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TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 5

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A.- Biblia:
Custodia de La Biblia, y Pentateuco.

94. Custodia de la Biblia. Pertenece a la Iglesia; es su derecho y su deber. Jesús encargó a su Iglesia el guardar el Depósito de la Fe, es decir, las Verdades de la Fe depositadas en su Iglesia. La Sagrada Tradición y la sagrada Biblia juntas son la fuente de la Fe. De modo que la Iglesia, por mandato de Jesucristo, debe custodiar, conservar y defender a la Biblia como fuente de su doctrina y fe.

95. En cuando a la Biblia del Nuevo Testamento, debemos decir que Ella es además propiedad de la Iglesia por derecho de autora. Aquellos Hagiógrafos o autores que escribieron como miembros de la Iglesia y al servicio de ella y de su misión y enseñanza apostólica. Claro que la autora y propietaria de la Biblia del Nuevo Testamento, es por lo mismo su guardiana, y única interpretadora competente.

96. La Iglesia cumplió siempre con su deber. Fue intransigente en la defensa de este tesoro de las verdades de Fe. Casi todos los herejes la atacaron directamente. Ya alrededor del año 150, la Iglesia se enfrentó con Marción, que rechazó todo el Antiguo Testamento y varios libros del Nuevo Testamento. La Iglesia se le opuso defendiendo a la Biblia como a la pupila de sus ojos. San Policarpo, el gran venerado obispo de Esmirna, santo y mártir, no vaciló en responder con energía a Marción cuando le dijo: ¿Me reconoces, Policarpo? Claro que te conozco, le dijo el Santo, primogénito de Satanás.

97. Pentateuco: Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

98. 1. Génesis. Fondo histórico. Los primeros 11 capítulos son Prehistoria, no hay datos; es la inspiración divina a Moisés, sobre las tradiciones y costumbres que se iban sucediendo. Con Abrahán, en el capítulo 12 comienza la historia en el sentido propio.

99. Abrahán vivió en el siglo 19 antes de Cristo y se cree que era contemporáneo de Hammurabi, creador del reino babilónico, que se hizo famoso por su código de Leyes,
posiblemente, el más antiguo del mundo. Abrahán es natural de Ur de los Caldeos. Babilonia y Egipto son entonces las dos potencias política y culturalmente más grandes. Canaán, a dónde emigra Abrahán, es como el puente entra esas dos potencias.

100. Finalidad del Libro. Quiere mostrar la urgente necesidad que la Humanidad, perdida por el pecado, tiene de salvación por DIOS. Enseña cómo DIOS prepara con cariñosa y firme providencia a los israelitas para ser los primeros ciudadanos del Reino del Salvador en la tierra.

101. Contiene: 1ª parte, sin datos, del 1 al 11, la Prehistoria.- 2ª parte, del 12 al 25 es la historia de Abrahán. 3ª parte, del 25 al 36, es la historia de Isaac y Jacob. Y la 4ª parte, del 37 al 50, es la historia de José.

102. 2. Éxodo o salida. Fondo histórico. Entre el 1700 y 1580 dominan en Egipto los Hicsos, un pueblo semita que recibe bien a Jacob y sus hijos, que son también semitas, descendientes de Sem.

103. Expulsados los Hicsos por los egipcios, los israelitas son esclavizados, sobre todo, bajo Ramsés 2º, alrededor del 1300-1230, que hizo construir su ciudad residencial con su nombre y la ciudad comercial de Pitóm; con él se enfrentó Moisés y logró la salida de Israel, después de haber estado en Egipto 400 años, que son como un túnel histórico, sin noticias.

104. Finalidad del Libro. Cuenta cómo DIOS cumplió lo prometido en Génesis 15,13-14. Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña; lo esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. Relata los acontecimientos que dieron libertad a los israelitas para establecer DIOS con ellos una alianza, y, por medio de ella, su Reino en la tierra.

105. Contenido. 1ª parte, preparación para la salida, del 1 al 12: tiranía egipcia, nacimiento de Moisés, huida, zarza ardiente, misión, primera entrevista con el Faraón y su dureza.- 2ª parte: del 12 al 18, cuenta la pascua o paso del mar rojo y marcha por el desierto hacia el Sinaí, con sus pruebas.- 3ª parte: del 19 al 24: establecimiento del Reino de DIOS por medio de la Alianza: Sinaí, Alianza, Decálogo, Código. 4ª parte: del 25 al 40: Arca y Tienda, DIOS con su pueblo; el Templo, normas para el Santuario y Ministros, Apostasía y becerro de oro, renovación de la Alianza y el Santuario.

106. 3. Levítico. Fondo histórico. En el Santuario DIOS está con su pueblo; en este Libro se establecen las normas de cómo el hombre debe tratar a DIOS.

107. Finalidad del Libro. Era una especie de ritual o colección de leyes y ritos que deben observarse en el culto que se va a rendir a DIOS: santificaos, sed santos, pues yo soy santo, 11,44; y le ayuda a conseguirlo. Para proteger la pureza y santidad espiritual, se pide también la pureza corporal, se dan unas normas que deben observar y otras que deben evitar, y que recuerden con frecuencia la dependencia del hombre criatura, del DIOS creador.

108. Contenido. 1ª parte, del 1 al 7: los sacrificios; de holocausto o total, de oblación y de paz. 2ª parte, del 8 al 10: los sacerdotes: elección de Aarón y sus 3 hijos, y castigos por no cumplir bien; 3ª parte, del 11 al 16: la pureza legal; 4ª parte, del 17 al 26: sanciones, fiestas, ofrendas y Años Santo.

109. 4. Números. Es la organización y marcha del pueblo, con sus rebeliones y arrepentimientos.

110. Fondo histórico. Israel marcha desde el Sinaí con su templo portátil a Cadés, queriendo penetrar en Canaán desde el sur. Al regresar los exploradores, la gente se desanima y se rebela. DIOS les castiga avisándoles que excepto Josué y Caleb, los demás no entrarán en la tierra prometida; morirán en el desierto. El mismo Moisés, verá la tierra desde el monte Nebo, pero no entrará. 40 años más tarde, la nueva generación marchará rodeando en mar Muerto, por el lado oriental, a la llanura de Moab, frente a Jericó. El lugar donde acampa el pueblo se llama Sittín=Acacias; es el valle de las Acacias donde estarán largo tiempo.

111. Finalidad del Libro. El autor quiere enseñar la necesidad de que sea Israel una comunidad organizada, estrechamente unida, y sometida a la autoridad de sus jefes dados por Yahvé. Narra por esto, detenidamente, la gran severidad con que DIOS castiga toda rebelión contra la autoridad de los jefes legítimos.

112. Contenido. 1ª parte, del 1 al 10: la organización en el Sinaí: levitas, bendición, nube, partida. 2ª parte, del 11 al 21: marcha del Sinaí a la llanura de Moab; autoridad compartida, los 70 ancianos, quejas de María y Aarón, rebelión del pueblo, violación del sábado, ambiciones y mas rebeliones, la vara de Aarón, dudas de Moisés en 20,1-12, serpiente del bronce, nuevas rebeliones, conquista de la Transjordania. 3ª parte, del 22 al 36: en las llanuras de Moab: Balaán y su burra, idolatría, Josué, exploración y el informe.

113. Deuteronomio. Fondo histórico. Moisés, antes de morir en el monte Nebo, exhorta en la llanura de Moab a su pueblo al perfecto amor e indefectible fidelidad a Yahvé. Esto traerá a Israel la plenitud de las bendiciones; estas verdades serán el centro del Libro.

114. Después, durante los siglos, el pueblo celebra anualmente en sus principales santuarios la renovación de su Alianza con Yahvé. En estas ocasiones se lee, se predica, se amplía, se interpreta y se adapta la exhortación de Moisés. Así se originaron varias colecciones de tales discursos que en los siglos 7 y 6 se fusionaron en el Deuteronomio.

115. Finalidad de este Libro. Quiere conseguir que Israel no olvide la Ley y las hazañas de DIOS a favor de su pueblo, y que el pueblo recuerde con amor y cumpla con fidelidad la Ley y la voluntad de DIOS. Debe subsistir y fomentarse siempre el espíritu de amar a DIOS con todo el corazón, con toda el alma, con todo su ser y con todas sus fuerzas, 6,5. Se anuncian las bendiciones de DIOS para el Israel amante y obediente; y también se proclaman los castigos si no obedece, castigos que terminarán con su destrucción y exterminio, 28,20.

116. Contenido. 1ª parte, del 1 al 4: el amor mostrado por DIOS a Israel desde el Sinaí hasta Moab, confianza y fidelidad, infidelidades y verdadera sabiduría, no olvidarse de la Alianza, cumplir los Mandamientos para ser felices. 2ª parte, del 5 al 10: la Alianza, prueba del amor de DIOS, mandamiento del amor, Israel pueblo elegido, el amor fuerte de DIOS es amor de Padre, bondad que no merece Israel, circuncisión del corazón, bendición o maldición. 3ª parte, del 12 al 26: explicación de la Ley hecha por Moisés: un solo lugar de culto, contra los cultos cananeos, los futuros reyes, la institución del profetismo, prescripciones sociales, la ley del levirato, las primicias, Israel pueblo de Yahvé. 4ª parte, del 27 al 34: bendiciones y maldiciones, la Alianza también para los venideros, la maldición o bendición depende de la libre decisión de Israel, cántico de Moisés, muerte de Moisés.

B.- Teología:
Pecados capitales.


117. Noción. Se llaman también capitales, por ser en los que más caemos, y en torno a ellos abundan otros muchos, como ramificaciones. Son más bien una inclinación pecaminosa que se concreta en actos, que son propiamente los pecados. Como cabezas, fuentes o raíces, también se les llama vicios, por el desorden que producen.

118. Vicio. Es la inclinación o propensión habitual que se tiene al mal o hacia algún pecado en particular.

119. El vicio puede ser natural, cuando es inclinación natural al mal que todos sentimos, heredada de nuestros primeros padres; nunca es pecado, sino una oportunidad para luchar, y, si vencemos, tendremos premio.

120.También existe la inclinación al mal, adquirida por la repetición de actos pecaminosos. No es pecado mientras uno no se deje llevar por ella. Se puede salir, repitiendo actos contrarios.

121. La soberbia, es el apetito desordenado de ser preferido a otros; estima excesiva de sí mismo, y amor desordenado de honras y preferencias; es principio y origen de todo pecado. Eclesiástico 10,5; Amós 6,8.

122. Por lo menos tiene varios hijos: orgullo, amor propio, egoísmo, voluntad propia, la ambición, vana gloria, jactancia, presunción, pertinacia o terquedad, hipocresía, vanidad, ostentación, lujo y desprecio a los demás. Y quizás otros más que se puedan derivar.

123. La avaricia. Apetito desordenado de hacienda o bienes temporales; el adquirir o retener riquezas desordenadamente. La codicia será sólo el apetito inmoderado de riquezas. Efesios 5,5; Eclesiástico 10,10.

124. La lujuria. Apetito desordenado de los deleites carnales, prohibidos por DIOS en el sexto y noveno mandamientos. Lleva a otros muchos pecados y trastornos, rebajando a las personas a la altura de los animales, y, a veces, por debajo, haciendo cosas que ellos no hacen. Lleva consigo el orgullo, la insolencia, la desvergüenza, a veces el robo, rapiña, muchas injusticias y al materialismo, pues la carne ahoga la vida espiritual.

125. La ira. Apetito desordenado de indignación y enojo; movimiento del alma contra las personas o cosas que nos contrarían o desagradan, induciéndonos a rechazarlas con violencia. Tiende a vengar el mal o a castigarle. Hay una ira ordenada, justa, cuando se dirige contra el desorden y es controlada. Salmo 4,5; Efesios 4,26; San Juan 2,14-17. Jesús en el Templo.

126. La gula. Apetito desordenado en el comer y beber. Es todo exceso en comida o bebida. Filipenses 3,19. Comer con gusto, es natural; comer por gusto, es gula.

127. La envidia. Es un pesar del bien ajeno, o una tristeza desordenada del bien del prójimo, o alegría en el mal del prójimo. Pasa a ser odio cuando uno se entristece al carecer de un bien que ve en otros y no pudo alcanzar. Es celo desear uno para sí las cosas buenas que ve practicar a los demás. El deseo de superación que todos tenemos, ordenadamente a veces es bueno.

128. La Pereza. Es un decaimiento de ánimo en el bien obrar; amor desordenado al descanso, que lleva a la negligencia de nuestros deberes; languidez del alma y repugnancia al trabajo. Puede ser corporal o espiritual. La llamada “flojera” es familiar muy cercano de la pereza.

129. Para vencer. Practicar las virtudes contrarias. Contra soberbia, humildad, contra avaricia, largueza; contra lujuria, castidad; contra la ira, paciencia; contra la gula, templanza; contra la envidia, caridad; y contra la pereza, la diligencia.

130. El verdadero amor a la Virgen lleva a la guerra al pecado y al deseo de practicar virtudes con todo el heroísmo posible, en medio de una alegría desbordante.

131. Catecismo 1865 a 1876.

El Papa

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Domingo, 16 mayo. Este domingo se celebra la fiesta de la Ascensión del Señor, y la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Benedicto XVI ha recordado ambas conmemoraciones durante su alocución previa al rezo mariano del Regina Caeli ante miles de peregrinos que este mediodía se han congregado en la plaza de san Pedro del Vaticano. Explicando la Ascensión del Señor, el Santo Padre ha recordado que este evento estuvo precedido por la bendición de los discípulos, en preparación a recibir el don del Espíritu Santo. “El Señor dirigió la mirada de los Apóstoles hacia el cielo para indicarles ha explicado el Papa- cómo recorrer el camino del bien en la vida terrena”.

Porque Él permanece en la historia humana, cerca de cada uno de nosotros para guiarnos: es compañero de los perseguidos por causa de la fe, está en el corazón de los marginados, y está presente en quien se le niega el derecho a la vida. Podemos escuchar, ver y tocar al Señor Jesús en la Iglesia especialmente mediante la palabra y los sacramentos. “A tal propósito exhorto a los jóvenes -que en este tiempo pascual reciben el sacramento de la Confirmación-, a permanecer fieles a la palabra de Dios y a su doctrina, así como a acercarse con frecuencia a la Confesión y a la Eucaristía, conscientes de haber sido elegidos para testimoniar la verdad. Renuevo asimismo mi invitación particular a los hermanos en el sacerdocio, para que en su vida y acción sobresalgan por su fuerte testimonio evangélico y sepan también utilizar con sabiduría los medios de comunicación, para dar a conocer la vida de la Iglesia y ayudar a los hombres de hoy a descubrir el rostro de Cristo”.

Benedicto XVI ha finalizado su alocución agradeciendo a la Virgen María su materna protección durante su viaje apostólico a Portugal. Y tras el rezo del Regina Caeli y el responso por los fieles difuntos, el Papa se ha dirigido a las miles de personas que se han reunido hoy en la plaza de San Pedro del Vaticano para expresar su cercanía al Sucesor de Pedro. El Santo Padre ha agradecido de corazón “esta hermosa y espontánea manifestación de fe y de solidaridad” presidida por el cardenal Angelo Bagnasco, saludando también a los miles de inmigrantes, acompañados por el cardenal Agostino Vallini, conectados con plaza de San Pedro desde la plaza San Juan en ocasión de la Fiesta de los Pueblos.

“Queridos amigos, vosotros mostráis hoy el gran afecto y la profunda cercanía de la Iglesia y del pueblo italiano al Papa y a vuestros sacerdotes que cotidianamente cuidan de vosotros, para que en el compromiso de renovación espiritual y moral podamos servir siempre mejor a la Iglesia, al Pueblo de Dios, y a cuantos se dirigen a nosotros con confianza. El verdadero enemigo que hay que temer y combatir es el pecado, el mal espiritual, que a veces por desgracia, contagia también a los miembros de la Iglesia”.

En este sentido Benedicto XVI ha señalado que los cristianos no tienen miedo del mundo. “En cambio ha dicho- tenemos que temer al pecado, por eso tenemos que estar fuertemente enraizados en Dios, siendo solidarios en el bien, en el amor, y en el servicio a los demás”. “Prosigamos juntos con confianza este camino, y que las pruebas, que el Señor nos presenta, nos empujen hacia una mayor radicalidad y coherencia. Es hermoso ver hoy esta multitud en plaza de San Pedro, como también fue emocionante para mí ver en Fátima la inmensa multitud que, en la escuela de María, ha rezado por la conversión de los corazones. Renuevo hoy este llamamiento, confortado por vuestra numerosa presencia. ¡Gracias!”.

Tras los prolongados aplausos que ha recibido el Papa como muestra de afecto de todos los católicos en unión con el Sucesor de Pedro, el Pontífice ha saludado en diferentes idiomas a todos los fieles y peregrinos. Éstas han sido sus palabras en español: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la parroquia San Luis Gonzaga, de Barcelona. Se celebra este domingo en muchos lugares la fiesta de la Ascensión del Señor. Jesús resucitado vuelve al Padre, abriéndonos el camino a la vida eterna y haciendo posible el don del Espíritu Santo. Como los apóstoles después de la Ascensión, también nosotros nos recogemos en oración y, en unión espiritual con la Virgen María, invocamos la efusión del Espíritu. Que su intercesión obtenga para toda la Iglesia un renovado Pentecostés. Muchas gracias y feliz Domingo”.

TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 2

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A.- La Tradición y La Biblia:

Consejos de San Agustín

26. Casi la totalidad de lo que DIOS ha querido revelarnos, está contenido en forma explícita o implícita, en la Sagrada Escritura. No está revelado en ella, por ejemplo la solución de la cuestión fundamental de cuántos y cuáles sean los mismos libros del Nuevo Testamento. Esto queda revelado y claro sólo en la Tradición. Pues el total de lo que DIOS nos reveló se halla en la Tradición y en la Biblia junta. “La Tradición y la Escritura están estrechamente unidas y compenetradas, por eso, ambas se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción. Concilio Vaticano 2º, Dei Verbum. Primero se predica, después se escribe. La Escritura es resultado y expresión de la Tradición; la Iglesia es Tradición; la Escritura es conservada íntegramente sólo en la Tradición viva de la Iglesia.

27. La Biblia habla de la Tradición. San Lucas 1,4, da a la Tradición, Palabra de DIOS hablada, una cierta superioridad sobre la Biblia, Palabra de DIOS escrita. Pues dice a todo cristiano que el Evangelio fue escrito “parta que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Las enseñanzas recibidas son las trasmitidas a nosotros a viva voz por la Iglesia. Estas enseñanzas son justamente la Tradición. Las consignadas por escrito son la Biblia. De manera que lo primero es la Tradición, Biblia hablada, predicada. Sólo después viene la Biblia escrita, y viene con el fin de hacernos “recordar estas cosas”, 2ª de San Pedro 1,15, que son las enseñanzas trasmitidas de viva voz, esto es, Tradición. Y quiere la Biblia escrita consolidarnos en ellas. San Lucas 1,4.

28. La Palabra de DIOS toda entera, es decir, Tradición y Biblia, son las Fuentes de Revelación, fuentes de nuestra Fe. Por eso San Pablo nos exhorta “…manteneos firmes, conservar las tradiciones, verdades trasmitidas, que habéis aprendido de nosotros”, de viva voz o por carta. 2ª Tesalonicenses 2,15. A esta Tradición alude y expresa San Judas Tadeo, 3.5: “…ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre”; y “combatir por la fe que ha sido trasmitida a los santos, cristianos, de una vez para siempre. 1ª San Juan 3 se refiere a esta misma fe y verdad trasmitidas de viva voz, señalando: “la verdad que permanece en vosotros para siempre”.

29. San Mateo 18,16 dice: “…los Once discípulos marcharon a Galilea”. Estos Once tienen por sucesores en línea jamás interrumpida, a los Obispos de la Iglesia. Pues estos Once, pronto, con Matías, Doce, son inmortales en sus sucesores. Pedro en las Papas, y los demás Apóstoles en los Obispos. A estos sus doce Apóstoles, San Mateo 10,1; 11,1 y San Marcos 16,14, les da Jesús el solemne encargo de predicar, no escribir, su mensaje a toda la Humanidad. Y a éstos sus predicadores, perennes en virtud de su sucesión apostólica, les asegura Jesús su perenne asistencia: “He aquí que yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo”. San Mateo 28,20. Estas palabras de Jesús garantizan la fiel predicación y conservación de la Tradición predicada por sus heraldos a través de todos los siglos.

30. Pero aquellos Doce iban a morir. Lo sabía Jesús bien, y por lo mismo es evidente que promete esta asistencia sempiterna no sólo a aquellos Doce individuos, sino a aquel Colegio Apostólico inmortal. Este Colegio Apostólico, con Pedro a la cabeza, es infalible; nunca podía ni jamás podrá perder algo esencial del mensaje de Cristo. Este Colegio Apostólico recibió, conservó y conservará la Fe y la Verdad que recibió, “de una vez para siempre”. San Judas versos 3 y 5 y 2ª de san Juan 3. La Sagrada Tradición existe desde Jesús, y es sempiterna e imperecedera en su Iglesia; es anterior, actual y posterior a la Biblia del Nuevo Testamento. La Biblia escrita, como una nave cargada de Verdad y Vida es sostenida y llevada por la corriente sempiterna de la Sagrada Tradición, como un río que corre con seguridad y lleva con firmeza la nave, a través del paisaje de los siglos y milenios, “hasta el fin del mundo”. San Mateo 28,20.

31. Nos dice San Agustín: “Cuantos temen a DIOS y por la piedad son mansos, buscan en todos estos libros la voluntad de DIOS. Como ya hemos dicho, lo primero en este empeño y trabajo ha de ser conocer estos libros, leyéndolos, aunque no todavía para entenderlos, más bien, o para entenderlos de memoria, o por lo menos, para que no le sean enteramente desconocidos”.
32. “Después se ha de investigar ya más solícita y cuidadosamente lo que en ellos claramente se dice, ya sean reglas de Vida, ya reglas de Fe, y en esto, tanto más podrá hallar cada uno cuanto mayor capacidad de entender tenga, (o el Espíritu le ilumine), pues en esto que claramente se dice en las Escrituras está cuanto pertenece a la Fe y a las costumbres de Vida, es decir, a la Esperanza y a la Caridad”.

33. “Luego, una vez adquirida cierta familiaridad con el lenguaje mismo de las Divinas Escrituras, procédase a explicar y discutir lo que de oscuro hay en ellas, (en el sentido de poder entender mejor, ya que la Palabra de DIOS no es discutible: o se acepta o no), tomando ejemplo de locuciones claras, para ilustrar por ellas las locuciones más oscuras; y por las sentencias ciertas, resolver las dudas de las dudosas. En esto servirá de mucho la memoria; pero si esta falta, no se la darán a nadie estas reglas”. De la Doctrina Cristiana, 2 c.9.

34. Invocar mucho al Espíritu Santo, purificarnos antes para tener más luz; no discutir; leer para vivir bien lo que leemos. Y dejar para el Cielo lo que aquí no entendamos, viviendo de Fe esperanzada y amorosa, dejándonos llevar por la Providencia Divina que gobierna al mundo con fuerza y dulzura. Y tener en cuenta lo que también dijo este gran Santo: “Yo no creería la Biblia si la Iglesia no me la propusiera”. Es decir, tener en cuenta el Magisterio de la Iglesia que tiene autoridad de Jesucristo, perfecto DIOS y perfecto hombre y es su Fundador, para tener plena seguridad en lo que hemos de creer, Dogmas del Credo, y practicar, Moral, en los Mandamientos, y Culto en los Sacramentos y Oración para salvarnos.

35. Y no caer en esas libres interpretaciones de quienes acomodan la Palabra de DIOS a sus gustos y pasiones, en vez de acomodar sus vidas a la Palabra de DIOS. San Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla, que muere en el destierro por decir las verdades y descubrir los pecados incluso a los emperadores, nos decía: “Busquemos en la Biblia o Sagrada Escritura el cómo se va al Cielo, y no cómo anda el cielo”.

36. La Iglesia Católica nos alimenta con la Palabra de DIOS, a quienes van a Misa todos los días, en dos años, nos presenta todo lo que necesitamos para la salvación y santificación; son las lecturas de los años par e impar; y para los que van todos los domingos, en tres años, ciclos A, B y C, nuevamente nos lo vuelve a presentar. Que estemos atentos a lo que DIOS nos dice cada día, para vivirlo y trasmitirlo.

B.- Teología:
El pecado en general.


37. Qué es. El pecado es toda palabra, pensamiento, acción o deseo contra la Ley de Dios, dice San Agustín, también las omisiones. Es una ofensa a Dios, por ser desobediencia, al anteponer nuestra voluntad a la suya. La voluntad de Dios se manifiesta en toda la Revelación; pero de forma concreta, en los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, interpretados por el Magisterio.

38. Requisitos para que haya pecado formal. Materia objetiva; que la acción sea mala en sí misma, o se juzgue ser mala. Advertencia de la razón, caer en la cuenta en el acto del pecado, al menos en confuso, de la malicia propia de la acción. Consentimiento de la voluntad en dicha malicia, libremente.

39. Si faltan estos requisitos o alguno de ellos, no habrá pecado formal, y por lo mismo ninguna culpabilidad en el hombre. Pecado material sería cuando uno hace algo malo pero sin darse cuenta; por ejemplo, un loco que mata a una persona.

40. Circunstancias del pecado. Son los accidentes que acompañan a la acción o acto pecaminoso; o de algún modo le modifican. Pueden ser: Excusantes, las que anulan toda la culpabilidad: ignorancia, error, inadvertencia, falta de libertad. Atenuantes, las que disminuyen la culpabilidad: débil de voluntad, estado anormal, inconsciencia parcial. Agravantes, las que aumentan la malicia y la culpabilidad: premeditación, consagración, etc.

41. Grados del pecado. Es por la cantidad o medida de la malicia que encierran, siendo más o menos ofensivo a DIOS, y por lo tanto, digno de mayor o menor castigo. Pueden ser: Original, el de Adán y Eva, personal en ellos, heredado en nosotros; Mortal o grave, el que reúne el pleno conocimiento o advertencia y consentimiento de la voluntad en materia grave, al quebrantar una Ley Divina; y Venial o leve, cuando se quebranta la Ley en materia leve o con imperfecto conocimiento o advertencia y consentimiento.

42. Distinción de los pecados. Por su especie, y por su número cuando son de la misma especie.

43. Distinción específica. Es la malicia especial o la diversa deformidad, por lo que un pecado difiere de otro en lo esencial. Son las distintas maneras de oponerse cada pecado a una Ley o virtud.

44. Cuando el acto pecaminoso se opone a diferentes virtudes o diferentes leyes. Ejemplo: quien deja la Misa un domingo estando obligado por la Iglesia, teniendo voto particular de ir y debiendo ir por penitencia de la confesión. 3 pecados.

45. Cuando el acto pecaminoso encierra una malicia o deformidad moralmente diversa, contra una misma virtud o Ley: Ejemplo, el que omite hacer un acto de Fe cuando debía de hacerlo, y a la vez la niega. Viola la Fe de dos maneras.

46. Cuando el acto pecaminoso va acompañado de tales circunstancias que le imprimen una nueva malicia. Ejemplo: dar muerte a un sacerdote en la Iglesia es cometer tres pecados: homicidio, sacrilegio personal y sacrilegio local.

47. Distinción numérica. Viene de los objetos moralmente diversos, o actos moralmente interrumpidos. Esta más claro cuando es en distintas materias.

48. Dentro de la misma materia, será cuando el acto se interrumpe, y vuelve a hacerse. Si tenemos la buena costumbre de hacer muchos actos de amor y de odio al pecado, será más difícil caer.

49. Catecismo 1846 a 1853.

LA VIRGEN MARÍA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

TEOLOGIA 2 TEMA 36

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A.- Historia: Los Papas

Relación de consulta con su nº, nombre y años de gobierno. Los anti Papa figuran entre paréntesis.

894. Siglo 1. Jesucristo dijo a San Pedro: Simón, tú eres piedra, Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no podrán contra ella. Te daré las llevas del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, será atado en el Cielo, y todo lo que desates en la tierra, será desatado en el Cielo. San Mateo 16,18-19.

895. Estos poderes y junto al mandato de ir por todo el mundo, manifiestan el deseo de Cristo de hacer de San Pedro y Sucesores, Vicarios suyos.
896.
1. San Pedro, hasta el 67, que muere en Roma, después de salir de Jerusalén, a otro lugar: Antioquia.
2. San Lino, 67 - 76;
3. San Anacleto, 76 - 88:
4. San Clemente, 88 - 97.

897. Siglo 2º.
5. San Evaristo, 97 - 105.
6. San Alejandro, 105 - 115.
7. San Sixto, 115 - 125.
8. San Telesforo, 125 - 136.
9.- San Higinio, 136 - 140.
10.- San Pío 1º, 140- 155.
11.- San Aniceto, 155 - 166.
12.- San Sotero, 166 - 175.
13.- San Eleuterio, 175 - 189.
14.- San Víctor 1º, 189 - 199.

898. Siglo 3º.
15. San Ceferino, 199 - 217.
16. San Calixto, 217 - 222.
(San Hipólito, 217 - 235, Anti papa, santo por arrepentirse y morir mártir).
17. San Urbano 1º, 222 - 230.
18. San Ponciano, 230 - 235.
19. San Antero, 235 - 236.
20. San Fabián, 236 - 250.
21. San Cornelio, 251 - 253. (Novaciano, hereje 251-258).
22.- San Lucio 1º, 253 - 254.
23.- San Esteban 1º, 254 – 257.
24.- San Sixto 2º, 257 - 258.
25.- San Dionisio, 259 - 268.
26.- San Félix 1º, 269 - 274.
27.- San Eutiquiano, 275 - 283.
28.- San Cayo, 283 - 296.

899. Siglo 4º.
29. San Marcelino, 296 - 304.
30. San Marcelo, 304 - 309.
31. San Eusebio, 309 - 310.
32. San Milcíades, 311 - 314.
33. San Silvestre, 314 - 335.
34. San Marcos, 336.
35. San Julio 1º, 337 - 352.
36. Liberio, 352 - 366. (Félix 2º, 353 - 365).
37. San Dámaso 1º, 366 - 384 (Ursino, 366 - 367).
38. San Siricio 384 - 399.

900. Siglo 5º.
39. San Atanasio 1º, 399 - 401.
40. San Inocencio 1º, 401 - 417.
41. San Zósimo, 417 - 418.
42. San Bonifacio 1º, 418 - 422. (Eulalio, 418 - 419).
43. San Celestino 1º, 422 - 432.
44. San Sixto 3º, 432 - 440.
45. San León 1º, 440 - 461.
46. San Hilario, 461 - 468.
47. San Simplicio, 468 - 483.
48. San Félix 2º, 483 - 492.
49. San Gelasio 1º, 492 - 496.
50. San Atanasio 2º, 496 - 498.

901. Siglo 6º.
51. San Símaco, 498 - 514. (Laurencio, 498 - 505).
52. San Hormisdas, 514 - 523.
53. San Juan 1º, 523 - 526.
54. San Félix 3º, 526 - 530.
55. Bonifacio 2º, 530 - 532. (Dióscoro, 530).
56. Juan 2º, 533 - 535.
57. San Agapito 1º, 535 - 536.
58. San Silverio, 536 - 537.
59. Virgilio, 537 - 555.
60. Pelagio 1º, 556 - 561.
61. Juan 3º, 561 - 574.
62. Benedicto 1º, 575 - 579.
63. Pelagio 2º, 579 - 590.

902. Siglo 7º.
64. San Gregorio 1º, 590 - 604.
65. Sabiniano, 604 - 606.
66. Bonifacio 3º, 607.
67. San Bonifacio 4º, 608 - 615.
68. San Deusdebit, 615 - 618.
69. Bonifacio 5º, 619 - 625.
70. Honorio 1º, 625 - 638.
71. Severino, 640.
72. Juan 4º, 640 - 642.
73. Teodosio 1º, 642 - 649.
74. San Martín 1º, 649 - 653.
75. San Eugenio 1º, 654 - 657.
76. San Vitaliano, 657 - 672.
77. Adeodato, 672 - 676.
78. Dono, 676 - 678.
79. San Agatón, 678 - 681.
80. San León 2º, 682 - 683.
81. San Benedic 2º, 684 - 685.
82. Juan 5º, 685 - 686.
83. Conon 686 - 687. (Teodoro 687). (Pascalis 687 - 692).
84. San Sergio, 687 - 701.

903. Siglo 8º.
85. Juan 6º, 701-705.
86. Juan 7º, 705-707.
87. Sirimio 708.
88. Constantino 1º, 708 - 715.
89. San Gregorio 2º, 715 - 731.
90. San Gregorio 3º, 731 - 741.
91. San Zacarías 741 - 752. (Esteban 752).
92. Esteban 2º, 752 - 757.
93. San Pablo 1º, 757 - 767. (Constantino 2º, 767-768). (Felipe 768).
94. Esteban 3º, 768 - 772.
95. Adrián 1º, 772 - 795.

904. Siglo 9º.
96. San León 3º, 795 - 816.
97. Esteban 4º, 816 - 817.
98. San Pascual 1º, 817 - 824.
99. Eugenio 2º, 824 - 827.
100. Valentín, 827.
101. Gregorio 4º, 827 - 844. (Juan, 844).
102. Sergio 2º, 844 - 847.
103. San León 4º, 847 - 855.
104. Benedicto 3º, 855 - 858. (Anastasio, 855).
105. San Nicolás 1º, 858 - 867.
106. Adrián 2º, 867 - 872.
107. Juan 8º, 872 - 882.
108. Marino 1º, 882 - 884.
109. Adrián 3º, 884 - 885.
110. San Esteban 5º, 885 - 891.
111. Formoso, 891 - 896.
112. Bonifacio 6º, 896.
113. Esteban 6º, 896 - 897.
114. Romano, 897.
115. Teodoro, 2º, 897.
116. Juan 9º, 898 - 900.

905. Siglo 10º.
117. Benedicto 4º, 900 - 903.
118. Crisóforo, 903.
119. Sergio 3º, 904 - 911.
120. Anastasio 3º, 911 - 913.
121. Laudo, 913 - 914.
122. Juan 10º, 914-928.
123. León 6º, 928.
124. Esteban 7º, 928 - 931.
125. Juan 11, 931 - 935.
126. León 7º, 936 - 939.
127. Esteban 8º, 939 - 942.
128. Marino 2º, 942 - 946.
129. Agapito 2º, 946 - 955.
130. Juan 12, 955 - 963.
131. León 8º, 963 - 964.
132. Benedicto 5º, 964.
133. Juan 13, 965 - 972.
134. Benedicto 6º, 973 - 974. (Bonifacio 7º 974).
135. Benedicto 7º, 974 - 983.
136. Juan 14, 983 - 984.
137. Bonifacio 7º, 984 - 985.
138. Juan 15, 985 - 996.
139. Gregorio 5º, 996 - 999. (Juan 16, 997 - 998).

906. Siglo 11.
140. Silvestre 2º, 999 - 1003.
141. Juan 17, 1003.
142. Juan 18, 1003 - 1009.
143. Sergio 4º, 1009 - 1012.
144. Benedicto 8º, 1012 - 1024. (Gregorio, 1012).
145. Juan 19, 1024 - 1032.
146. Benedicto 9º, 1032 - 1044.
147. Silvestre 3º, 1045.
148. Gregorio 6º, 1045 - 1046.
149. Clemente 2º, 1046 - 1047.
150. Dámaso 2º, 1048.
151. San León 9º, 1049 - 1054.
152. Víctor 2º, 1055 - 1057.
153. Esteban 9º, 1057 - 1058.
154. Benedicto 10, 1058 - 1059.
155. Nicolás 2º, 1059 - 1061.
156. Alejandro 2º, 1061 - 1073. (Honorio 2º 1069).
157. San Gregorio 7º, 1073 -1085. (Clemente 3º, 1084 - 1100)
158. Víctor 3º, 1086 - 1087.
159. Urbano 2º, 1088 - 1099.

907. Siglo 12.
160. Pascual 2º, 1099 - 1118. (Teodorico 1100- 1102). (Alberto 1102).
(Silvestre 4º, 1105 - 1111).
161. Gelasio 2º, 1118 - 1119. (Gregorio 8º, 1118 - 1121).
162. Calixto 2º, 1119 - 1124.
163. Honorio 2º, 1124 - 1130. (Celestino 2º,1124).
164. Inocencio 2º, 1130 - 1143. (Anacleto 2º, 1130 - 1138). (Víctor 4º, 1138).
165. Celestino 2º, 1143 - 1144.
166. Lucio 2º, 1144 - 1145.
167. Eugenio 3º, 1145 - 1153.
168. Anastasio 4º, 1153 - 1154.
169. Adriano 4º, 1154 - 1159.
170. Alejandro 3º, 1159 - 1181. (Víctor 4º,1159-164). (Pascual 3º, 1164-1168).
(Calixto 3º, 1168-1179). (Inocencio 3º, 1179 – 1180).
171. Lucio 3º, 1181 - 1185.
172. Urbano 3º, 1185 - 1187.
173. Gregorio 8º, 1187.
174. Clemente 3º, 1187 - 1191.
175. Celestino 3º, 1191 - 1198.

908. Siglo 13.
176. Inocencio 3º, 1198 - 1216.
177. Honorio 3º, 1216 - 1227.
178. Gregorio 9º, 1227 - 1241.
179. Celestino 4º, 1241.
180. Inocencio 4º, 1243 - 1254.
181. Alejandro 4º, 1254 - 1261.
182. Urbano 4º, 1261 - 1264.
183. Clemente 4º, 1265 - 1268.
184. San Gregorio 10º, 1271 - 1275.
185. Inocencio 5º, 1276.
186. Adriano 5º, 1276.
187. Juan 21, 1276 - 1277.
188. Nicolás 3º, 1277 - 1280.
189. Martín 4º, 1281 - 1285.
190. Honorio 4º, 1285 - 1287.
191. Nicolás 4º, 1288 - 1292.
192. San Celestino 5º, 1294.

909. Siglo 14.
193. Bonifacio 8º, 1294 - 1303.
194. Benedicto 11, 1303 - 1304.
195. Clemente 5º, 1305 - 1314.
196. Juan 22, 1316 - 1334. (Nicolás 5º,1328 - 1330).
197. Benedicto 12, 1334 - 1342.
198. Clemente 6º, 1342 - 1352.
199. Inocencio 6º, 1352 - 1362.
200. Urbano 5º, 1362 - 1370.
201. Gregorio 11, 1370 - 1378.
202. Urbano 6º, 1378 - 1389. (Clemente 7º, 1378 - 1394).

910. Siglo 15.
203. Bonifacio 9º, 1389 - 1404. (Benedicto 13, 1394 - 1424).
204. Inocencio 7º, 1404 - 1406.
205. Gregorio 12, 1406- 1415.
206. Alejandro 5º, 1416 - 1417. (Juan 23, 1410 - 1415).
207. Martín 5º, 1417 – 1431. (Clemente 8º, 1424 - 1429). (Benedicto 14, 1424).
208. Eugenio 4º, 1431 - 1447. (Félix 5º, 1439 - 1449).
209. Nicolás 5º,1447 - 1455.
210. Calixto 3º, 1455 - 1458.
211. Pío 2º, 1458 - 1464.
212. Pablo 2º, 1464 - 1471.
213. Sixto 4º, 1471 - 1484.
214. Inocencio 8º, 1484 - 1492.

911. Siglo 16.
215. Alejandro 6º, 1492 - 1503.
216. Pío 3º, 1503.
217. Julio 2º, 1503 - 1513.
218. León 10º, 1513 - 1521.
219. Adriano 6º, 1522 - 1523.
220. Clemente 7º, 1523 - 1534.
221. Pablo 3º, 1534 - 1549.
222. Julio 3º, 1550 - 1555.
223. Marcelo 2º, 1555.
224. Pablo 4º, 1555 - 1559.
225. Pío 4º, 1559 - 1565.
226. San Pío 5º, 1566 - 1572.
227. Gregorio 13, 1572 - 1585.
228. Sixto 5º, 1585 - 1590.
229. Urbano 7º, 1590.
230. Gregorio 14º, 1590 - 1591.
231. Inocencio 9º, 1591.

912. Siglo 17.
232. Clemente 8º, 1592 - 1605.
233. León 11, 1605.
234. Pablo 5º, 1605 - 1621.
235. Gregorio 15, 1621 - 1623.
236. Urbano 8º, 1623 - 1644.
237. Inocencio 10º, 1644 - 1655.
238. Alejandro 7º, 1655 - 1667.
239. Clemente 9º, 1667 - 1669.
240. Clemente 10º, 1670 - 1676.
241. Inocencio 11, 1676 - 1689.
242. Alejandro 8º, 1689 - 1691.
243. Inocencio 12, 1691 - 1700.

913. Siglo 18.
244. Clemente 11, 1700 - 1721.
245. Inocencio 13, 1721 - 1724.
246. Benedicto 13, 1724 - 1730.
247. Clemente 12, 1730 - 1740.
248. Benedicto 14, 1740 - 1758.
249. Clemente 13, 1758 - 1769.
250. Clemente 14, 1769 - 1774.
251. Pío 6º, 1775 - 1799.

914. Siglo 19.
252. Pío 7º, 1800 - 1823.
253. León 12, 1823 - 1829.
254. Pío 8º, 1829 - 1830.
255. Gregorio 16, 1831 - 1846.
256. Beato Pío 9º, 1846 - 1878.
257. León 13, 1878 - 1903.

915. Siglo 20.
258. San Pío 10º, 1903 - 1914.
259. Benedicto 15, 1914 - 1922.
260. Pío 11, 1922 - 1939.
261. Pío 12, 1939 - 1958.
262. Beato Juan 23, 1958 - 1963.
263. Pablo 6º, 1963 - 1978.
264. Juan Pablo 1º, 1978.
265. Juan Pablo 2º, (1978...

916. Siglo 21. 3º Milenio
265. Juan Pablo 2º (… - 2005)
266. Benedicto XVI, 2005 - …

917. En nuestra LEY se nos pide amar con ternura al Papa, Obispos y Sacerdotes. Que sea de verdad y que con nuestras vidas, aliviemos el peso que llevan sobre sus espaldas, cargando más sobre las nuestras.

918. Y no asustarnos por las miserias humanas que podamos presentar, que a lo largo de la Historia son muchas. A los humildes, las miserias humanas les hacen pensar más en la Misericordia Divina, que es infinitamente mayor. Y si otros se portan mal, nosotros portarnos mejor. Y damos muchas gracias a DIOS por la gloria y respeto que en estos momentos nos ha tocado ver en los Romanos Pontífices, como uno de los más gloriosos de toda su Historia. Que LA VIRGEN LES Y NOS PROTEJA.

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

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POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

PAPELETAS DE MI ARCHIVO

Influjo universal de la música.

A falta de cocinero y por no tener ama de casa ni quererla, tengo que guisar la cena solo y cenarla también solo y en silencio; de ordinario, con un libro delante que se sostiene abierto en un andamiaje de jícaras y vasos. Todas las noches lo mismo.
Pero anoche fue una excepción. Al sentarme a cenar, entraron dos mozos eskimales que deseaban ensayar algunas canciones con los organillos de boca que abundan en mi desván.
Sentados en un rincón oscuro lejos de mí, y una vez puestos en acorde los instrumentos, salieron con un dúo tan perfectamente ejecutado que me hizo cerrar el libro y escuchar. Otros dúos igualmente perfectos me dejaron inmóvil y como en éxtasis.
Comía despacio y maquinalmente porque el espíritu se estaba alimentando a pasto con aquellas melodías celestiales que me trasladaban a otro mundo mejor. Recordé la poesía de Fray Luis de León a Salinas, y estuve de acuerdo con Fray Luis en que:
"Aquí el alma navega,
en un mar de dulzura, y finalmente
en él así, se anega,
que ningún, accidente
extraño o peregrino oye ni siente."
Anoche entendí mejor que nunca por qué está la Historia tan llena de sucesos que proclaman el efecto poderoso de la música. Cuando a Saúl le oprimía el espíritu malo, buscaba alivio en el arpa de David. Los judíos cautivos se resistían a cantar a sus opresores los cánticos de su tierra.
En Granada se tuvo que prohibir cantar en público el «¡ Ay de mi Alhama ! », para no provocar a los moriscos. Los indios del Paraguay aguardaban emboscados las canoas que llevaban a los Misioneros; pero, al aparecer éstos tocando el violín, se les cayeron las flechas de los arcos y quedaron mansos como corderos. Las mismas serpientes de la India se adormecen y pierden su instinto de agresión al oír los acordes de los gaiteros encantadores.
No hay estrato en la sociedad sin su música: marchas militares, marchas fúnebres, himnos nacionales, baladas, orquestas, órganos catedralicios, tonadas, pastoriles de cuerno y de rabel, rondas nocturnas de guitarra y acordeón, jaulas de canario, trinos de ruiseñores....
La música, en todos sus aspectos y manifestaciones, nos hiere las fibras del espíritu, nos saca de la materia y nos trae delicadamente a la memoria la gran realidad de la armonía y ritmo de toda la creación, efímero trasunto de la armonía y proporción que existen en Dios.
El influjo mágico de la música no se puede medir con el metro ni puede ser reducido a guarismos. La música ha envuelto siempre a los espíritus en las mallas etéreas de sus melodías y ha jugado con ellos como juguetes indefensos: los embravece, los ablanda, los enloquece, los excita al odio, los enternece, los desarma y los embriaga de placer.
Hasta se ha aventurado la idea (quizá menos descabellada de lo que pudiera parecer) de que no está lejano el día en que los médicos receten un disco de Mozart, por ejemplo, para curar un ataque al hígado, o una pieza de Beethoven para aliviar o componer algún desorden intestinal.
Hay un algo en esas notas musicales que puede causar dramas irreparables o curar esos males, tanto del cuerpo como del alma, que la ciencia humana no ha podido aún desentrañar. Hay personas buenas que no se elevan a la contemplación divina si no es a los acordes de la música sagrada.
Anoche pensaba yo en todo esto mientras los dos eskimales sinfonizaban en el rincón oscuro de mi cocina con organillos de boca pequeños y baratos. Nunca digerí la cena tan bien como anoche.

Vida y milagros de un gato.
Todo el mundo conoce los perros de Alaska, o por lo menos ha oído hablar de ellos; pero ¿quién espera oír hablar de gatos en el país de los eternos hielos? Y, sin embargo, los tenemos.
Yo mismo tengo un gato que se llama Negrín. Lo adquirí para ayudar a las ratoneras de la despensa y del desván, y me lo dieron cuando sólo contaba nueve días. Es muy larga la historia de cómo le acostumbré a comer apenas nacido, cuando no era más que un bulto amorfo, negro, cegatón, atolondeado, llorón y antojadizo.
Al cumplir un mes, Negrín empezó a dar muestras de un talento nada vulgar. El repique del despertador le despertaba. Su oído extrafino me oía salir de las mantas y me venía a dar los buenos días a la cama mayando con mucho mimo.
Al cabo de varias tentativas frustradas lograba clavar las uñas en una manta y trepaba muy animoso. Aquellas mantas eran blandas y estaban calientes. En cambio los trapos de su cajón ni eran blandos ni muy calientes que digamos.
Negrín sacó la conclusión de que yo le estaba engañando y decidió acogerse al «ande yo caliente y ríase la gente». No hubo modo de evitar que se subiera a la cama. En ella dormía todo el día y sé escurría y bostezaba con un egoísmo y una galbana sin precedentes.
Al acostarme yo, me estrellaba contra un problema insoluble. El dormitorio es una esquina de la cocina y despacho sin puerta, para que se pueda calentar con la estufa central y común.
Echar a Negrín fuera de la pieza era matarlo de frío. Lo intenté, pero tuve que desistir, pues me trastornaba el juicio con aquellos mayidos afligidísimos. Dejarle adentro era darle libertad para subirse a la cama. Una noche que puse unos tablones a la entrada, trepó con mucho forcejeo y muchos arañazos y se vengó dando por tierra con todo el andamiaje.
Le dejé que se subiera. Subía por las mantas y caminaba despacio hacia la almohada, ronrroneando e implorando misericordia. Cuando le tuve al alcance, le agarré y le tiré por la entrada lo más lejos que pude. Vuelta a subírseme, y vuelta a volar por el espacio.
Cansado de ser pelota de tennis, discurrió una estratagema para salir con la suya, y fue ésta: aguardaba a que yo me durmiera, y luego se subía a la cama y dormía señorialmente.
Al despertar y verle allí, le agarraba y le echaba a volar por los aires. Ni aun así se amedrentó. Al oírme dormir, se subía a pasar la noche en las mantas, y al oír el repique del despertador saltaba y se escondía debajo de una silla.
Un día le puse un espejo delante, y al ver otro gato se llenó de celos y de rabia y lanzó al vidrio unos resoplidos feroces. Otro día inflé un baloncito de goma muy tenue que flotaba como una pluma al más ligero soplo. Negrín se puso a estudiar el aparato con una curiosidad científica y le rodaba de acá para allá con empujoncitos muy suaves hasta que impensadamente clavó una uña en el balón, que estalló como bomba de trimotor. Negrín erizó los pelos, dio un mayido de náufrago y huyó velocísimo a esconderse debajo de la cama.
Volví a inflar otro balón por la tarde, pero Negrín le miraba de reojo y a distancia como diciendo:
- ¡Te veo, besugo !
No descansa hasta que me hace una buena trapisonda, como subir al escritorio y volcar el tintero; meter la cabeza en un puchero sin poderla sacar hasta que lo rompe estrellándolo contra la estufa ; subirse a los plúteos y tirarme tres o cuatro libros que se desencuadernan del golpe y el susto; arrastrar un zapato que luego no encuentro en media hora de búsqueda malhumorada y regañona; agarrar el talón de un calcetín que me estoy poniendo y tirar él para afuera y yo para adentro hasta que me canso de bromas y hay truenos y relámpagos; meter el hocico en el chocolate para que del asco consiguiente le dé luego toda la taza, etc., etc.
Las niñas pequeñas del catecismo se disputan el honor de cogerlo y tenerlo en los brazos. La primera en llegar al catecismo tiene derecho a coger a Negrín y tenerlo mientras dure la catequesis que tenemos en la cocina.
Al oír la campana corren, o mejor, vuelan como gaviotas y, si llegan a la puerta varias a la vez, agarran el picaporte con mucho alboroto de voces y gritos hasta que irrumpen atropelladamente con muchas voces de triunfo y de protesta. Le acarician en español que me oyen y que ellas pronuncian correctamente.
El gato para mí es un misterio. Grotescamente egoísta, ni trabaja como el perro o el caballo, ni vale para la cazuela como el pollo o la ternera. Responde a las caricias con un arañazo. Tumbado en la almohadilla de un asiento, se cree rey del país y lo mira todo con el desprecio más olímpico.
La sensibilidad de Negrín es enigmática. En la manera de respirar me conoce si le voy a atusar a propinarle un mojicón. Hasta dicen que los gatos saben si el visitante los acaricia por amor a ellos o por adular y complacer al amo allí presente.
El pequeño Roberto, mi vecino mestizo, viene al salón con su velocípedo de tres ruedas y le ha enseñado a Negrín a tomar las manillas en ademán de guiar. No creo que me haya comido un solo ratón. No le gustan. Prefiere mayar y hacerse el famélico mientras yo como.
Cierto articulista cree que los que se aficionan a un perro son egoístas, porque el perro es noble y fiel y excelente compañero, mientras que los que se aficionan a un gato muestran ser desinteresados porque el gato no da más que mal por bien.
Y otro articulista cree que los que odian al gato son gente cruel y sin entrañas, enemiga de los niños y de las flores. Como es muy difícil conocerse a uno mismo, yo no sé en que categoría estaré; pero reúno las cualidades antagónicas de odiar a los gatos y de querer a los niños y a las flores.

Misterios de la gracia.

Ayer por la mañana me vinieron a decir que una vieja pagana me quería ver. Estaba acostada y hablaba con toda lucidez, pero estaba segura de que se iba a morir.
Acababa de ver ángeles que escoltaban a una Señora vestida de blanco y azul que la miró muchas veces, pero no la habló. La vieja no sabía qué hacer. Contó la visión a la hija, que se contentó con parecerla el caso raro y peregrino.
Por fin, la vieja decidió llamarme, pues se trataba de un asunto relacionado con la Religión, y para estos asuntos precisamente había ella oído decir que venían los Misioneros. La instruí por espacio de una hora, y, como creía ciegamente cuanto yo le decía, la bauticé y la llamé Margarita.
Al anochecer murió muy tranquila y se fue al cielo a devolver la visita a la santísima, Virgen. Este episodio, al parecer simplicísimo, es todo un tratado de Teología. La vieja que amaneció pagana, anocheció en el cielo. «Hoy estarás conmigo en el paraíso.»
Tal vez oraciones silenciosas de monjas encerradas en su celda o arrodilladas ante el sagrario fueron escuchadas y Dios vinculó a ellas esta conversión. No fui yo el que la convirtió a Dios.
Yo nunca le había visto, ni sabía que existía la tal vieja. Me llamó, fui, la bauticé, se murió y se salvó. Yo no la salvé. La salvó la gracia; y la gracia es un don gratuito que da Dios a quien quiere, pero que de ley ordinaria lo da al que lo pide o a aquel para quien se pide.
El mismo pedirlo es un don de Dios. La oración influye con verdadera eficacia en personas alejadas a quienes jamás se ha visto. Instruir, predicar y refutar no son ciertamente tiempo perdido; pero mientras no intervenga la oración suplicante, es poco menos que perder el tiempo.
La victoria del pueblo de Dios contra los Amalecitas dependía de que los brazos de Moisés estuviesen levantados hacia el cielo suplicantes, o caídos en inercia estéril. Asimismo leemos que el patriarca Abraham y diez justos tenían en sus manos la suerte de Sodoma y Gomorra.
No se desalienten las almas buenas que quisieran ser misioneras de infieles y se ven impedidas por circunstancias ajenas a sus deseos. La monja callada, el zapatero que remienda y clavetea, el estudiante, la sirvienta, el centinela del cuartel... todos, pueden orar y sacrificarse por la conversión del mundo infiel y cooperar activa y eficazmente en la salvación de los paganos.

Un episodio típico.

Alaska nunca dejó de ser Alaska. Se la llama «el país de los eternos hielos», y con razón. Me acaban de dar una noticia típica de las regiones árticas.
Vivían a veinticinco kilómetros de aquí un padre y dos hijos que se habían quedado sin madre la primavera pasada. Una vez al mes venía el hombre con su trineo cargado de truchas heladas, que trocaba por comestibles en el almacén o en diversas casas particulares. Los rapaces pasaban el día cortando leña y poniendo lazos en el bosque, donde nunca faltan conejos y liebres.
Hace dos meses se le echó de menos al buen hombre, pero nadie se preocupó cosa mayor, por ser corriente aquí vivir de solo pescado meses y hasta inviernos enteros.
El otro día pasó por su choza un cazador y al abrir la puerta se encontró con que los tres dormían en el suelo sin respirar siquiera y con los ojos abiertos como las liebres. Los llamó y hasta les dio golpecitos con el pie, mas los durmientes no despertaban. Estaban muertos!
El padre se había sentido indispuesto, pero siguió levantado hasta que ya no pudo más y una mañana no se levantó. Empeoró, le faltó todo, perdió el conocimiento y se murió.
Los niños se extrañaron del caso, pero la estolidez e indolencia nativas prevalecieron una vez más y no se preocuparon de engancharlos perros y venir a darnos la noticia. Poco a poco se les fueron acabando las provisiones, y como estaban flacuchos y tenían frío, se metieron entre mantas junto al cadáver de su padre y allí perecieron de hambre y de frío.
Los tres cadáveres semejan sendas estatuas de granito por la rigidez y dureza que tienen; helados y en posturas informes; sin oler mal; como fósiles de edades prehistóricas hallados en las grietas de un glaciar. Los eskimales de por aquí se comunican la noticia con toda naturalidad.

El silencio de las obras de Dios.

Ayer bauticé a diez personas, y hoy día de Pascua recibieron por primera vez la sagrada Comunión. La Iglesia, grano de mostaza que brotó en Jerusalén, ha venido extendiendo sus ramas por toda la faz de la tierra y hoy nos llega el efecto benéfico de su sombra aquí a las lomas del Polo Norte.
La única iglesia católica al norte del Círculo Polar Ártico es ésta de Kotzebue. Quedan aún aldeas norteñas en las que no has puesto los pies ningún sacerdote católico.
Seis de los ayer bautizados son oriundos de esas aldeas y uno nació en Barrow, que es el cabo más norteño de todo Alaska. Son mis feligreses. Escucharon las instrucciones todo el invierno y abrazaron la Fe con ingenuidad edificante.
Kotzebue es una trinchera excavada aquí, en el frente avanzado del Evangelio, y se libran en ella batallas tan calladas como importantes. Los rusos y finlandeses se batieron a muerte en desiertos barridos por la cellisca y en bosques repletos de nieve con neblina espesa por firmamento.
Todo el mundo se estremeció y siguió con admiración los vaivenes de aquella guerra llevada a cabo con cañones y tanques anillados. Con tanto ruido y explosiones estruendosas no se consiguió más que destruir viviendas, matar hombres y ensanchar territorios.
Las obras de Dios se hacen sin ruido de tanques, sin estruendo de cañones, sin segar en flor vidas preciosas y sin ametrallar hogares pacíficos.
Desafiando nieves eternas y hielos perpetuos, tormentas frigidísimas y meses invernales tenebrosos, los Misioneros de Alaska avanzan y conquistan calladamente, y sus conquistas son almas inmortales que se salvan y serán felices eternamente dando gloria a Dios con sus ángeles y santos.
El silencio de las obras de Dios me impresiona vivamente. La tierra y todo el mundo sideral giran y caminan por los espacios a velocidades fantásticas, y sin embargo de tan vertiginoso rodar nos extasiamos ante la paz del campo y la serenidad de la noche estrellada.
Fabrica el hombre una locomotora, un trimotor, un automóvil... objetos menos que microscópicos comparados con la Creación, y todo es ruido de hierro y maquinaria que ensordece y, desgasta los nervios y enloquece. Un boxeador resulta campeón en un encuentro a puñetazos, y el mundo lo comenta. Se convierte a Dios un corazón, y nadie lo ve.

Miedo a los muertos.

El aeroplano de Nome nos trajo una enferma que llevaron al hospital en un trineo, arrastrado por la chiquillería que se había apiñado en derredor del aeroplano.
Sé llamaba Ana Jacoba, eskimalita de dieciocho años. Cuando me quise enterar de quién era, ya había fallecido. No duró más que unas horas. Me dijo el médico que había sido, un disparate traerla, pues la tisis la tenía poco menos que difunta.
Resultó que Jacoba había estado seis años cabales en nuestra escuela de Pilgrim Springs, donde había sido Hija de María, según me lo dijo una de las jóvenes que había convivido con ella algunos años.
Debido a la tormenta que nos ha venido flagelando, dispuse posponer el entierro hasta que amainase el vendaval. El cadáver, envuelto en una sábana, descansó en una choza que yo cerré con candado.
Ayer fui con el ataúd, que me ayudó a fabricar un cojo, y hallé el cadáver tan sólidamente helado que su rigidez se podía comparar con la de una estatua de bronce.
Resultó que los codos caían un poco fuera del cuerpo, lo suficientemente para que el ataúd resultase estrecho. Todos los esfuerzos para doblegar aquellos brazos de acero resultaron inútiles. La idea de tener que fabricar otro ataúd me mortificaba mucho y estuve a punto de serrar los brazos; pero lo consideré tentación de Satanás y de mi holgazanería ingénita, y la rechacé.
Hicimos otro ataúd, y esta vez con buen éxito. Clavé yo mismo la cubierta y lo arrastramos en trineo hasta mi casa. Siguiendo la costumbre de aquí, pusimos la difunta en la iglesia para enterrarla al día siguiente, que es hoy.
Todas las noches, antes de acostarme, abro una puerta de la cocina y entro en la iglesia, donde tengo el consuelo de rezar arrodillado ante el sagrario. Pido allí a Dios por los bienhechores, por los parientes y amigos, por los que me escriben y encomiendan a Dios y por cien necesidades más.
Pero anoche no hubo manera de entrar en la iglesia. El cadáver estaba a tres metros del sagrario y no tuve valor para entrar a tientas y rezar solo y de noche junto al cadáver.
Quise probar con luz, pero tampoco me atreví a abrir la puerta. Estábamos pared por medio; pero yo me consideraba sano y salvo mientras la puerta estuviera cerrada. La cuestión era no abrir la puerta. Me indigné sonrojado y avergonzado y me llamé los nombres más despectivos; pero ¡cá!, la puerta siguió cerrada.
¿Por qué será eso? ¿Qué daño me puede hacer a mí una chica, muerta y metida en una caja que yo mismo hice y cuya tapadera yo mismo clavé y arremaché? Es como el temor de las señoras a los ratones. Desde niño se me metió en los huesos; el temor a los muertos y estoy viendo que voy a llegar a viejo sin poder echarlo de mí.
Hasta he llegado a preguntarme si cuando me muera me llegaré a tener miedo a mí mismo, Por si alguno padece de esta misma enfermedad, quiero tranquilizarle desde estas líneas y asegurarle que no tenga miedo a mi cadáver; que soy persona pacífica y no pienso resucitar para meter miedo a nadie.

A 60 grados bajo cero.

Estamos sufriendo la temperatura más baja que se ha registrado en muchos años. Hoy es el quinto día de temperatura inferior a 50 grados bajo cero. Ha habido ratos de 62 grados bajo cero.
Esta temperatura no es fenómeno raro en el interior de la península donde, merced a la altura elevadísima sobre el nivel del mar, el aire es muy seco y saludable y el ambiente es poco menos que el paraíso de los leñadores del bosque con el hacha, la pipa y la botella de ron; pero aquí, en la costa helada y brumosa, saturada de humedad y de neblina, 50 grados bajo cero son algo imponente. No hace viento alguno perceptible, como si el aire estuviera encerrado en un fanal. El humo de las chimeneas sale remolón y desganado y se apiña en nubarrones flotantes que se espesan y nos impiden ver la bóveda celeste.
Por el placer insano de sentir en el cutis los efectos de la temperatura, salí a la calle y pude experimentar lo pesado de la respiración y el dolor que cada anhélito produce en el interior de las narices, cuya mucosidad se congela y forma como un vallado a lo largo de los conductos nasales.
En la palangana que saqué conmigo, el agua se cubrió visiblemente de una telilla de hielo rizoso que se fue espesando a ojos vistas.
Estas temperaturas infames sobre un suelo de glaciar son la causa de que no tengamos por aquí Cármenes de Granada, ni Huertas de Murcia o de Valencia, ni Planas de Castellón, ni viñedos manchegos o jerezanos. Miro por centésima vez al termómetro que se ha estancado en los 60 grados y unas décimas bajo cero. Cuando se lo escriba a mis amigos de España, ya sé la respuesta:
- ¡Pero cómo exagera ese hombre!
Por eso me da un gustazo salvaje mirar a la columna de mercurio y convencerme de que no exagero.

Un tarrito de miel.

Está visto que da buen resultado escribir a monjas. No sólo por el cúmulo de oraciones y sacrificios ofrecidos por el bienestar de mi alma a cambio de historietas eskimales completamente fidedignas, sino también por las ganancias que se derivan para el cuerpo, ya que, dicho sea con perdón, tripas llevan corazón, y no viceversa.
A una monja franciscana de Filadelfia, en los Estados Unidos, la visitó su madre, y en el curso de la conversación salió a relucir la Misión de Kotzebue. El resultado no pudo haber sido más satisfactorio.
A instancias de la fervorosa monja, su madre me mandó un paquete con dos litros de miel, un tarro de aceitunas, dos latas de jamón en conserva, una caja de galletas finas y un vaso repleto de la novísima invención «mantequilla de cacahuate» que, se pone en el pan y sabe muy rica.
Al sentarme a la mesa, con e1 pote de miel delante, me viene una sonrisa curiosa como si acabase de ganar una batalla o me hubiera tocado el premio gordo. Miel en las lomas del Polo Norte es un lujo tan extravagante que ni al mismo Satanás se le había ocurrido tentarme por ahí y abrir así un boquete en el muro de la santa pobreza.
Pero ni Satanás con su soberbia y egoísmo, ni yo con mi ceguera e ignorancia, conocemos los límites de la bondad maternal de Dios nuestro Señor. Dios me trajo esa miel y me la puso delante para que luego no me queje cuando me crea solo y abandonado en este rincón remotísimo del globo.
Leí en una revista de Misiones un artículo en el que se hablaba de los «bizarros y aguerridos Misioneros que se baten con denuedo en las avanzadas» y «sucumben heroicamente como bravos al pie del cañón», y me pregunto a mí mismo si también yo seré bravo y aguerrido y todas esas cosas, o si más bien me señalo en encuentros a muerte con potes de miel y aceitunas en conserva.
Creo que en esto, como en todo, un dorado término medio es lo más próximo a la verdad. Ni tanto cabello que se arrastre, ni tan calvo que se le vean los sesos.

Los ricos, las mujeres, los pobres y el Evangelio.

Hoy, como hace 2,000 años, el reino de los cielos es de los pobres de espíritu. Al final de un escrutinio cuidadoso y paciente he averiguado que los únicos que me han ayudado y ayudan con sus limosnas son gente más bien pobre que rica. En los Estados Unidos lo mismo que en España.
El rico es la persona más miserable y deleznable de la humanidad. Tiene un pánico mortal a interesarse por obras de caridad y de celo apostólico, que pueden aligerarle el bolsillo.
Para llevar adelante sus empresas necesita grandes cantidades pecuniarias y todo ello se revuelve en un círculo vicioso de dinero, que produce dinero y que se necesita para que lo siga produciendo, so pena de una quiebra lamentable.
El rico no tiene atisbos del gozo que inunda al alma cuando se sacrifica uno hasta que duela. Vive con el temor continuo de la posibilidad de venir a menos, y su vida es la de un criminal no descubierto, que ve pasar ante sí guardias civiles y policías.
Son los pobres, los de la clase media, los medianamente acomodados los que sostienen sobre sus hombros en lo material la empresa divina de la evangelización del mundo pagano.
Cada vez que recibo un giro de sirvientas de San Sebastián, Bogotá, Buenos Aires y Nueva York me confirmo más en la tesis que estoy defendiendo.
En primer lugar los ricachones no tienen religión. Si la tuvieran, no osarían aparecer como seguidores del que nació en la cueva de Belén y murió desnudo en una cruz. El rico nace para vivir una vida puramente animal, que termina como todos sabemos en el cementerio. Hay excepciones, naturalmente, y cada rico debiera considerarse una excepción.
Las limosnas que sostienen la Misión de Alaska vienen de personas poco adineradas. Vienen también por lo común de señoras, de señoritas y de niños.
Las mujeres tienen el corazón más tierno ; las señoritas se entusiasman con las obras de celo en pro de la salvación de las almas ; los niños sienten un orgullo noble en considerarse salvadores de almas ayudando con sus ahorrillos al Misionero.
Los hombres son una calamidad en este punto. De cada doce limosnas que me llegan, diez son de mujeres. De aquellas mujeres que seguían a Jesucristo y a su Colegio Apostólico y les servían y ayudaban en todo. Aquellas mismas mujeres que estaban de pie junto a la cruz del Salvador, mientras los mismos Apóstoles estaban desperdigados poco menos que en masa.
Es la madre que no duerme en una semana si el niñito está enfermo de gravedad en la cuna. El padre duerme ocho horas seguidas al cuarto día de vela. La madre resiste el doble y la parece que no está cansada.
Los Estados Unidos tienen 30.000 sacerdotes y 124.000 monjas. Alaska tiene treinta y cinco Misioneros y setenta monjas.
Es decir, que en el servicio directo de Dios las mujeres se elevan sobre los hombres de los hombros para arriba.
Y ya, en las Misiones mismas, el Misionero no tiene dificultad en bautizar mujeres y niños. Son los hombres los fríos e indiferentes que están demasiado atareados para ocuparse en pequeñeces como instruirse y bautizarse.
Y, si se bautizan y llevan vida católica, es porque son pobres. Si acaece que los negocios vienen buenos y mi bautizado pobre se hace rico, da un adiós a la religión, que dura mientras duren los cuartos.
Cuando me llega el correo y leo las cartas, las primeras que contesto, y con verdadero placer, son las cartas de los pobres. Estas cartas son las que, después de Dios, sostienen al Misionero y le hacen llevadera y soportable esta carga, que no tiene nada de ligera.
Dios, que nació y murió pobre, escogió pobres pescadores para divulgar el Evangelio. San Pablo notó que la gran mayoría de los convertidos era gente pobre.
Aquí mismo, en Kotzebue, los únicos genuinamente ateos son cuatro blancos que son los más ricos de la población. La Iglesia, que comenzó pobremente, se está esparciendo por el mundo merced a la acción incansable de los pobres. Pobre el Misionero, pobres los que la mantienen, pobres los convertidos y en un estado de humildad pobrísima el mismo Jesucristo Sacramentado.
Pero debemos enorgullecernos por ello y tenerlo a verdadera honra. No fue de nosotros de quien se dijo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los cielos.

TEOLOGIA 2 - TEMA 21

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A.- Biblia: Protestantismo 1
B.- Teología: Deberes del 7º y 10º Mandamiento

A.- Biblia: Protestantismo 1


511. Surge en Alemania en el siglo 16. Es la rebelión que estalló en la sociedad cristiana dividiendo a Europa en dos. Fue ocasionada y sostenida por el espíritu de orgullo y corrupción que engendró el renacimiento pagano, unido a la codicia de los poderes públicos para apoderarse de las riquezas de la Iglesia. Se extendió con rapidez por los paises del norte de Europa, sembrando por todas partes las discordias.

512. Es curioso observar, también hoy, que ningún católico practicante sienta necesidad de cambiar de religión; en cambio, sí lo hacen los que su vida no está de acuerdo con la Iglesia y es bastante desordenada y sucia. Los problemas de aquella época tenían otra solución, como efectivamente aplicó la Iglesia años después.

513. Lutero. Nace en 1483 en Eisleben de Sajonia, Alemania; fue religioso agustino, profesor de Universidad, de carácter orgulloso.

514. Cuando en 1514 el Papa León 10º concede indulgencias a los que ayuden con limosnas para terminar la Basílica de San Pedro y para la guerra contra los turcos que amenazaban a Europa, y encomendó su predicación y recaudación a los Dominicos, Lutero, quizá por envidia, empezó a predicar en contra: primero contra las indulgencias, después contra el mismo Papa.

515. En la Iglesia había cosas que cambiar y mejorar, Desgraciadamente, él confundió la disciplina con el Dogma, y empezó a predicar contra el Purgatorio, contra los Santos, contra los Votos religiosos y contra el Celibato; contra la Abstinencia y contra los Sacramentos, dejando sólo el Bautismo y la Eucaristía. Introdujo la libre interpretación de la Biblia, y rechazó la autoridad de la Iglesia.

516. Reacción. Teólogos Católicos y Universidades le condenaron. Intervino el Papa llamándole al diálogo, y como no quiso, se le excomulgó; se mandó quemar sus escritos. Tras nuevo intento de diálogo y rechazo fue desterrado. Unos desconocidos lo secuestraron y se lo llevaron al castillo del elector de Sajonia que lo defendía; allí empezó la traducción de la Biblia al alemán, suprimiendo o cambiando lo que no le interesaba.

517. Colaboradores. Los halló en los príncipes descontentos y codiciosos, a quienes incitó a la usurpación de los bienes eclesiásticos; halagó las bajas pasiones, toleró que uno de ellos tuviese varias mujeres, y él mismo contrajo matrimonio con una exreligiosa cisterciense, que a petición de Lutero, dejó la vocación.

518. Carlos 5º. Justamente alarmado por las escandalosas escenas que por todas partes provocaba esta falsa reforma, hizo reunir varias Dietas o Congresos de algunos estados o principados, para tratar ciertos asuntos públicos y con el fin de cortar los progresos de la herejía. Las dos principales fueron la de Espira en 1529 y la de Augsburgo en 1530. En la 1ª se dio a los luteranos el nombre de protestantes, porque protestaron, y así se llamó a los demás. 519. Extensión. Varios príncipes de los estados de Alemania se iban uniendo a la herejía, movidos por los intereses que les reportaba, y formaron la Liga de Escamalda para luchar contra el Emperador que defendía al Papa. Como Carlos estaba en guerra con Francia, no podía atender también la interna de Alemania y por eso les dio a los protestantes la libertad de conciencia, hasta la reunión de un Concilio General.

520. Hemos de tener en cuenta que en esa época, la unidad religiosa era básica para las demás unidades políticas, económicas y culturales, por lo que al romper la primera, se rompían las demás.

521. Lutero iba triunfando, viéndose a la cabeza de un numeroso partido, aunque ya sentía el amargor de ver cosas en sus discípulos que él no quería, pero que eran consecuencia de los principios que había sembrado. Murió en su ciudad natal, Eisleben, en 1546, y dejó quebrantado el principio de autoridad en el seno de la sociedad cristiana, a la Iglesia en la mayor perturbación y a Europa sumida en desastrosas divisiones civiles y religiosas que habría de costar mucha sangre.

B. Teología: Deberes del 7º y 10º Mandamientos

522. No robar y no codiciar. Ordena la práctica de la justicia con respecto a la propiedad, reconociendo los derechos de cada uno sobre los bienes.

523. Prohíbe los actos externos contra la justicia y el derecho del prójimo sobre los bienes. Exodo 20,15; Deuteronomio 5,19. Obliga a no quitar ni querer lo ajeno contra la voluntad de su dueño. No hacer daño al prójimo en sus bienes, debiendo restituir y satisfacer cuando antes los daños que se hayan hecho, dice el Catecismo.

524. Idea de Justicia. Es una virtud cardinal que inclina a darle a cada uno lo suyo. En derecho, es el poder moral inviolable de una persona para tener, hacer o exigir alguna cosa, ya poseída o con capacidad para poseerla.

525. La justicia Conmutativa, respeta el derecho que a cada uno le corresponde. La Distributiva, distribuye por igual los oficios y las cargas entre los ciudadanos, proporcionalmente a las fuerzas y méritos. La Legal, que inclina a los ciudadanos al cumplimiento y observancia de las leyes de la Nación en orden al bien común. La Social, que asegura la coordinación de bienes e intereses dentro del organismo social, así como cada clase y miembros de la misma; asigna la parte propia y su correspondiente defensa. La Vindicativa, que mueve al Juez a castigar al culpable, conforme a la culpa, en bien de la sociedad y por los medios ordenados por la autoridad legítima.

526. Obligaciones. La Conmutativa, derecho de cada uno, obliga bajo pecado mortal y con el deber de restituir en lo que se hubiere violado. Exodo 20,15; 1ª Corintios 6,9-10.

527. La Distributiva, distribución por igual de cargas y oficios, proporcionalmente, y la Legal, cumplir las leyes civiles, también obligan bajo pecado mortal por el daño que se produce al orden social, pero no obliga a la restitución, a no ser que hubiera algún derecho de alguien.

528. Verdades fundamentales del Derecho. DIOS es el dueño de todo por ser el Creador y Conservador. Los hombres somos administradores temporales. Tenemos cierto derecho a ser propietarios. Los socialistas y derivados hablan de propiedad social, que es el capitalismo de estado, y dicen que la propiedad es un robo; pero bien se encargan ellos de poseer y conservar cuanto pueden. Nosotros defendemos la propiedad privada con sentido social, que es la caridad cristiana.

529. Todo hombre que legítimamente hiciera suyo cuales quiera bienes, adquiere sobre ellos un derecho inviolable. Lo dice el derecho natural, el sentido común y la Biblia en Exodo 20,15.
530. Las cosas claman a su dueño, han de fructificar para su dueño; y perecen para su dueño, debiendo restituir lo equivalente, el culpable de que perezcan. Y no es lícito enriquecerse con cosas ajenas.

531. El derecho de propiedad. Consiste en la legítima facultad de disponer de alguna cosa como propia, que se llama dominio. Su objeto son los bienes que de hecho y de derecho pertenecen exclusivamente a una persona.

532. La propiedad, cuando no está restringida por alguna Ley, comprende lo siguiente: disfrute por entero de ella, prohibición a los demás de estorbar este disfrute, y poder consumir, vender o donarlo.

533. Es un derecho de origen Divino: Pueden consultar la doctrina social de la Iglesia, que es maravillosa y que muchos desconocen, sobre todo, la encíclica Rerum Novarum del Papa León 13, y la Quadragésimo Anno, del Papa Pío 11, que son de un grandísimo valor. Es un derecho sagrado, intangible e inviolable por proceder de DIOS y estar en la misma naturaleza del hombre. La Iglesia también lo tiene.

534. Modos de adquirir la propiedad. Por mera ocupación con ánimo de conservarlo para sí, cuando es la primera ocupación. Por hallazgo, ignorando al dueño, después de las debidas diligencias. Por trabajo, en razón de la actividad personal. Por prescripción, después de tenerlo cierto tiempo. Por contrato o convenio entre una o varias personas. Por sucesión, herencia o recogida de bienes de un difunto con derecho. Y cuando una cosa es producida por otra nuestra.
535. Está claro que no hay mejor programa que el de la ley de DIOS. Que la Virgen nos ayude a vivirlo.

536. Catecismo: 2401 a 2417 y 2534 a 2557.

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TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 5

viernes, 11 de junio de 2010
A.- Biblia:
Custodia de La Biblia, y Pentateuco.

94. Custodia de la Biblia. Pertenece a la Iglesia; es su derecho y su deber. Jesús encargó a su Iglesia el guardar el Depósito de la Fe, es decir, las Verdades de la Fe depositadas en su Iglesia. La Sagrada Tradición y la sagrada Biblia juntas son la fuente de la Fe. De modo que la Iglesia, por mandato de Jesucristo, debe custodiar, conservar y defender a la Biblia como fuente de su doctrina y fe.

95. En cuando a la Biblia del Nuevo Testamento, debemos decir que Ella es además propiedad de la Iglesia por derecho de autora. Aquellos Hagiógrafos o autores que escribieron como miembros de la Iglesia y al servicio de ella y de su misión y enseñanza apostólica. Claro que la autora y propietaria de la Biblia del Nuevo Testamento, es por lo mismo su guardiana, y única interpretadora competente.

96. La Iglesia cumplió siempre con su deber. Fue intransigente en la defensa de este tesoro de las verdades de Fe. Casi todos los herejes la atacaron directamente. Ya alrededor del año 150, la Iglesia se enfrentó con Marción, que rechazó todo el Antiguo Testamento y varios libros del Nuevo Testamento. La Iglesia se le opuso defendiendo a la Biblia como a la pupila de sus ojos. San Policarpo, el gran venerado obispo de Esmirna, santo y mártir, no vaciló en responder con energía a Marción cuando le dijo: ¿Me reconoces, Policarpo? Claro que te conozco, le dijo el Santo, primogénito de Satanás.

97. Pentateuco: Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

98. 1. Génesis. Fondo histórico. Los primeros 11 capítulos son Prehistoria, no hay datos; es la inspiración divina a Moisés, sobre las tradiciones y costumbres que se iban sucediendo. Con Abrahán, en el capítulo 12 comienza la historia en el sentido propio.

99. Abrahán vivió en el siglo 19 antes de Cristo y se cree que era contemporáneo de Hammurabi, creador del reino babilónico, que se hizo famoso por su código de Leyes,
posiblemente, el más antiguo del mundo. Abrahán es natural de Ur de los Caldeos. Babilonia y Egipto son entonces las dos potencias política y culturalmente más grandes. Canaán, a dónde emigra Abrahán, es como el puente entra esas dos potencias.

100. Finalidad del Libro. Quiere mostrar la urgente necesidad que la Humanidad, perdida por el pecado, tiene de salvación por DIOS. Enseña cómo DIOS prepara con cariñosa y firme providencia a los israelitas para ser los primeros ciudadanos del Reino del Salvador en la tierra.

101. Contiene: 1ª parte, sin datos, del 1 al 11, la Prehistoria.- 2ª parte, del 12 al 25 es la historia de Abrahán. 3ª parte, del 25 al 36, es la historia de Isaac y Jacob. Y la 4ª parte, del 37 al 50, es la historia de José.

102. 2. Éxodo o salida. Fondo histórico. Entre el 1700 y 1580 dominan en Egipto los Hicsos, un pueblo semita que recibe bien a Jacob y sus hijos, que son también semitas, descendientes de Sem.

103. Expulsados los Hicsos por los egipcios, los israelitas son esclavizados, sobre todo, bajo Ramsés 2º, alrededor del 1300-1230, que hizo construir su ciudad residencial con su nombre y la ciudad comercial de Pitóm; con él se enfrentó Moisés y logró la salida de Israel, después de haber estado en Egipto 400 años, que son como un túnel histórico, sin noticias.

104. Finalidad del Libro. Cuenta cómo DIOS cumplió lo prometido en Génesis 15,13-14. Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña; lo esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años. Relata los acontecimientos que dieron libertad a los israelitas para establecer DIOS con ellos una alianza, y, por medio de ella, su Reino en la tierra.

105. Contenido. 1ª parte, preparación para la salida, del 1 al 12: tiranía egipcia, nacimiento de Moisés, huida, zarza ardiente, misión, primera entrevista con el Faraón y su dureza.- 2ª parte: del 12 al 18, cuenta la pascua o paso del mar rojo y marcha por el desierto hacia el Sinaí, con sus pruebas.- 3ª parte: del 19 al 24: establecimiento del Reino de DIOS por medio de la Alianza: Sinaí, Alianza, Decálogo, Código. 4ª parte: del 25 al 40: Arca y Tienda, DIOS con su pueblo; el Templo, normas para el Santuario y Ministros, Apostasía y becerro de oro, renovación de la Alianza y el Santuario.

106. 3. Levítico. Fondo histórico. En el Santuario DIOS está con su pueblo; en este Libro se establecen las normas de cómo el hombre debe tratar a DIOS.

107. Finalidad del Libro. Era una especie de ritual o colección de leyes y ritos que deben observarse en el culto que se va a rendir a DIOS: santificaos, sed santos, pues yo soy santo, 11,44; y le ayuda a conseguirlo. Para proteger la pureza y santidad espiritual, se pide también la pureza corporal, se dan unas normas que deben observar y otras que deben evitar, y que recuerden con frecuencia la dependencia del hombre criatura, del DIOS creador.

108. Contenido. 1ª parte, del 1 al 7: los sacrificios; de holocausto o total, de oblación y de paz. 2ª parte, del 8 al 10: los sacerdotes: elección de Aarón y sus 3 hijos, y castigos por no cumplir bien; 3ª parte, del 11 al 16: la pureza legal; 4ª parte, del 17 al 26: sanciones, fiestas, ofrendas y Años Santo.

109. 4. Números. Es la organización y marcha del pueblo, con sus rebeliones y arrepentimientos.

110. Fondo histórico. Israel marcha desde el Sinaí con su templo portátil a Cadés, queriendo penetrar en Canaán desde el sur. Al regresar los exploradores, la gente se desanima y se rebela. DIOS les castiga avisándoles que excepto Josué y Caleb, los demás no entrarán en la tierra prometida; morirán en el desierto. El mismo Moisés, verá la tierra desde el monte Nebo, pero no entrará. 40 años más tarde, la nueva generación marchará rodeando en mar Muerto, por el lado oriental, a la llanura de Moab, frente a Jericó. El lugar donde acampa el pueblo se llama Sittín=Acacias; es el valle de las Acacias donde estarán largo tiempo.

111. Finalidad del Libro. El autor quiere enseñar la necesidad de que sea Israel una comunidad organizada, estrechamente unida, y sometida a la autoridad de sus jefes dados por Yahvé. Narra por esto, detenidamente, la gran severidad con que DIOS castiga toda rebelión contra la autoridad de los jefes legítimos.

112. Contenido. 1ª parte, del 1 al 10: la organización en el Sinaí: levitas, bendición, nube, partida. 2ª parte, del 11 al 21: marcha del Sinaí a la llanura de Moab; autoridad compartida, los 70 ancianos, quejas de María y Aarón, rebelión del pueblo, violación del sábado, ambiciones y mas rebeliones, la vara de Aarón, dudas de Moisés en 20,1-12, serpiente del bronce, nuevas rebeliones, conquista de la Transjordania. 3ª parte, del 22 al 36: en las llanuras de Moab: Balaán y su burra, idolatría, Josué, exploración y el informe.

113. Deuteronomio. Fondo histórico. Moisés, antes de morir en el monte Nebo, exhorta en la llanura de Moab a su pueblo al perfecto amor e indefectible fidelidad a Yahvé. Esto traerá a Israel la plenitud de las bendiciones; estas verdades serán el centro del Libro.

114. Después, durante los siglos, el pueblo celebra anualmente en sus principales santuarios la renovación de su Alianza con Yahvé. En estas ocasiones se lee, se predica, se amplía, se interpreta y se adapta la exhortación de Moisés. Así se originaron varias colecciones de tales discursos que en los siglos 7 y 6 se fusionaron en el Deuteronomio.

115. Finalidad de este Libro. Quiere conseguir que Israel no olvide la Ley y las hazañas de DIOS a favor de su pueblo, y que el pueblo recuerde con amor y cumpla con fidelidad la Ley y la voluntad de DIOS. Debe subsistir y fomentarse siempre el espíritu de amar a DIOS con todo el corazón, con toda el alma, con todo su ser y con todas sus fuerzas, 6,5. Se anuncian las bendiciones de DIOS para el Israel amante y obediente; y también se proclaman los castigos si no obedece, castigos que terminarán con su destrucción y exterminio, 28,20.

116. Contenido. 1ª parte, del 1 al 4: el amor mostrado por DIOS a Israel desde el Sinaí hasta Moab, confianza y fidelidad, infidelidades y verdadera sabiduría, no olvidarse de la Alianza, cumplir los Mandamientos para ser felices. 2ª parte, del 5 al 10: la Alianza, prueba del amor de DIOS, mandamiento del amor, Israel pueblo elegido, el amor fuerte de DIOS es amor de Padre, bondad que no merece Israel, circuncisión del corazón, bendición o maldición. 3ª parte, del 12 al 26: explicación de la Ley hecha por Moisés: un solo lugar de culto, contra los cultos cananeos, los futuros reyes, la institución del profetismo, prescripciones sociales, la ley del levirato, las primicias, Israel pueblo de Yahvé. 4ª parte, del 27 al 34: bendiciones y maldiciones, la Alianza también para los venideros, la maldición o bendición depende de la libre decisión de Israel, cántico de Moisés, muerte de Moisés.

B.- Teología:
Pecados capitales.


117. Noción. Se llaman también capitales, por ser en los que más caemos, y en torno a ellos abundan otros muchos, como ramificaciones. Son más bien una inclinación pecaminosa que se concreta en actos, que son propiamente los pecados. Como cabezas, fuentes o raíces, también se les llama vicios, por el desorden que producen.

118. Vicio. Es la inclinación o propensión habitual que se tiene al mal o hacia algún pecado en particular.

119. El vicio puede ser natural, cuando es inclinación natural al mal que todos sentimos, heredada de nuestros primeros padres; nunca es pecado, sino una oportunidad para luchar, y, si vencemos, tendremos premio.

120.También existe la inclinación al mal, adquirida por la repetición de actos pecaminosos. No es pecado mientras uno no se deje llevar por ella. Se puede salir, repitiendo actos contrarios.

121. La soberbia, es el apetito desordenado de ser preferido a otros; estima excesiva de sí mismo, y amor desordenado de honras y preferencias; es principio y origen de todo pecado. Eclesiástico 10,5; Amós 6,8.

122. Por lo menos tiene varios hijos: orgullo, amor propio, egoísmo, voluntad propia, la ambición, vana gloria, jactancia, presunción, pertinacia o terquedad, hipocresía, vanidad, ostentación, lujo y desprecio a los demás. Y quizás otros más que se puedan derivar.

123. La avaricia. Apetito desordenado de hacienda o bienes temporales; el adquirir o retener riquezas desordenadamente. La codicia será sólo el apetito inmoderado de riquezas. Efesios 5,5; Eclesiástico 10,10.

124. La lujuria. Apetito desordenado de los deleites carnales, prohibidos por DIOS en el sexto y noveno mandamientos. Lleva a otros muchos pecados y trastornos, rebajando a las personas a la altura de los animales, y, a veces, por debajo, haciendo cosas que ellos no hacen. Lleva consigo el orgullo, la insolencia, la desvergüenza, a veces el robo, rapiña, muchas injusticias y al materialismo, pues la carne ahoga la vida espiritual.

125. La ira. Apetito desordenado de indignación y enojo; movimiento del alma contra las personas o cosas que nos contrarían o desagradan, induciéndonos a rechazarlas con violencia. Tiende a vengar el mal o a castigarle. Hay una ira ordenada, justa, cuando se dirige contra el desorden y es controlada. Salmo 4,5; Efesios 4,26; San Juan 2,14-17. Jesús en el Templo.

126. La gula. Apetito desordenado en el comer y beber. Es todo exceso en comida o bebida. Filipenses 3,19. Comer con gusto, es natural; comer por gusto, es gula.

127. La envidia. Es un pesar del bien ajeno, o una tristeza desordenada del bien del prójimo, o alegría en el mal del prójimo. Pasa a ser odio cuando uno se entristece al carecer de un bien que ve en otros y no pudo alcanzar. Es celo desear uno para sí las cosas buenas que ve practicar a los demás. El deseo de superación que todos tenemos, ordenadamente a veces es bueno.

128. La Pereza. Es un decaimiento de ánimo en el bien obrar; amor desordenado al descanso, que lleva a la negligencia de nuestros deberes; languidez del alma y repugnancia al trabajo. Puede ser corporal o espiritual. La llamada “flojera” es familiar muy cercano de la pereza.

129. Para vencer. Practicar las virtudes contrarias. Contra soberbia, humildad, contra avaricia, largueza; contra lujuria, castidad; contra la ira, paciencia; contra la gula, templanza; contra la envidia, caridad; y contra la pereza, la diligencia.

130. El verdadero amor a la Virgen lleva a la guerra al pecado y al deseo de practicar virtudes con todo el heroísmo posible, en medio de una alegría desbordante.

131. Catecismo 1865 a 1876.

El Papa

Domingo, 16 mayo. Este domingo se celebra la fiesta de la Ascensión del Señor, y la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Benedicto XVI ha recordado ambas conmemoraciones durante su alocución previa al rezo mariano del Regina Caeli ante miles de peregrinos que este mediodía se han congregado en la plaza de san Pedro del Vaticano. Explicando la Ascensión del Señor, el Santo Padre ha recordado que este evento estuvo precedido por la bendición de los discípulos, en preparación a recibir el don del Espíritu Santo. “El Señor dirigió la mirada de los Apóstoles hacia el cielo para indicarles ha explicado el Papa- cómo recorrer el camino del bien en la vida terrena”.

Porque Él permanece en la historia humana, cerca de cada uno de nosotros para guiarnos: es compañero de los perseguidos por causa de la fe, está en el corazón de los marginados, y está presente en quien se le niega el derecho a la vida. Podemos escuchar, ver y tocar al Señor Jesús en la Iglesia especialmente mediante la palabra y los sacramentos. “A tal propósito exhorto a los jóvenes -que en este tiempo pascual reciben el sacramento de la Confirmación-, a permanecer fieles a la palabra de Dios y a su doctrina, así como a acercarse con frecuencia a la Confesión y a la Eucaristía, conscientes de haber sido elegidos para testimoniar la verdad. Renuevo asimismo mi invitación particular a los hermanos en el sacerdocio, para que en su vida y acción sobresalgan por su fuerte testimonio evangélico y sepan también utilizar con sabiduría los medios de comunicación, para dar a conocer la vida de la Iglesia y ayudar a los hombres de hoy a descubrir el rostro de Cristo”.

Benedicto XVI ha finalizado su alocución agradeciendo a la Virgen María su materna protección durante su viaje apostólico a Portugal. Y tras el rezo del Regina Caeli y el responso por los fieles difuntos, el Papa se ha dirigido a las miles de personas que se han reunido hoy en la plaza de San Pedro del Vaticano para expresar su cercanía al Sucesor de Pedro. El Santo Padre ha agradecido de corazón “esta hermosa y espontánea manifestación de fe y de solidaridad” presidida por el cardenal Angelo Bagnasco, saludando también a los miles de inmigrantes, acompañados por el cardenal Agostino Vallini, conectados con plaza de San Pedro desde la plaza San Juan en ocasión de la Fiesta de los Pueblos.

“Queridos amigos, vosotros mostráis hoy el gran afecto y la profunda cercanía de la Iglesia y del pueblo italiano al Papa y a vuestros sacerdotes que cotidianamente cuidan de vosotros, para que en el compromiso de renovación espiritual y moral podamos servir siempre mejor a la Iglesia, al Pueblo de Dios, y a cuantos se dirigen a nosotros con confianza. El verdadero enemigo que hay que temer y combatir es el pecado, el mal espiritual, que a veces por desgracia, contagia también a los miembros de la Iglesia”.

En este sentido Benedicto XVI ha señalado que los cristianos no tienen miedo del mundo. “En cambio ha dicho- tenemos que temer al pecado, por eso tenemos que estar fuertemente enraizados en Dios, siendo solidarios en el bien, en el amor, y en el servicio a los demás”. “Prosigamos juntos con confianza este camino, y que las pruebas, que el Señor nos presenta, nos empujen hacia una mayor radicalidad y coherencia. Es hermoso ver hoy esta multitud en plaza de San Pedro, como también fue emocionante para mí ver en Fátima la inmensa multitud que, en la escuela de María, ha rezado por la conversión de los corazones. Renuevo hoy este llamamiento, confortado por vuestra numerosa presencia. ¡Gracias!”.

Tras los prolongados aplausos que ha recibido el Papa como muestra de afecto de todos los católicos en unión con el Sucesor de Pedro, el Pontífice ha saludado en diferentes idiomas a todos los fieles y peregrinos. Éstas han sido sus palabras en español: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la parroquia San Luis Gonzaga, de Barcelona. Se celebra este domingo en muchos lugares la fiesta de la Ascensión del Señor. Jesús resucitado vuelve al Padre, abriéndonos el camino a la vida eterna y haciendo posible el don del Espíritu Santo. Como los apóstoles después de la Ascensión, también nosotros nos recogemos en oración y, en unión espiritual con la Virgen María, invocamos la efusión del Espíritu. Que su intercesión obtenga para toda la Iglesia un renovado Pentecostés. Muchas gracias y feliz Domingo”.

TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 2

miércoles, 12 de mayo de 2010
A.- La Tradición y La Biblia:
Consejos de San Agustín

26. Casi la totalidad de lo que DIOS ha querido revelarnos, está contenido en forma explícita o implícita, en la Sagrada Escritura. No está revelado en ella, por ejemplo la solución de la cuestión fundamental de cuántos y cuáles sean los mismos libros del Nuevo Testamento. Esto queda revelado y claro sólo en la Tradición. Pues el total de lo que DIOS nos reveló se halla en la Tradición y en la Biblia junta. “La Tradición y la Escritura están estrechamente unidas y compenetradas, por eso, ambas se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción. Concilio Vaticano 2º, Dei Verbum. Primero se predica, después se escribe. La Escritura es resultado y expresión de la Tradición; la Iglesia es Tradición; la Escritura es conservada íntegramente sólo en la Tradición viva de la Iglesia.

27. La Biblia habla de la Tradición. San Lucas 1,4, da a la Tradición, Palabra de DIOS hablada, una cierta superioridad sobre la Biblia, Palabra de DIOS escrita. Pues dice a todo cristiano que el Evangelio fue escrito “parta que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Las enseñanzas recibidas son las trasmitidas a nosotros a viva voz por la Iglesia. Estas enseñanzas son justamente la Tradición. Las consignadas por escrito son la Biblia. De manera que lo primero es la Tradición, Biblia hablada, predicada. Sólo después viene la Biblia escrita, y viene con el fin de hacernos “recordar estas cosas”, 2ª de San Pedro 1,15, que son las enseñanzas trasmitidas de viva voz, esto es, Tradición. Y quiere la Biblia escrita consolidarnos en ellas. San Lucas 1,4.

28. La Palabra de DIOS toda entera, es decir, Tradición y Biblia, son las Fuentes de Revelación, fuentes de nuestra Fe. Por eso San Pablo nos exhorta “…manteneos firmes, conservar las tradiciones, verdades trasmitidas, que habéis aprendido de nosotros”, de viva voz o por carta. 2ª Tesalonicenses 2,15. A esta Tradición alude y expresa San Judas Tadeo, 3.5: “…ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre”; y “combatir por la fe que ha sido trasmitida a los santos, cristianos, de una vez para siempre. 1ª San Juan 3 se refiere a esta misma fe y verdad trasmitidas de viva voz, señalando: “la verdad que permanece en vosotros para siempre”.

29. San Mateo 18,16 dice: “…los Once discípulos marcharon a Galilea”. Estos Once tienen por sucesores en línea jamás interrumpida, a los Obispos de la Iglesia. Pues estos Once, pronto, con Matías, Doce, son inmortales en sus sucesores. Pedro en las Papas, y los demás Apóstoles en los Obispos. A estos sus doce Apóstoles, San Mateo 10,1; 11,1 y San Marcos 16,14, les da Jesús el solemne encargo de predicar, no escribir, su mensaje a toda la Humanidad. Y a éstos sus predicadores, perennes en virtud de su sucesión apostólica, les asegura Jesús su perenne asistencia: “He aquí que yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo”. San Mateo 28,20. Estas palabras de Jesús garantizan la fiel predicación y conservación de la Tradición predicada por sus heraldos a través de todos los siglos.

30. Pero aquellos Doce iban a morir. Lo sabía Jesús bien, y por lo mismo es evidente que promete esta asistencia sempiterna no sólo a aquellos Doce individuos, sino a aquel Colegio Apostólico inmortal. Este Colegio Apostólico, con Pedro a la cabeza, es infalible; nunca podía ni jamás podrá perder algo esencial del mensaje de Cristo. Este Colegio Apostólico recibió, conservó y conservará la Fe y la Verdad que recibió, “de una vez para siempre”. San Judas versos 3 y 5 y 2ª de san Juan 3. La Sagrada Tradición existe desde Jesús, y es sempiterna e imperecedera en su Iglesia; es anterior, actual y posterior a la Biblia del Nuevo Testamento. La Biblia escrita, como una nave cargada de Verdad y Vida es sostenida y llevada por la corriente sempiterna de la Sagrada Tradición, como un río que corre con seguridad y lleva con firmeza la nave, a través del paisaje de los siglos y milenios, “hasta el fin del mundo”. San Mateo 28,20.

31. Nos dice San Agustín: “Cuantos temen a DIOS y por la piedad son mansos, buscan en todos estos libros la voluntad de DIOS. Como ya hemos dicho, lo primero en este empeño y trabajo ha de ser conocer estos libros, leyéndolos, aunque no todavía para entenderlos, más bien, o para entenderlos de memoria, o por lo menos, para que no le sean enteramente desconocidos”.
32. “Después se ha de investigar ya más solícita y cuidadosamente lo que en ellos claramente se dice, ya sean reglas de Vida, ya reglas de Fe, y en esto, tanto más podrá hallar cada uno cuanto mayor capacidad de entender tenga, (o el Espíritu le ilumine), pues en esto que claramente se dice en las Escrituras está cuanto pertenece a la Fe y a las costumbres de Vida, es decir, a la Esperanza y a la Caridad”.

33. “Luego, una vez adquirida cierta familiaridad con el lenguaje mismo de las Divinas Escrituras, procédase a explicar y discutir lo que de oscuro hay en ellas, (en el sentido de poder entender mejor, ya que la Palabra de DIOS no es discutible: o se acepta o no), tomando ejemplo de locuciones claras, para ilustrar por ellas las locuciones más oscuras; y por las sentencias ciertas, resolver las dudas de las dudosas. En esto servirá de mucho la memoria; pero si esta falta, no se la darán a nadie estas reglas”. De la Doctrina Cristiana, 2 c.9.

34. Invocar mucho al Espíritu Santo, purificarnos antes para tener más luz; no discutir; leer para vivir bien lo que leemos. Y dejar para el Cielo lo que aquí no entendamos, viviendo de Fe esperanzada y amorosa, dejándonos llevar por la Providencia Divina que gobierna al mundo con fuerza y dulzura. Y tener en cuenta lo que también dijo este gran Santo: “Yo no creería la Biblia si la Iglesia no me la propusiera”. Es decir, tener en cuenta el Magisterio de la Iglesia que tiene autoridad de Jesucristo, perfecto DIOS y perfecto hombre y es su Fundador, para tener plena seguridad en lo que hemos de creer, Dogmas del Credo, y practicar, Moral, en los Mandamientos, y Culto en los Sacramentos y Oración para salvarnos.

35. Y no caer en esas libres interpretaciones de quienes acomodan la Palabra de DIOS a sus gustos y pasiones, en vez de acomodar sus vidas a la Palabra de DIOS. San Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla, que muere en el destierro por decir las verdades y descubrir los pecados incluso a los emperadores, nos decía: “Busquemos en la Biblia o Sagrada Escritura el cómo se va al Cielo, y no cómo anda el cielo”.

36. La Iglesia Católica nos alimenta con la Palabra de DIOS, a quienes van a Misa todos los días, en dos años, nos presenta todo lo que necesitamos para la salvación y santificación; son las lecturas de los años par e impar; y para los que van todos los domingos, en tres años, ciclos A, B y C, nuevamente nos lo vuelve a presentar. Que estemos atentos a lo que DIOS nos dice cada día, para vivirlo y trasmitirlo.

B.- Teología:
El pecado en general.


37. Qué es. El pecado es toda palabra, pensamiento, acción o deseo contra la Ley de Dios, dice San Agustín, también las omisiones. Es una ofensa a Dios, por ser desobediencia, al anteponer nuestra voluntad a la suya. La voluntad de Dios se manifiesta en toda la Revelación; pero de forma concreta, en los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, interpretados por el Magisterio.

38. Requisitos para que haya pecado formal. Materia objetiva; que la acción sea mala en sí misma, o se juzgue ser mala. Advertencia de la razón, caer en la cuenta en el acto del pecado, al menos en confuso, de la malicia propia de la acción. Consentimiento de la voluntad en dicha malicia, libremente.

39. Si faltan estos requisitos o alguno de ellos, no habrá pecado formal, y por lo mismo ninguna culpabilidad en el hombre. Pecado material sería cuando uno hace algo malo pero sin darse cuenta; por ejemplo, un loco que mata a una persona.

40. Circunstancias del pecado. Son los accidentes que acompañan a la acción o acto pecaminoso; o de algún modo le modifican. Pueden ser: Excusantes, las que anulan toda la culpabilidad: ignorancia, error, inadvertencia, falta de libertad. Atenuantes, las que disminuyen la culpabilidad: débil de voluntad, estado anormal, inconsciencia parcial. Agravantes, las que aumentan la malicia y la culpabilidad: premeditación, consagración, etc.

41. Grados del pecado. Es por la cantidad o medida de la malicia que encierran, siendo más o menos ofensivo a DIOS, y por lo tanto, digno de mayor o menor castigo. Pueden ser: Original, el de Adán y Eva, personal en ellos, heredado en nosotros; Mortal o grave, el que reúne el pleno conocimiento o advertencia y consentimiento de la voluntad en materia grave, al quebrantar una Ley Divina; y Venial o leve, cuando se quebranta la Ley en materia leve o con imperfecto conocimiento o advertencia y consentimiento.

42. Distinción de los pecados. Por su especie, y por su número cuando son de la misma especie.

43. Distinción específica. Es la malicia especial o la diversa deformidad, por lo que un pecado difiere de otro en lo esencial. Son las distintas maneras de oponerse cada pecado a una Ley o virtud.

44. Cuando el acto pecaminoso se opone a diferentes virtudes o diferentes leyes. Ejemplo: quien deja la Misa un domingo estando obligado por la Iglesia, teniendo voto particular de ir y debiendo ir por penitencia de la confesión. 3 pecados.

45. Cuando el acto pecaminoso encierra una malicia o deformidad moralmente diversa, contra una misma virtud o Ley: Ejemplo, el que omite hacer un acto de Fe cuando debía de hacerlo, y a la vez la niega. Viola la Fe de dos maneras.

46. Cuando el acto pecaminoso va acompañado de tales circunstancias que le imprimen una nueva malicia. Ejemplo: dar muerte a un sacerdote en la Iglesia es cometer tres pecados: homicidio, sacrilegio personal y sacrilegio local.

47. Distinción numérica. Viene de los objetos moralmente diversos, o actos moralmente interrumpidos. Esta más claro cuando es en distintas materias.

48. Dentro de la misma materia, será cuando el acto se interrumpe, y vuelve a hacerse. Si tenemos la buena costumbre de hacer muchos actos de amor y de odio al pecado, será más difícil caer.

49. Catecismo 1846 a 1853.

LA VIRGEN MARÍA

de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

TEOLOGIA 2 TEMA 36

miércoles, 31 de marzo de 2010
A.- Historia: Los Papas

Relación de consulta con su nº, nombre y años de gobierno. Los anti Papa figuran entre paréntesis.

894. Siglo 1. Jesucristo dijo a San Pedro: Simón, tú eres piedra, Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no podrán contra ella. Te daré las llevas del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, será atado en el Cielo, y todo lo que desates en la tierra, será desatado en el Cielo. San Mateo 16,18-19.

895. Estos poderes y junto al mandato de ir por todo el mundo, manifiestan el deseo de Cristo de hacer de San Pedro y Sucesores, Vicarios suyos.
896.
1. San Pedro, hasta el 67, que muere en Roma, después de salir de Jerusalén, a otro lugar: Antioquia.
2. San Lino, 67 - 76;
3. San Anacleto, 76 - 88:
4. San Clemente, 88 - 97.

897. Siglo 2º.
5. San Evaristo, 97 - 105.
6. San Alejandro, 105 - 115.
7. San Sixto, 115 - 125.
8. San Telesforo, 125 - 136.
9.- San Higinio, 136 - 140.
10.- San Pío 1º, 140- 155.
11.- San Aniceto, 155 - 166.
12.- San Sotero, 166 - 175.
13.- San Eleuterio, 175 - 189.
14.- San Víctor 1º, 189 - 199.

898. Siglo 3º.
15. San Ceferino, 199 - 217.
16. San Calixto, 217 - 222.
(San Hipólito, 217 - 235, Anti papa, santo por arrepentirse y morir mártir).
17. San Urbano 1º, 222 - 230.
18. San Ponciano, 230 - 235.
19. San Antero, 235 - 236.
20. San Fabián, 236 - 250.
21. San Cornelio, 251 - 253. (Novaciano, hereje 251-258).
22.- San Lucio 1º, 253 - 254.
23.- San Esteban 1º, 254 – 257.
24.- San Sixto 2º, 257 - 258.
25.- San Dionisio, 259 - 268.
26.- San Félix 1º, 269 - 274.
27.- San Eutiquiano, 275 - 283.
28.- San Cayo, 283 - 296.

899. Siglo 4º.
29. San Marcelino, 296 - 304.
30. San Marcelo, 304 - 309.
31. San Eusebio, 309 - 310.
32. San Milcíades, 311 - 314.
33. San Silvestre, 314 - 335.
34. San Marcos, 336.
35. San Julio 1º, 337 - 352.
36. Liberio, 352 - 366. (Félix 2º, 353 - 365).
37. San Dámaso 1º, 366 - 384 (Ursino, 366 - 367).
38. San Siricio 384 - 399.

900. Siglo 5º.
39. San Atanasio 1º, 399 - 401.
40. San Inocencio 1º, 401 - 417.
41. San Zósimo, 417 - 418.
42. San Bonifacio 1º, 418 - 422. (Eulalio, 418 - 419).
43. San Celestino 1º, 422 - 432.
44. San Sixto 3º, 432 - 440.
45. San León 1º, 440 - 461.
46. San Hilario, 461 - 468.
47. San Simplicio, 468 - 483.
48. San Félix 2º, 483 - 492.
49. San Gelasio 1º, 492 - 496.
50. San Atanasio 2º, 496 - 498.

901. Siglo 6º.
51. San Símaco, 498 - 514. (Laurencio, 498 - 505).
52. San Hormisdas, 514 - 523.
53. San Juan 1º, 523 - 526.
54. San Félix 3º, 526 - 530.
55. Bonifacio 2º, 530 - 532. (Dióscoro, 530).
56. Juan 2º, 533 - 535.
57. San Agapito 1º, 535 - 536.
58. San Silverio, 536 - 537.
59. Virgilio, 537 - 555.
60. Pelagio 1º, 556 - 561.
61. Juan 3º, 561 - 574.
62. Benedicto 1º, 575 - 579.
63. Pelagio 2º, 579 - 590.

902. Siglo 7º.
64. San Gregorio 1º, 590 - 604.
65. Sabiniano, 604 - 606.
66. Bonifacio 3º, 607.
67. San Bonifacio 4º, 608 - 615.
68. San Deusdebit, 615 - 618.
69. Bonifacio 5º, 619 - 625.
70. Honorio 1º, 625 - 638.
71. Severino, 640.
72. Juan 4º, 640 - 642.
73. Teodosio 1º, 642 - 649.
74. San Martín 1º, 649 - 653.
75. San Eugenio 1º, 654 - 657.
76. San Vitaliano, 657 - 672.
77. Adeodato, 672 - 676.
78. Dono, 676 - 678.
79. San Agatón, 678 - 681.
80. San León 2º, 682 - 683.
81. San Benedic 2º, 684 - 685.
82. Juan 5º, 685 - 686.
83. Conon 686 - 687. (Teodoro 687). (Pascalis 687 - 692).
84. San Sergio, 687 - 701.

903. Siglo 8º.
85. Juan 6º, 701-705.
86. Juan 7º, 705-707.
87. Sirimio 708.
88. Constantino 1º, 708 - 715.
89. San Gregorio 2º, 715 - 731.
90. San Gregorio 3º, 731 - 741.
91. San Zacarías 741 - 752. (Esteban 752).
92. Esteban 2º, 752 - 757.
93. San Pablo 1º, 757 - 767. (Constantino 2º, 767-768). (Felipe 768).
94. Esteban 3º, 768 - 772.
95. Adrián 1º, 772 - 795.

904. Siglo 9º.
96. San León 3º, 795 - 816.
97. Esteban 4º, 816 - 817.
98. San Pascual 1º, 817 - 824.
99. Eugenio 2º, 824 - 827.
100. Valentín, 827.
101. Gregorio 4º, 827 - 844. (Juan, 844).
102. Sergio 2º, 844 - 847.
103. San León 4º, 847 - 855.
104. Benedicto 3º, 855 - 858. (Anastasio, 855).
105. San Nicolás 1º, 858 - 867.
106. Adrián 2º, 867 - 872.
107. Juan 8º, 872 - 882.
108. Marino 1º, 882 - 884.
109. Adrián 3º, 884 - 885.
110. San Esteban 5º, 885 - 891.
111. Formoso, 891 - 896.
112. Bonifacio 6º, 896.
113. Esteban 6º, 896 - 897.
114. Romano, 897.
115. Teodoro, 2º, 897.
116. Juan 9º, 898 - 900.

905. Siglo 10º.
117. Benedicto 4º, 900 - 903.
118. Crisóforo, 903.
119. Sergio 3º, 904 - 911.
120. Anastasio 3º, 911 - 913.
121. Laudo, 913 - 914.
122. Juan 10º, 914-928.
123. León 6º, 928.
124. Esteban 7º, 928 - 931.
125. Juan 11, 931 - 935.
126. León 7º, 936 - 939.
127. Esteban 8º, 939 - 942.
128. Marino 2º, 942 - 946.
129. Agapito 2º, 946 - 955.
130. Juan 12, 955 - 963.
131. León 8º, 963 - 964.
132. Benedicto 5º, 964.
133. Juan 13, 965 - 972.
134. Benedicto 6º, 973 - 974. (Bonifacio 7º 974).
135. Benedicto 7º, 974 - 983.
136. Juan 14, 983 - 984.
137. Bonifacio 7º, 984 - 985.
138. Juan 15, 985 - 996.
139. Gregorio 5º, 996 - 999. (Juan 16, 997 - 998).

906. Siglo 11.
140. Silvestre 2º, 999 - 1003.
141. Juan 17, 1003.
142. Juan 18, 1003 - 1009.
143. Sergio 4º, 1009 - 1012.
144. Benedicto 8º, 1012 - 1024. (Gregorio, 1012).
145. Juan 19, 1024 - 1032.
146. Benedicto 9º, 1032 - 1044.
147. Silvestre 3º, 1045.
148. Gregorio 6º, 1045 - 1046.
149. Clemente 2º, 1046 - 1047.
150. Dámaso 2º, 1048.
151. San León 9º, 1049 - 1054.
152. Víctor 2º, 1055 - 1057.
153. Esteban 9º, 1057 - 1058.
154. Benedicto 10, 1058 - 1059.
155. Nicolás 2º, 1059 - 1061.
156. Alejandro 2º, 1061 - 1073. (Honorio 2º 1069).
157. San Gregorio 7º, 1073 -1085. (Clemente 3º, 1084 - 1100)
158. Víctor 3º, 1086 - 1087.
159. Urbano 2º, 1088 - 1099.

907. Siglo 12.
160. Pascual 2º, 1099 - 1118. (Teodorico 1100- 1102). (Alberto 1102).
(Silvestre 4º, 1105 - 1111).
161. Gelasio 2º, 1118 - 1119. (Gregorio 8º, 1118 - 1121).
162. Calixto 2º, 1119 - 1124.
163. Honorio 2º, 1124 - 1130. (Celestino 2º,1124).
164. Inocencio 2º, 1130 - 1143. (Anacleto 2º, 1130 - 1138). (Víctor 4º, 1138).
165. Celestino 2º, 1143 - 1144.
166. Lucio 2º, 1144 - 1145.
167. Eugenio 3º, 1145 - 1153.
168. Anastasio 4º, 1153 - 1154.
169. Adriano 4º, 1154 - 1159.
170. Alejandro 3º, 1159 - 1181. (Víctor 4º,1159-164). (Pascual 3º, 1164-1168).
(Calixto 3º, 1168-1179). (Inocencio 3º, 1179 – 1180).
171. Lucio 3º, 1181 - 1185.
172. Urbano 3º, 1185 - 1187.
173. Gregorio 8º, 1187.
174. Clemente 3º, 1187 - 1191.
175. Celestino 3º, 1191 - 1198.

908. Siglo 13.
176. Inocencio 3º, 1198 - 1216.
177. Honorio 3º, 1216 - 1227.
178. Gregorio 9º, 1227 - 1241.
179. Celestino 4º, 1241.
180. Inocencio 4º, 1243 - 1254.
181. Alejandro 4º, 1254 - 1261.
182. Urbano 4º, 1261 - 1264.
183. Clemente 4º, 1265 - 1268.
184. San Gregorio 10º, 1271 - 1275.
185. Inocencio 5º, 1276.
186. Adriano 5º, 1276.
187. Juan 21, 1276 - 1277.
188. Nicolás 3º, 1277 - 1280.
189. Martín 4º, 1281 - 1285.
190. Honorio 4º, 1285 - 1287.
191. Nicolás 4º, 1288 - 1292.
192. San Celestino 5º, 1294.

909. Siglo 14.
193. Bonifacio 8º, 1294 - 1303.
194. Benedicto 11, 1303 - 1304.
195. Clemente 5º, 1305 - 1314.
196. Juan 22, 1316 - 1334. (Nicolás 5º,1328 - 1330).
197. Benedicto 12, 1334 - 1342.
198. Clemente 6º, 1342 - 1352.
199. Inocencio 6º, 1352 - 1362.
200. Urbano 5º, 1362 - 1370.
201. Gregorio 11, 1370 - 1378.
202. Urbano 6º, 1378 - 1389. (Clemente 7º, 1378 - 1394).

910. Siglo 15.
203. Bonifacio 9º, 1389 - 1404. (Benedicto 13, 1394 - 1424).
204. Inocencio 7º, 1404 - 1406.
205. Gregorio 12, 1406- 1415.
206. Alejandro 5º, 1416 - 1417. (Juan 23, 1410 - 1415).
207. Martín 5º, 1417 – 1431. (Clemente 8º, 1424 - 1429). (Benedicto 14, 1424).
208. Eugenio 4º, 1431 - 1447. (Félix 5º, 1439 - 1449).
209. Nicolás 5º,1447 - 1455.
210. Calixto 3º, 1455 - 1458.
211. Pío 2º, 1458 - 1464.
212. Pablo 2º, 1464 - 1471.
213. Sixto 4º, 1471 - 1484.
214. Inocencio 8º, 1484 - 1492.

911. Siglo 16.
215. Alejandro 6º, 1492 - 1503.
216. Pío 3º, 1503.
217. Julio 2º, 1503 - 1513.
218. León 10º, 1513 - 1521.
219. Adriano 6º, 1522 - 1523.
220. Clemente 7º, 1523 - 1534.
221. Pablo 3º, 1534 - 1549.
222. Julio 3º, 1550 - 1555.
223. Marcelo 2º, 1555.
224. Pablo 4º, 1555 - 1559.
225. Pío 4º, 1559 - 1565.
226. San Pío 5º, 1566 - 1572.
227. Gregorio 13, 1572 - 1585.
228. Sixto 5º, 1585 - 1590.
229. Urbano 7º, 1590.
230. Gregorio 14º, 1590 - 1591.
231. Inocencio 9º, 1591.

912. Siglo 17.
232. Clemente 8º, 1592 - 1605.
233. León 11, 1605.
234. Pablo 5º, 1605 - 1621.
235. Gregorio 15, 1621 - 1623.
236. Urbano 8º, 1623 - 1644.
237. Inocencio 10º, 1644 - 1655.
238. Alejandro 7º, 1655 - 1667.
239. Clemente 9º, 1667 - 1669.
240. Clemente 10º, 1670 - 1676.
241. Inocencio 11, 1676 - 1689.
242. Alejandro 8º, 1689 - 1691.
243. Inocencio 12, 1691 - 1700.

913. Siglo 18.
244. Clemente 11, 1700 - 1721.
245. Inocencio 13, 1721 - 1724.
246. Benedicto 13, 1724 - 1730.
247. Clemente 12, 1730 - 1740.
248. Benedicto 14, 1740 - 1758.
249. Clemente 13, 1758 - 1769.
250. Clemente 14, 1769 - 1774.
251. Pío 6º, 1775 - 1799.

914. Siglo 19.
252. Pío 7º, 1800 - 1823.
253. León 12, 1823 - 1829.
254. Pío 8º, 1829 - 1830.
255. Gregorio 16, 1831 - 1846.
256. Beato Pío 9º, 1846 - 1878.
257. León 13, 1878 - 1903.

915. Siglo 20.
258. San Pío 10º, 1903 - 1914.
259. Benedicto 15, 1914 - 1922.
260. Pío 11, 1922 - 1939.
261. Pío 12, 1939 - 1958.
262. Beato Juan 23, 1958 - 1963.
263. Pablo 6º, 1963 - 1978.
264. Juan Pablo 1º, 1978.
265. Juan Pablo 2º, (1978...

916. Siglo 21. 3º Milenio
265. Juan Pablo 2º (… - 2005)
266. Benedicto XVI, 2005 - …

917. En nuestra LEY se nos pide amar con ternura al Papa, Obispos y Sacerdotes. Que sea de verdad y que con nuestras vidas, aliviemos el peso que llevan sobre sus espaldas, cargando más sobre las nuestras.

918. Y no asustarnos por las miserias humanas que podamos presentar, que a lo largo de la Historia son muchas. A los humildes, las miserias humanas les hacen pensar más en la Misericordia Divina, que es infinitamente mayor. Y si otros se portan mal, nosotros portarnos mejor. Y damos muchas gracias a DIOS por la gloria y respeto que en estos momentos nos ha tocado ver en los Romanos Pontífices, como uno de los más gloriosos de toda su Historia. Que LA VIRGEN LES Y NOS PROTEJA.

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

miércoles, 17 de febrero de 2010
POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

PAPELETAS DE MI ARCHIVO

Influjo universal de la música.

A falta de cocinero y por no tener ama de casa ni quererla, tengo que guisar la cena solo y cenarla también solo y en silencio; de ordinario, con un libro delante que se sostiene abierto en un andamiaje de jícaras y vasos. Todas las noches lo mismo.
Pero anoche fue una excepción. Al sentarme a cenar, entraron dos mozos eskimales que deseaban ensayar algunas canciones con los organillos de boca que abundan en mi desván.
Sentados en un rincón oscuro lejos de mí, y una vez puestos en acorde los instrumentos, salieron con un dúo tan perfectamente ejecutado que me hizo cerrar el libro y escuchar. Otros dúos igualmente perfectos me dejaron inmóvil y como en éxtasis.
Comía despacio y maquinalmente porque el espíritu se estaba alimentando a pasto con aquellas melodías celestiales que me trasladaban a otro mundo mejor. Recordé la poesía de Fray Luis de León a Salinas, y estuve de acuerdo con Fray Luis en que:
"Aquí el alma navega,
en un mar de dulzura, y finalmente
en él así, se anega,
que ningún, accidente
extraño o peregrino oye ni siente."
Anoche entendí mejor que nunca por qué está la Historia tan llena de sucesos que proclaman el efecto poderoso de la música. Cuando a Saúl le oprimía el espíritu malo, buscaba alivio en el arpa de David. Los judíos cautivos se resistían a cantar a sus opresores los cánticos de su tierra.
En Granada se tuvo que prohibir cantar en público el «¡ Ay de mi Alhama ! », para no provocar a los moriscos. Los indios del Paraguay aguardaban emboscados las canoas que llevaban a los Misioneros; pero, al aparecer éstos tocando el violín, se les cayeron las flechas de los arcos y quedaron mansos como corderos. Las mismas serpientes de la India se adormecen y pierden su instinto de agresión al oír los acordes de los gaiteros encantadores.
No hay estrato en la sociedad sin su música: marchas militares, marchas fúnebres, himnos nacionales, baladas, orquestas, órganos catedralicios, tonadas, pastoriles de cuerno y de rabel, rondas nocturnas de guitarra y acordeón, jaulas de canario, trinos de ruiseñores....
La música, en todos sus aspectos y manifestaciones, nos hiere las fibras del espíritu, nos saca de la materia y nos trae delicadamente a la memoria la gran realidad de la armonía y ritmo de toda la creación, efímero trasunto de la armonía y proporción que existen en Dios.
El influjo mágico de la música no se puede medir con el metro ni puede ser reducido a guarismos. La música ha envuelto siempre a los espíritus en las mallas etéreas de sus melodías y ha jugado con ellos como juguetes indefensos: los embravece, los ablanda, los enloquece, los excita al odio, los enternece, los desarma y los embriaga de placer.
Hasta se ha aventurado la idea (quizá menos descabellada de lo que pudiera parecer) de que no está lejano el día en que los médicos receten un disco de Mozart, por ejemplo, para curar un ataque al hígado, o una pieza de Beethoven para aliviar o componer algún desorden intestinal.
Hay un algo en esas notas musicales que puede causar dramas irreparables o curar esos males, tanto del cuerpo como del alma, que la ciencia humana no ha podido aún desentrañar. Hay personas buenas que no se elevan a la contemplación divina si no es a los acordes de la música sagrada.
Anoche pensaba yo en todo esto mientras los dos eskimales sinfonizaban en el rincón oscuro de mi cocina con organillos de boca pequeños y baratos. Nunca digerí la cena tan bien como anoche.

Vida y milagros de un gato.
Todo el mundo conoce los perros de Alaska, o por lo menos ha oído hablar de ellos; pero ¿quién espera oír hablar de gatos en el país de los eternos hielos? Y, sin embargo, los tenemos.
Yo mismo tengo un gato que se llama Negrín. Lo adquirí para ayudar a las ratoneras de la despensa y del desván, y me lo dieron cuando sólo contaba nueve días. Es muy larga la historia de cómo le acostumbré a comer apenas nacido, cuando no era más que un bulto amorfo, negro, cegatón, atolondeado, llorón y antojadizo.
Al cumplir un mes, Negrín empezó a dar muestras de un talento nada vulgar. El repique del despertador le despertaba. Su oído extrafino me oía salir de las mantas y me venía a dar los buenos días a la cama mayando con mucho mimo.
Al cabo de varias tentativas frustradas lograba clavar las uñas en una manta y trepaba muy animoso. Aquellas mantas eran blandas y estaban calientes. En cambio los trapos de su cajón ni eran blandos ni muy calientes que digamos.
Negrín sacó la conclusión de que yo le estaba engañando y decidió acogerse al «ande yo caliente y ríase la gente». No hubo modo de evitar que se subiera a la cama. En ella dormía todo el día y sé escurría y bostezaba con un egoísmo y una galbana sin precedentes.
Al acostarme yo, me estrellaba contra un problema insoluble. El dormitorio es una esquina de la cocina y despacho sin puerta, para que se pueda calentar con la estufa central y común.
Echar a Negrín fuera de la pieza era matarlo de frío. Lo intenté, pero tuve que desistir, pues me trastornaba el juicio con aquellos mayidos afligidísimos. Dejarle adentro era darle libertad para subirse a la cama. Una noche que puse unos tablones a la entrada, trepó con mucho forcejeo y muchos arañazos y se vengó dando por tierra con todo el andamiaje.
Le dejé que se subiera. Subía por las mantas y caminaba despacio hacia la almohada, ronrroneando e implorando misericordia. Cuando le tuve al alcance, le agarré y le tiré por la entrada lo más lejos que pude. Vuelta a subírseme, y vuelta a volar por el espacio.
Cansado de ser pelota de tennis, discurrió una estratagema para salir con la suya, y fue ésta: aguardaba a que yo me durmiera, y luego se subía a la cama y dormía señorialmente.
Al despertar y verle allí, le agarraba y le echaba a volar por los aires. Ni aun así se amedrentó. Al oírme dormir, se subía a pasar la noche en las mantas, y al oír el repique del despertador saltaba y se escondía debajo de una silla.
Un día le puse un espejo delante, y al ver otro gato se llenó de celos y de rabia y lanzó al vidrio unos resoplidos feroces. Otro día inflé un baloncito de goma muy tenue que flotaba como una pluma al más ligero soplo. Negrín se puso a estudiar el aparato con una curiosidad científica y le rodaba de acá para allá con empujoncitos muy suaves hasta que impensadamente clavó una uña en el balón, que estalló como bomba de trimotor. Negrín erizó los pelos, dio un mayido de náufrago y huyó velocísimo a esconderse debajo de la cama.
Volví a inflar otro balón por la tarde, pero Negrín le miraba de reojo y a distancia como diciendo:
- ¡Te veo, besugo !
No descansa hasta que me hace una buena trapisonda, como subir al escritorio y volcar el tintero; meter la cabeza en un puchero sin poderla sacar hasta que lo rompe estrellándolo contra la estufa ; subirse a los plúteos y tirarme tres o cuatro libros que se desencuadernan del golpe y el susto; arrastrar un zapato que luego no encuentro en media hora de búsqueda malhumorada y regañona; agarrar el talón de un calcetín que me estoy poniendo y tirar él para afuera y yo para adentro hasta que me canso de bromas y hay truenos y relámpagos; meter el hocico en el chocolate para que del asco consiguiente le dé luego toda la taza, etc., etc.
Las niñas pequeñas del catecismo se disputan el honor de cogerlo y tenerlo en los brazos. La primera en llegar al catecismo tiene derecho a coger a Negrín y tenerlo mientras dure la catequesis que tenemos en la cocina.
Al oír la campana corren, o mejor, vuelan como gaviotas y, si llegan a la puerta varias a la vez, agarran el picaporte con mucho alboroto de voces y gritos hasta que irrumpen atropelladamente con muchas voces de triunfo y de protesta. Le acarician en español que me oyen y que ellas pronuncian correctamente.
El gato para mí es un misterio. Grotescamente egoísta, ni trabaja como el perro o el caballo, ni vale para la cazuela como el pollo o la ternera. Responde a las caricias con un arañazo. Tumbado en la almohadilla de un asiento, se cree rey del país y lo mira todo con el desprecio más olímpico.
La sensibilidad de Negrín es enigmática. En la manera de respirar me conoce si le voy a atusar a propinarle un mojicón. Hasta dicen que los gatos saben si el visitante los acaricia por amor a ellos o por adular y complacer al amo allí presente.
El pequeño Roberto, mi vecino mestizo, viene al salón con su velocípedo de tres ruedas y le ha enseñado a Negrín a tomar las manillas en ademán de guiar. No creo que me haya comido un solo ratón. No le gustan. Prefiere mayar y hacerse el famélico mientras yo como.
Cierto articulista cree que los que se aficionan a un perro son egoístas, porque el perro es noble y fiel y excelente compañero, mientras que los que se aficionan a un gato muestran ser desinteresados porque el gato no da más que mal por bien.
Y otro articulista cree que los que odian al gato son gente cruel y sin entrañas, enemiga de los niños y de las flores. Como es muy difícil conocerse a uno mismo, yo no sé en que categoría estaré; pero reúno las cualidades antagónicas de odiar a los gatos y de querer a los niños y a las flores.

Misterios de la gracia.

Ayer por la mañana me vinieron a decir que una vieja pagana me quería ver. Estaba acostada y hablaba con toda lucidez, pero estaba segura de que se iba a morir.
Acababa de ver ángeles que escoltaban a una Señora vestida de blanco y azul que la miró muchas veces, pero no la habló. La vieja no sabía qué hacer. Contó la visión a la hija, que se contentó con parecerla el caso raro y peregrino.
Por fin, la vieja decidió llamarme, pues se trataba de un asunto relacionado con la Religión, y para estos asuntos precisamente había ella oído decir que venían los Misioneros. La instruí por espacio de una hora, y, como creía ciegamente cuanto yo le decía, la bauticé y la llamé Margarita.
Al anochecer murió muy tranquila y se fue al cielo a devolver la visita a la santísima, Virgen. Este episodio, al parecer simplicísimo, es todo un tratado de Teología. La vieja que amaneció pagana, anocheció en el cielo. «Hoy estarás conmigo en el paraíso.»
Tal vez oraciones silenciosas de monjas encerradas en su celda o arrodilladas ante el sagrario fueron escuchadas y Dios vinculó a ellas esta conversión. No fui yo el que la convirtió a Dios.
Yo nunca le había visto, ni sabía que existía la tal vieja. Me llamó, fui, la bauticé, se murió y se salvó. Yo no la salvé. La salvó la gracia; y la gracia es un don gratuito que da Dios a quien quiere, pero que de ley ordinaria lo da al que lo pide o a aquel para quien se pide.
El mismo pedirlo es un don de Dios. La oración influye con verdadera eficacia en personas alejadas a quienes jamás se ha visto. Instruir, predicar y refutar no son ciertamente tiempo perdido; pero mientras no intervenga la oración suplicante, es poco menos que perder el tiempo.
La victoria del pueblo de Dios contra los Amalecitas dependía de que los brazos de Moisés estuviesen levantados hacia el cielo suplicantes, o caídos en inercia estéril. Asimismo leemos que el patriarca Abraham y diez justos tenían en sus manos la suerte de Sodoma y Gomorra.
No se desalienten las almas buenas que quisieran ser misioneras de infieles y se ven impedidas por circunstancias ajenas a sus deseos. La monja callada, el zapatero que remienda y clavetea, el estudiante, la sirvienta, el centinela del cuartel... todos, pueden orar y sacrificarse por la conversión del mundo infiel y cooperar activa y eficazmente en la salvación de los paganos.

Un episodio típico.

Alaska nunca dejó de ser Alaska. Se la llama «el país de los eternos hielos», y con razón. Me acaban de dar una noticia típica de las regiones árticas.
Vivían a veinticinco kilómetros de aquí un padre y dos hijos que se habían quedado sin madre la primavera pasada. Una vez al mes venía el hombre con su trineo cargado de truchas heladas, que trocaba por comestibles en el almacén o en diversas casas particulares. Los rapaces pasaban el día cortando leña y poniendo lazos en el bosque, donde nunca faltan conejos y liebres.
Hace dos meses se le echó de menos al buen hombre, pero nadie se preocupó cosa mayor, por ser corriente aquí vivir de solo pescado meses y hasta inviernos enteros.
El otro día pasó por su choza un cazador y al abrir la puerta se encontró con que los tres dormían en el suelo sin respirar siquiera y con los ojos abiertos como las liebres. Los llamó y hasta les dio golpecitos con el pie, mas los durmientes no despertaban. Estaban muertos!
El padre se había sentido indispuesto, pero siguió levantado hasta que ya no pudo más y una mañana no se levantó. Empeoró, le faltó todo, perdió el conocimiento y se murió.
Los niños se extrañaron del caso, pero la estolidez e indolencia nativas prevalecieron una vez más y no se preocuparon de engancharlos perros y venir a darnos la noticia. Poco a poco se les fueron acabando las provisiones, y como estaban flacuchos y tenían frío, se metieron entre mantas junto al cadáver de su padre y allí perecieron de hambre y de frío.
Los tres cadáveres semejan sendas estatuas de granito por la rigidez y dureza que tienen; helados y en posturas informes; sin oler mal; como fósiles de edades prehistóricas hallados en las grietas de un glaciar. Los eskimales de por aquí se comunican la noticia con toda naturalidad.

El silencio de las obras de Dios.

Ayer bauticé a diez personas, y hoy día de Pascua recibieron por primera vez la sagrada Comunión. La Iglesia, grano de mostaza que brotó en Jerusalén, ha venido extendiendo sus ramas por toda la faz de la tierra y hoy nos llega el efecto benéfico de su sombra aquí a las lomas del Polo Norte.
La única iglesia católica al norte del Círculo Polar Ártico es ésta de Kotzebue. Quedan aún aldeas norteñas en las que no has puesto los pies ningún sacerdote católico.
Seis de los ayer bautizados son oriundos de esas aldeas y uno nació en Barrow, que es el cabo más norteño de todo Alaska. Son mis feligreses. Escucharon las instrucciones todo el invierno y abrazaron la Fe con ingenuidad edificante.
Kotzebue es una trinchera excavada aquí, en el frente avanzado del Evangelio, y se libran en ella batallas tan calladas como importantes. Los rusos y finlandeses se batieron a muerte en desiertos barridos por la cellisca y en bosques repletos de nieve con neblina espesa por firmamento.
Todo el mundo se estremeció y siguió con admiración los vaivenes de aquella guerra llevada a cabo con cañones y tanques anillados. Con tanto ruido y explosiones estruendosas no se consiguió más que destruir viviendas, matar hombres y ensanchar territorios.
Las obras de Dios se hacen sin ruido de tanques, sin estruendo de cañones, sin segar en flor vidas preciosas y sin ametrallar hogares pacíficos.
Desafiando nieves eternas y hielos perpetuos, tormentas frigidísimas y meses invernales tenebrosos, los Misioneros de Alaska avanzan y conquistan calladamente, y sus conquistas son almas inmortales que se salvan y serán felices eternamente dando gloria a Dios con sus ángeles y santos.
El silencio de las obras de Dios me impresiona vivamente. La tierra y todo el mundo sideral giran y caminan por los espacios a velocidades fantásticas, y sin embargo de tan vertiginoso rodar nos extasiamos ante la paz del campo y la serenidad de la noche estrellada.
Fabrica el hombre una locomotora, un trimotor, un automóvil... objetos menos que microscópicos comparados con la Creación, y todo es ruido de hierro y maquinaria que ensordece y, desgasta los nervios y enloquece. Un boxeador resulta campeón en un encuentro a puñetazos, y el mundo lo comenta. Se convierte a Dios un corazón, y nadie lo ve.

Miedo a los muertos.

El aeroplano de Nome nos trajo una enferma que llevaron al hospital en un trineo, arrastrado por la chiquillería que se había apiñado en derredor del aeroplano.
Sé llamaba Ana Jacoba, eskimalita de dieciocho años. Cuando me quise enterar de quién era, ya había fallecido. No duró más que unas horas. Me dijo el médico que había sido, un disparate traerla, pues la tisis la tenía poco menos que difunta.
Resultó que Jacoba había estado seis años cabales en nuestra escuela de Pilgrim Springs, donde había sido Hija de María, según me lo dijo una de las jóvenes que había convivido con ella algunos años.
Debido a la tormenta que nos ha venido flagelando, dispuse posponer el entierro hasta que amainase el vendaval. El cadáver, envuelto en una sábana, descansó en una choza que yo cerré con candado.
Ayer fui con el ataúd, que me ayudó a fabricar un cojo, y hallé el cadáver tan sólidamente helado que su rigidez se podía comparar con la de una estatua de bronce.
Resultó que los codos caían un poco fuera del cuerpo, lo suficientemente para que el ataúd resultase estrecho. Todos los esfuerzos para doblegar aquellos brazos de acero resultaron inútiles. La idea de tener que fabricar otro ataúd me mortificaba mucho y estuve a punto de serrar los brazos; pero lo consideré tentación de Satanás y de mi holgazanería ingénita, y la rechacé.
Hicimos otro ataúd, y esta vez con buen éxito. Clavé yo mismo la cubierta y lo arrastramos en trineo hasta mi casa. Siguiendo la costumbre de aquí, pusimos la difunta en la iglesia para enterrarla al día siguiente, que es hoy.
Todas las noches, antes de acostarme, abro una puerta de la cocina y entro en la iglesia, donde tengo el consuelo de rezar arrodillado ante el sagrario. Pido allí a Dios por los bienhechores, por los parientes y amigos, por los que me escriben y encomiendan a Dios y por cien necesidades más.
Pero anoche no hubo manera de entrar en la iglesia. El cadáver estaba a tres metros del sagrario y no tuve valor para entrar a tientas y rezar solo y de noche junto al cadáver.
Quise probar con luz, pero tampoco me atreví a abrir la puerta. Estábamos pared por medio; pero yo me consideraba sano y salvo mientras la puerta estuviera cerrada. La cuestión era no abrir la puerta. Me indigné sonrojado y avergonzado y me llamé los nombres más despectivos; pero ¡cá!, la puerta siguió cerrada.
¿Por qué será eso? ¿Qué daño me puede hacer a mí una chica, muerta y metida en una caja que yo mismo hice y cuya tapadera yo mismo clavé y arremaché? Es como el temor de las señoras a los ratones. Desde niño se me metió en los huesos; el temor a los muertos y estoy viendo que voy a llegar a viejo sin poder echarlo de mí.
Hasta he llegado a preguntarme si cuando me muera me llegaré a tener miedo a mí mismo, Por si alguno padece de esta misma enfermedad, quiero tranquilizarle desde estas líneas y asegurarle que no tenga miedo a mi cadáver; que soy persona pacífica y no pienso resucitar para meter miedo a nadie.

A 60 grados bajo cero.

Estamos sufriendo la temperatura más baja que se ha registrado en muchos años. Hoy es el quinto día de temperatura inferior a 50 grados bajo cero. Ha habido ratos de 62 grados bajo cero.
Esta temperatura no es fenómeno raro en el interior de la península donde, merced a la altura elevadísima sobre el nivel del mar, el aire es muy seco y saludable y el ambiente es poco menos que el paraíso de los leñadores del bosque con el hacha, la pipa y la botella de ron; pero aquí, en la costa helada y brumosa, saturada de humedad y de neblina, 50 grados bajo cero son algo imponente. No hace viento alguno perceptible, como si el aire estuviera encerrado en un fanal. El humo de las chimeneas sale remolón y desganado y se apiña en nubarrones flotantes que se espesan y nos impiden ver la bóveda celeste.
Por el placer insano de sentir en el cutis los efectos de la temperatura, salí a la calle y pude experimentar lo pesado de la respiración y el dolor que cada anhélito produce en el interior de las narices, cuya mucosidad se congela y forma como un vallado a lo largo de los conductos nasales.
En la palangana que saqué conmigo, el agua se cubrió visiblemente de una telilla de hielo rizoso que se fue espesando a ojos vistas.
Estas temperaturas infames sobre un suelo de glaciar son la causa de que no tengamos por aquí Cármenes de Granada, ni Huertas de Murcia o de Valencia, ni Planas de Castellón, ni viñedos manchegos o jerezanos. Miro por centésima vez al termómetro que se ha estancado en los 60 grados y unas décimas bajo cero. Cuando se lo escriba a mis amigos de España, ya sé la respuesta:
- ¡Pero cómo exagera ese hombre!
Por eso me da un gustazo salvaje mirar a la columna de mercurio y convencerme de que no exagero.

Un tarrito de miel.

Está visto que da buen resultado escribir a monjas. No sólo por el cúmulo de oraciones y sacrificios ofrecidos por el bienestar de mi alma a cambio de historietas eskimales completamente fidedignas, sino también por las ganancias que se derivan para el cuerpo, ya que, dicho sea con perdón, tripas llevan corazón, y no viceversa.
A una monja franciscana de Filadelfia, en los Estados Unidos, la visitó su madre, y en el curso de la conversación salió a relucir la Misión de Kotzebue. El resultado no pudo haber sido más satisfactorio.
A instancias de la fervorosa monja, su madre me mandó un paquete con dos litros de miel, un tarro de aceitunas, dos latas de jamón en conserva, una caja de galletas finas y un vaso repleto de la novísima invención «mantequilla de cacahuate» que, se pone en el pan y sabe muy rica.
Al sentarme a la mesa, con e1 pote de miel delante, me viene una sonrisa curiosa como si acabase de ganar una batalla o me hubiera tocado el premio gordo. Miel en las lomas del Polo Norte es un lujo tan extravagante que ni al mismo Satanás se le había ocurrido tentarme por ahí y abrir así un boquete en el muro de la santa pobreza.
Pero ni Satanás con su soberbia y egoísmo, ni yo con mi ceguera e ignorancia, conocemos los límites de la bondad maternal de Dios nuestro Señor. Dios me trajo esa miel y me la puso delante para que luego no me queje cuando me crea solo y abandonado en este rincón remotísimo del globo.
Leí en una revista de Misiones un artículo en el que se hablaba de los «bizarros y aguerridos Misioneros que se baten con denuedo en las avanzadas» y «sucumben heroicamente como bravos al pie del cañón», y me pregunto a mí mismo si también yo seré bravo y aguerrido y todas esas cosas, o si más bien me señalo en encuentros a muerte con potes de miel y aceitunas en conserva.
Creo que en esto, como en todo, un dorado término medio es lo más próximo a la verdad. Ni tanto cabello que se arrastre, ni tan calvo que se le vean los sesos.

Los ricos, las mujeres, los pobres y el Evangelio.

Hoy, como hace 2,000 años, el reino de los cielos es de los pobres de espíritu. Al final de un escrutinio cuidadoso y paciente he averiguado que los únicos que me han ayudado y ayudan con sus limosnas son gente más bien pobre que rica. En los Estados Unidos lo mismo que en España.
El rico es la persona más miserable y deleznable de la humanidad. Tiene un pánico mortal a interesarse por obras de caridad y de celo apostólico, que pueden aligerarle el bolsillo.
Para llevar adelante sus empresas necesita grandes cantidades pecuniarias y todo ello se revuelve en un círculo vicioso de dinero, que produce dinero y que se necesita para que lo siga produciendo, so pena de una quiebra lamentable.
El rico no tiene atisbos del gozo que inunda al alma cuando se sacrifica uno hasta que duela. Vive con el temor continuo de la posibilidad de venir a menos, y su vida es la de un criminal no descubierto, que ve pasar ante sí guardias civiles y policías.
Son los pobres, los de la clase media, los medianamente acomodados los que sostienen sobre sus hombros en lo material la empresa divina de la evangelización del mundo pagano.
Cada vez que recibo un giro de sirvientas de San Sebastián, Bogotá, Buenos Aires y Nueva York me confirmo más en la tesis que estoy defendiendo.
En primer lugar los ricachones no tienen religión. Si la tuvieran, no osarían aparecer como seguidores del que nació en la cueva de Belén y murió desnudo en una cruz. El rico nace para vivir una vida puramente animal, que termina como todos sabemos en el cementerio. Hay excepciones, naturalmente, y cada rico debiera considerarse una excepción.
Las limosnas que sostienen la Misión de Alaska vienen de personas poco adineradas. Vienen también por lo común de señoras, de señoritas y de niños.
Las mujeres tienen el corazón más tierno ; las señoritas se entusiasman con las obras de celo en pro de la salvación de las almas ; los niños sienten un orgullo noble en considerarse salvadores de almas ayudando con sus ahorrillos al Misionero.
Los hombres son una calamidad en este punto. De cada doce limosnas que me llegan, diez son de mujeres. De aquellas mujeres que seguían a Jesucristo y a su Colegio Apostólico y les servían y ayudaban en todo. Aquellas mismas mujeres que estaban de pie junto a la cruz del Salvador, mientras los mismos Apóstoles estaban desperdigados poco menos que en masa.
Es la madre que no duerme en una semana si el niñito está enfermo de gravedad en la cuna. El padre duerme ocho horas seguidas al cuarto día de vela. La madre resiste el doble y la parece que no está cansada.
Los Estados Unidos tienen 30.000 sacerdotes y 124.000 monjas. Alaska tiene treinta y cinco Misioneros y setenta monjas.
Es decir, que en el servicio directo de Dios las mujeres se elevan sobre los hombres de los hombros para arriba.
Y ya, en las Misiones mismas, el Misionero no tiene dificultad en bautizar mujeres y niños. Son los hombres los fríos e indiferentes que están demasiado atareados para ocuparse en pequeñeces como instruirse y bautizarse.
Y, si se bautizan y llevan vida católica, es porque son pobres. Si acaece que los negocios vienen buenos y mi bautizado pobre se hace rico, da un adiós a la religión, que dura mientras duren los cuartos.
Cuando me llega el correo y leo las cartas, las primeras que contesto, y con verdadero placer, son las cartas de los pobres. Estas cartas son las que, después de Dios, sostienen al Misionero y le hacen llevadera y soportable esta carga, que no tiene nada de ligera.
Dios, que nació y murió pobre, escogió pobres pescadores para divulgar el Evangelio. San Pablo notó que la gran mayoría de los convertidos era gente pobre.
Aquí mismo, en Kotzebue, los únicos genuinamente ateos son cuatro blancos que son los más ricos de la población. La Iglesia, que comenzó pobremente, se está esparciendo por el mundo merced a la acción incansable de los pobres. Pobre el Misionero, pobres los que la mantienen, pobres los convertidos y en un estado de humildad pobrísima el mismo Jesucristo Sacramentado.
Pero debemos enorgullecernos por ello y tenerlo a verdadera honra. No fue de nosotros de quien se dijo que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los cielos.

TEOLOGIA 2 - TEMA 21

jueves, 24 de septiembre de 2009
A.- Biblia: Protestantismo 1
B.- Teología: Deberes del 7º y 10º Mandamiento

A.- Biblia: Protestantismo 1

511. Surge en Alemania en el siglo 16. Es la rebelión que estalló en la sociedad cristiana dividiendo a Europa en dos. Fue ocasionada y sostenida por el espíritu de orgullo y corrupción que engendró el renacimiento pagano, unido a la codicia de los poderes públicos para apoderarse de las riquezas de la Iglesia. Se extendió con rapidez por los paises del norte de Europa, sembrando por todas partes las discordias.

512. Es curioso observar, también hoy, que ningún católico practicante sienta necesidad de cambiar de religión; en cambio, sí lo hacen los que su vida no está de acuerdo con la Iglesia y es bastante desordenada y sucia. Los problemas de aquella época tenían otra solución, como efectivamente aplicó la Iglesia años después.

513. Lutero. Nace en 1483 en Eisleben de Sajonia, Alemania; fue religioso agustino, profesor de Universidad, de carácter orgulloso.

514. Cuando en 1514 el Papa León 10º concede indulgencias a los que ayuden con limosnas para terminar la Basílica de San Pedro y para la guerra contra los turcos que amenazaban a Europa, y encomendó su predicación y recaudación a los Dominicos, Lutero, quizá por envidia, empezó a predicar en contra: primero contra las indulgencias, después contra el mismo Papa.

515. En la Iglesia había cosas que cambiar y mejorar, Desgraciadamente, él confundió la disciplina con el Dogma, y empezó a predicar contra el Purgatorio, contra los Santos, contra los Votos religiosos y contra el Celibato; contra la Abstinencia y contra los Sacramentos, dejando sólo el Bautismo y la Eucaristía. Introdujo la libre interpretación de la Biblia, y rechazó la autoridad de la Iglesia.

516. Reacción. Teólogos Católicos y Universidades le condenaron. Intervino el Papa llamándole al diálogo, y como no quiso, se le excomulgó; se mandó quemar sus escritos. Tras nuevo intento de diálogo y rechazo fue desterrado. Unos desconocidos lo secuestraron y se lo llevaron al castillo del elector de Sajonia que lo defendía; allí empezó la traducción de la Biblia al alemán, suprimiendo o cambiando lo que no le interesaba.

517. Colaboradores. Los halló en los príncipes descontentos y codiciosos, a quienes incitó a la usurpación de los bienes eclesiásticos; halagó las bajas pasiones, toleró que uno de ellos tuviese varias mujeres, y él mismo contrajo matrimonio con una exreligiosa cisterciense, que a petición de Lutero, dejó la vocación.

518. Carlos 5º. Justamente alarmado por las escandalosas escenas que por todas partes provocaba esta falsa reforma, hizo reunir varias Dietas o Congresos de algunos estados o principados, para tratar ciertos asuntos públicos y con el fin de cortar los progresos de la herejía. Las dos principales fueron la de Espira en 1529 y la de Augsburgo en 1530. En la 1ª se dio a los luteranos el nombre de protestantes, porque protestaron, y así se llamó a los demás. 519. Extensión. Varios príncipes de los estados de Alemania se iban uniendo a la herejía, movidos por los intereses que les reportaba, y formaron la Liga de Escamalda para luchar contra el Emperador que defendía al Papa. Como Carlos estaba en guerra con Francia, no podía atender también la interna de Alemania y por eso les dio a los protestantes la libertad de conciencia, hasta la reunión de un Concilio General.

520. Hemos de tener en cuenta que en esa época, la unidad religiosa era básica para las demás unidades políticas, económicas y culturales, por lo que al romper la primera, se rompían las demás.

521. Lutero iba triunfando, viéndose a la cabeza de un numeroso partido, aunque ya sentía el amargor de ver cosas en sus discípulos que él no quería, pero que eran consecuencia de los principios que había sembrado. Murió en su ciudad natal, Eisleben, en 1546, y dejó quebrantado el principio de autoridad en el seno de la sociedad cristiana, a la Iglesia en la mayor perturbación y a Europa sumida en desastrosas divisiones civiles y religiosas que habría de costar mucha sangre.

B. Teología: Deberes del 7º y 10º Mandamientos

522. No robar y no codiciar. Ordena la práctica de la justicia con respecto a la propiedad, reconociendo los derechos de cada uno sobre los bienes.

523. Prohíbe los actos externos contra la justicia y el derecho del prójimo sobre los bienes. Exodo 20,15; Deuteronomio 5,19. Obliga a no quitar ni querer lo ajeno contra la voluntad de su dueño. No hacer daño al prójimo en sus bienes, debiendo restituir y satisfacer cuando antes los daños que se hayan hecho, dice el Catecismo.

524. Idea de Justicia. Es una virtud cardinal que inclina a darle a cada uno lo suyo. En derecho, es el poder moral inviolable de una persona para tener, hacer o exigir alguna cosa, ya poseída o con capacidad para poseerla.

525. La justicia Conmutativa, respeta el derecho que a cada uno le corresponde. La Distributiva, distribuye por igual los oficios y las cargas entre los ciudadanos, proporcionalmente a las fuerzas y méritos. La Legal, que inclina a los ciudadanos al cumplimiento y observancia de las leyes de la Nación en orden al bien común. La Social, que asegura la coordinación de bienes e intereses dentro del organismo social, así como cada clase y miembros de la misma; asigna la parte propia y su correspondiente defensa. La Vindicativa, que mueve al Juez a castigar al culpable, conforme a la culpa, en bien de la sociedad y por los medios ordenados por la autoridad legítima.

526. Obligaciones. La Conmutativa, derecho de cada uno, obliga bajo pecado mortal y con el deber de restituir en lo que se hubiere violado. Exodo 20,15; 1ª Corintios 6,9-10.

527. La Distributiva, distribución por igual de cargas y oficios, proporcionalmente, y la Legal, cumplir las leyes civiles, también obligan bajo pecado mortal por el daño que se produce al orden social, pero no obliga a la restitución, a no ser que hubiera algún derecho de alguien.

528. Verdades fundamentales del Derecho. DIOS es el dueño de todo por ser el Creador y Conservador. Los hombres somos administradores temporales. Tenemos cierto derecho a ser propietarios. Los socialistas y derivados hablan de propiedad social, que es el capitalismo de estado, y dicen que la propiedad es un robo; pero bien se encargan ellos de poseer y conservar cuanto pueden. Nosotros defendemos la propiedad privada con sentido social, que es la caridad cristiana.

529. Todo hombre que legítimamente hiciera suyo cuales quiera bienes, adquiere sobre ellos un derecho inviolable. Lo dice el derecho natural, el sentido común y la Biblia en Exodo 20,15.
530. Las cosas claman a su dueño, han de fructificar para su dueño; y perecen para su dueño, debiendo restituir lo equivalente, el culpable de que perezcan. Y no es lícito enriquecerse con cosas ajenas.

531. El derecho de propiedad. Consiste en la legítima facultad de disponer de alguna cosa como propia, que se llama dominio. Su objeto son los bienes que de hecho y de derecho pertenecen exclusivamente a una persona.

532. La propiedad, cuando no está restringida por alguna Ley, comprende lo siguiente: disfrute por entero de ella, prohibición a los demás de estorbar este disfrute, y poder consumir, vender o donarlo.

533. Es un derecho de origen Divino: Pueden consultar la doctrina social de la Iglesia, que es maravillosa y que muchos desconocen, sobre todo, la encíclica Rerum Novarum del Papa León 13, y la Quadragésimo Anno, del Papa Pío 11, que son de un grandísimo valor. Es un derecho sagrado, intangible e inviolable por proceder de DIOS y estar en la misma naturaleza del hombre. La Iglesia también lo tiene.

534. Modos de adquirir la propiedad. Por mera ocupación con ánimo de conservarlo para sí, cuando es la primera ocupación. Por hallazgo, ignorando al dueño, después de las debidas diligencias. Por trabajo, en razón de la actividad personal. Por prescripción, después de tenerlo cierto tiempo. Por contrato o convenio entre una o varias personas. Por sucesión, herencia o recogida de bienes de un difunto con derecho. Y cuando una cosa es producida por otra nuestra.
535. Está claro que no hay mejor programa que el de la ley de DIOS. Que la Virgen nos ayude a vivirlo.

536. Catecismo: 2401 a 2417 y 2534 a 2557.

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soy diseñadora gráfica y profesora de religión y de lengua y literatura
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