al orar y trabajar, al descansar y estando atareada, pensaba en ellos continuamente y conforme a los mismos, moldeaba su vida. Así como fue María quien dio cuerpo al Hijo de DIOS bajado a la tierra, en la vida de María fue donde tomaron cuerpo con la mayor perfección posible las enseñanzas y la religión de su Hijo. Fue la que mejor escuchó y cumplió.

469.- Nunca hubo ni habrá un hombre que en su alegría y en su dolor, en sus anhelos y planes, en sus virtudes y sacrificios, haya dado vida con tal fidelidad y de un modo tan triunfal al espíritu del cristianismo como la Virgen Bendita. El mismo Jesús dio testimonio de ello. En cierta ocasión, una mujer que le seguía entre la multitud, viendo las obras maravillosas del Señor, y oyendo sus palabras divinas, exclamó con entusiasmo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron, San Lucas 11,27. Y el Señor le contestó: Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de DIOS y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

470.- Jesús no contradice a la mujer; todo lo contrario, amplía el sentido de sus palabras. No dice que no hay motivo de alabar a su Madre, sino que realmente tal motivo es doble; primero porque por su maternidad está unida con El con lazos de sangre; segundo, y el más poderoso, porque por su fe tiene con El un parentesco espiritual, y conservaba en el corazón, y las vivió, las palabras del Hijo, San Lucas 2, 19.51, mejor que cualquiera de sus discípulos.

471.- En el primer punto no podemos imitar a María, pero sí en el segundo. Sabemos muy bien como el camino más seguro para el que quiere seguir a María, ser digno de Ella y parecérsele, es la fe ardiente y abnegada, viva en Jesucristo. Fe que no es mera palabra ni mero sentimiento, sino también y principalmente, vida y fuerza divina que transforma nuestra vida propia.
Nos fijamos en lo que María dice a los criados en las bodas de Caná. Atended al Señor y haced lo que El os diga, San Juan 2,5. Así, pues, si honramos a María, no nos detenemos en Ella, sino que por Ella vamos a Cristo.

472.- Otro argumento, otro testimonio elocuente de que todas las manifestaciones de nuestro culto Mariano vivifican realmente nuestra fe y en último grado se dirigen al culto de DIOS y están saturadas del homenaje que debemos al Señor, es cada línea del sublime cántico del Magniticat, que resuena cada día miles de veces en todas las Iglesias y oraciones del mundo católico, cántico que el alma de la Virgen María, embriagada por el amor divino, entonó por vez primera en casa de Santa Isabel.

473.- Santa Isabel. Al ver a María que la visitaba, exclamó con sorpresa: ¡bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? ¡Bienaventurada tú que has creído! Porque se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor, San Lucas 1,42-45.

LA VIRGEN MARIA

miércoles, 17 de febrero de 2010
de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

468.- El culto de María vivifica nuestra fe. María conservaba la fe dentro de su corazón, no como un tesoro sin vida e incapaz de comunicarle, sino que moldeó toda su vida según esa fe. Esta fe viva de María es la segunda lección importante para nosotros. El Reino de DIOS, dijo en cierta ocasión el Señor, es semejante a la levadura que tomó una mujer y la revolvió en tres medidas de harina, hasta que hubo fermentado toda la masa, San Lucas 13,21. Con ello nos enseña que nuestra fe ha de ser levadura que haga fermentar toda nuestra vida. Ella, no solamente tomaba nota de los acontecimientos de la vida de Jesús y de sus palabras, sino que además, iba ponderándolas en su corazón, San Lucas 2,19; es decir, al orar y trabajar, al descansar y estando atareada, pensaba en ellos continuamente y conforme a los mismos, moldeaba su vida. Así como fue María quien dio cuerpo al Hijo de DIOS bajado a la tierra, en la vida de María fue donde tomaron cuerpo con la mayor perfección posible las enseñanzas y la religión de su Hijo. Fue la que mejor escuchó y cumplió.

469.- Nunca hubo ni habrá un hombre que en su alegría y en su dolor, en sus anhelos y planes, en sus virtudes y sacrificios, haya dado vida con tal fidelidad y de un modo tan triunfal al espíritu del cristianismo como la Virgen Bendita. El mismo Jesús dio testimonio de ello. en cierta ocasión, una mujer que le seguía entre la multitud, viendo las obras maravillosas del Señor, y oyendo sus palabras divinas, exclamó con entusiasmo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te alimentaron, San Lucas 11,27. Y el Señor le contestó: Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de DIOS y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

470.- Jesús no contradice a la mujer; todo lo contrario, amplía el sentido de sus palabras. No dice que no hay motivo de alabar a su Madre, sino que realmente tal motivo es doble; primero porque por su maternidad está unida con El con lazos de sangre; segundo, y el más poderoso, porque por su fe tiene con El un parentesco espiritual, y conservaba en el corazón, y las vivió, las palabras del Hijo, San Lucas 2, 19.51, mejor que cualquiera de sus discípulos.

471.- En el primer punto no podemos imitar a María, pero sí en el segundo. Sabemos muy bien como el camino más seguro para el que quiere seguir a María, ser digno de Ella y parecérsele, es la fe ardiente y abnegada, viva en Jesucristo. Fe que no es mera palabra ni mero sentimiento, sino también y principalmente, vida y fuerza divina que transforma nuestra vida propia.
Nos fijamos en lo que María dice a los criados en las bodas de Caná. Atended al Señor y haced lo que El os diga, San Juan 2,5. Así, pues, si honramos a María, no nos detenemos en Ella, sino que por Ella vamos a Cristo.

472.- Otro argumento, otro testimonio elocuente de que todas las manifestaciones de nuestro culto Mariano vivifican realmente nuestra fe y en último grado se dirigen al culto de DIOS y están saturadas del homenaje que debemos al Señor, es cada línea del sublime cántico del Magniticat, que resuena cada día miles de veces en todas las Iglesias y oraciones del mundo católico, cántico que el alma de la Virgen María, embriagada por el amor divino, entonó por vez primera en casa de Santa Isabel.

Annus Sacerdotalis

martes, 22 de diciembre de 2009
19.- El Año Paulino que está por concluir orienta nuestro pensamiento también hacia el Apóstol de los gentiles, en quien podemos ver un espléndido modelo sacerdotal, totalmente «entregado» a su ministerio. «Nos apremia el amor de Cristo –escribía–, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron» (2 Co 5, 14). Y añadía: «Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos» (2 Co 5, 15). ¿Qué mejor programa se podría proponer a un sacerdote que quiera avanzar en el camino de la perfección cristiana?

20.- Queridos sacerdotes, la celebración del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney (1859) viene inmediatamente después de las celebraciones apenas concluidas del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes (1858). Ya en 1959, el Beato Papa Juan XXIII había hecho notar: «Poco antes de que el Cura de Ars terminase su carrera tan llena de méritos, la Virgen Inmaculada se había aparecido en otra región de Francia a una joven humilde y pura, para comunicarle un mensaje de oración y de penitencia, cuya inmensa resonancia espiritual es bien conocida desde hace un siglo. En realidad, la vida de este sacerdote cuya memoria celebramos, era anticipadamente una viva ilustración de las grandes verdades sobrenaturales enseñadas a la vidente de Massabielle. Él mismo sentía una devoción vivísima hacia la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen; él, que ya en 1836 había consagrado su parroquia a María concebida sin pecado, y que con tanta fe y alegría había de acoger la definición dogmática de 1854»50. El Santo Cura de Ars recordaba siempre a sus fieles que «Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir de su Santa Madre»51.

21.- Confío este Año Sacerdotal a la Santísima Virgen María, pidiéndole que suscite en cada presbítero un generoso y renovado impulso de los ideales de total donación a Cristo y a la Iglesia que inspiraron el pensamiento y la tarea del Santo Cura de Ars. Con su ferviente vida de oración y su apasionado amor a Jesús crucificado, Juan María Vianney alimentó su entrega cotidiana sin reservas a Dios y a la Iglesia. Que su ejemplo fomente en los sacerdotes el testimonio de unidad con el Obispo, entre ellos y con los laicos, tan necesario hoy como siempre. A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: «En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro. Queridos sacerdotes, Cristo cuenta con vosotros. A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz.

¿COMO HONRAR A MARIA?

miércoles, 18 de noviembre de 2009
(Continuación)
de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.

449.- También al llamarle primogénito de María, san Mateo 1,25 y San Lucas 2,17, de dónde deducen que tuvo otros hijos. Conociendo bien el lenguaje de la Sagrada Escritura sabe que suele llamar primogénito al primer hijo, aunque no hayan tenido después otros; más todavía: San Pablo llama a Jesucristo Primogénito del Padre, Hebreos 1,6.- Además, si Jesucristo hubiera tenido hermanos carnales, hijos de María, ¿quién podría comprender entonces la escena delicada en que el Crucificado deja confiada su Madre a los cuidados de San Juan? Si María hubiera tenido otros hijos, ¿por qué dejarlas en manos de un extraño?

450.- La Virgen María no tuvo más que un Hijo, un Hijo único, Nuestro Señor Jesucristo.- Todos los demás fieles creyentes, lo somos en el orden de la Gracia, espirituales. Por este Hijo único honramos a María. Todos los homenajes, todo el gozo purísimo, todo el culto con que los pueblos católicos honran hace miles de años a María brotan de este hecho: Ella nos dio a Cristo. Y Cristo nos la dio en San Juan a todos los creyentes; así lo quiso DIOS; y que se preparen los que no quieren creerlo. Y nosotros no tememos lo que farisaicamente parece temen algunos, es a saber: no tememos que el culto de María, hiperdulía, veneración especial; a San José, protodulía, veneración singular, el primero entre iguales; y dulía, veneración de forma general a los Ángeles y Santos, desvíe nuestras almas de Jesucristo, a quien damos culto de latría, adoración, sólo a DIOS, a la Eucaristía y a la Santa Cruz.- No es ninguna muralla ni obstáculo entre nosotros y DIOS, sino por el contrario, es nuestro acicate y nos prepara para ir mejor hacia DIOS. El quiso venir a la tierra por María, pudiendo hacerlo de otras formas; y quiere que nosotros vayamos al Cielo por María, como camino más seguro.

451.- Cristo y María. El culto a María ¿es un obstáculo en el camino que nos conduce a Cristo? Sería realmente obstáculo si fuera verdad la calumnia tan cacareada, la falsedad que nunca podemos refutar bastante: que nosotros adoramos a la Virgen María. A veces se agota toda nuestra fuerza de convicción frente a tal modo de pensar erróneo y obstinado; en vano aducimos pruebas, el final siempre resulta el mismo: vosotros adoráis a María. Y es que a una mente cerrada y a un corazón obstinado, no valen razones; hay que rezar, sufrir, esperar; de todas formas, cuando se mueran, ya lo verán. Los ateos son ciegos en el espíritu; los herejes en toda su diversidad, son tuertos, ven la mitad y a veces menos. Ya hemos dicho antes que la veneramos de forma especial, no la adoramos.

452.- ¿Y por qué rezáis tantas oraciones, dicen otros? ¿Cuántos santuarios, letanías, imágenes? Porque queremos, les podemos decir; porque queremos lo mejor para nuestra Madre, y nadie nos lo puede impedir. Y el mismo Jesús, que aún no quería hacer milagros por no haber llegado su hora, la Virgen adelantó la hora de Jesús en las bodas de Caná; y Jesús, contento de que su Madre le tuviera esa confianza, inspirada por El mismo. Y si quieren poner un poco de atención a las oraciones y letanías, o ir a los lugares de peregrinación, verán que no la adoramos, sino que le pedimos interceda por nosotros: Santa María, Madre de DIOS, ruega por nosotros. Y en otro momento: Ruega por nosotros Santa Madre de DIOS, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. De modo que: ruega por nosotros.

453.- Y en las Letanías, siempre decimos: ruega por nosotros. Nos fijamos en la marcada diferencia que hace nuestra religión sacrosanta entre la adoración de DIOS y el culto a María. En los comienzos de las Letanías, decimos: DIOS Padre Celestial, ten piedad de nosotros. Si, esto es adoración. DIOS Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. También esto es adoración. DIOS Espíritu Santo, ten piedad o misericordia de nosotros. También esto es adoración. Esta es una voz que adora. Pero seguimos después: Santa María... ¿Y qué decimos? Ruega por nosotros. Y así en todas las que van dirigidas a la Virgen y a los Santos: ruega por nosotros. Esto no es adoración; es intercesión. Y se termina con el Cordero de DIOS, que quitas los pecados del mundo. Ten piedad de nosotros.

454.- ¿Por qué rezáis el Ave María? Porque la rezó el Arcángel Gabriel, que fue enviado por DIOS, y Santa Isabel; lo cuenta San Lucas 1.- No sirve de obstáculo en el camino hacia DIOS, sino que lo facilita; como tampoco lo fue para DIOS al venir a la tierra por medio de Ella, pidiéndole permiso para encarnarse y esperar la respuesta del Hágase. Y si en la Sagrada Escritura, escrita por inspiración del Espíritu Santo, hay una profecía, según la cual a María la llamarán Bienaventurada todas las generaciones, San Lucas 1,48, entonces obran muy bien los que trabajan por la realización de esta profecía y llaman Bienaventurada a la Virgen María.

caratula

martes, 5 de mayo de 2009

MENSAJE


Este rostro sereno de Santa Maria, siempre Virgen, Inmaculada, nos llene de paz interior y serenidad, como corresponde a los hijos de DIOS que tienen en su alma la Gracia Santificante.

Ella, la llena de Gracia, la bendita entre todas las mujeres, son dos alabanzas que vienen del mismo DIOS; son Palabra de DIOS, en San Lucas 1, y el inicio de muchas otras alabanzas.

Elevada a la Cumbre más alta de la santidad para ser Madre de DIOS, Madre de la Iglesia y de todos los hombres, aunque no quieran reconocerlo. Y desde el Cielo está ejerciendo su oficio de Madre, con su poderosa intercesión para bien de nuestras almas, sobre todo, y para la conquista del Cielo eterno en el mayor grado de Gracia posible, que al dejar este mundo se convertirá en Gloria.

Hay muchos grupos religiosos que prescinden de Ella; a uno de ellos, que me hablaba de que somos hijos de DIOS, le dije: hijos del mismo DIOS, pero ustedes no tienen Madre; somos hijos de Padre; falta que lo seamos también de Madre. Ha querido Jesús que su propia Madre, lo sea también nuestra. Debemos quererla, debemos defenderla y escuchar su llamada para que vivamos como corresponde a los hijos de DIOS, que caminan hacia el Cielo eterno.

Padre Juan, Serviam.

EXPERIENCIAS # 399

viernes, 3 de abril de 2009
Febrero 2009, Ñaña de Lima.

19 asistentes a doce días de ejercicios espirituales en completo silencio y dos de convivencia, de edades comprendidas entre los 19 y 81 años. Nos escribe la de 81:

"Cada año nos va dejando una nueva huella para recordar y vivir; vine con temor a no poder acabarlos; este año para mí ha sido increíble; para DIOS no hay nada imposible; si los pecados son muy grandes, mayor es la Misericordia de DIOS; y la fortaleza de la Virgen que nos demostró cuando estuvo en la tierra; a Ella le pedía cada día el poder seguir y terminarlos; y así ha sido, con mucha paz y tranquilidad; nuestra debilidad nos dice que ya parece que todo se va a acabar, que no podemos más; es el maligno que anda rondando a ver cómo nos inquieta, asusta y desanima; pero como el Padre Juan nos dice siempre: sigamos pidiendo, sigamos adelante, que el alma que está unida a DIOS, el diablo la teme como al mismo DIOS; el Señor lo tiene todo bajo control, tiene su programa y no podemos cambiarlo; sólo debemos decir amorosamente: Hágase tu voluntad." Edita.

Del santo Padre Benedicto 16, nos dice: Los Ejercicios son una fuerte experiencia de DIOS suscitada por la escucha de su Palabra, comprendida y acogida en la propia vida, bajo la acción del Espíritu Santo, la cual, en un clima de silencio, de oración y con la meditación de un guía espiritual, capacita para el discernimiento en orden a la purificación del corazón, a la conversión de vida y al seguimiento de Cristo, para el cumplimiento de la propia misión en la Iglesia y en el mundo.Junto a otras formas de retiro espiritual, por lo demás, loables, es bueno que no falte la participación en los ejercicios espirituales, caracterizados por el clima de silencio completo y profundo que favorece el encuentro personal y comunitario con DIOS y la contemplación del rostro de Cristo.

En una época en que la influencia de la secularización es cada vez más fuerte y, por otra parte, se nota una necesidad generalizada de encontrar a DIOS, no debe faltar la posibilidad de ofrecer espacios de intensa escucha de su Palabra en el silencio y en la oración. Lugares privilegiados para dicha experiencia espiritual son especialmente las casas de ejercicios espirituales a las que, con este fin, hay que sostener materialmente y dotar de personal adecuado.

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soy diseñadora gráfica y profesora de religión y de lengua y literatura
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