TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 4

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A.- Biblia:
Generos Literarios y Tradiciones.

76. Se trata de situarnos lo mejor posible en el ambiente en que se desarrolló, y sobre todo, que abramos nuestros corazones a la Palabra de DIOS, para vivirla lo mejor posible y poderla trasmitir fielmente.

77. En las distintas opiniones que hay, de aquello que se pueda opinar, sobre si fue o no fue; pensamos que pudo ser; y nos afirmamos en la inspiración del Espíritu Santo, sin hacernos problemas de cosas secundarias, dando más importancia al sentir de la Iglesia, que a todo lo que puedan opinar otros sin la autoridad que tiene la Iglesia de Cristo.

78. La cultura occidental se mueve sobre las bases del genio religioso de los semitas, descendientes de Sem; del genio filosófico de los griegos; y del genio jurídico de los romanos, llegando a su plenitud en la Edad Media, siglos 13, tan criticada por los que tienen una visión de poca fe.

79. Los géneros literarios, además de los estilos propios de los autores secundarios, que son los que escribieron inspirados por DIOS, autor principal, son variados y muy parecidos a los de entonces y los de ahora: historia, novela, fábula, poesía lírica, tradiciones populares épicas y dramáticas; leyendas, comedias y tragedias; historia novelada e historia científica. Para conocer los de entonces con más precisión, debemos situarnos en la época, conocer sus costumbres, su lengua, cultura, arqueología y otras que no todos pueden conocer; por lo que necesitamos de la autoridad de la Iglesia.

80. Autenticidad. Un libro es auténtico si está escrito por aquel autor al cual se atribuye. Investigaciones científicas han probado que los libros bíblicos han sido escritos casi todos por los mismos autores, en lo humano, y generalmente en las mismas épocas que había afirmado la Iglesia. Especialmente claras son las pruebas para los Libros del Nuevo Testamento. En excavaciones y hallazgos desde principios del siglo 20, se han encontrado innumerables y siempre nuevas pruebas que confirman la autenticidad de la Biblia, también en sus libros más antiguos.

81. Crítica textual es la que tiene a su cargo la investigación y reconstrucción del texto auténtico de la Biblia en cuanto pudiese estar desfigurado. Esta labor está prácticamente terminada. Científicos católicos, protestantes y ateos, concuerdan sobre todo en que el texto griego actual del Nuevo Testamento es idéntico con el que sus autores dejaron escrito. La exégesis, tiene por primera función aclarar y explicar lo que el hagiógrafo quería decir con sus palabras.

82. Tradiciones. Para el Antiguo Testamento, sobre todo, los cinco primeros Libros o Pentateuco, tenemos cuatro tradiciones más destacadas:
a) La Yahvista, en el Reino del Sur, del siglo 16, en la época de Salomón; DIOS es llamado Yahvé.
b) La Elohista, en el Reino del Norte, del siglo 8, mientras reinaba Jeroboan 2º; DIOS es llamado Elohim.
c) La Sacerdotal, de los círculos sacerdotales, insisten en la Alianza, la Ley, el Templo y el Culto.
d) La Deuteronomista, también cultivada por los Sacerdotes; insisten en el espíritu de obediencia amorosa a DIOS y a su Ley, presentando bendiciones para quien obedece y maldiciones para quien no obedece.

83. La edición final. A través de los siglos han sido desarrolladas, aumentadas, enriquecidas y adaptadas, hasta que un autor sacerdotal las fusiona definitivamente en el siglo 5º.

84. El contenido, en Resumen: Es el comienzo de la Historia de la Salvación, con la fundación del Reino de DIOS en la tierra, que mira y prepara la venida de Jesucristo y su apoteosis final al Fin del Mundo.

85. Un grupo de 70 ancianos la tradujeron al griego, pasando a la historia con el nombre de Los Setenta. Después, San Jerónimo la traduce al latín, siendo conocida como la Vulgata, en uso en la Iglesia Latina hasta el siglo 20. Después, en idiomas modernos, hay 44 ediciones diferentes, y el Cardenal Cisneros, en España, siglo 16, hizo la Biblia Políglota en siete idiomas, adelantándose a la versión de Lutero.

B. Teología:
Pecados veniales.


86. Pecado venial. Es la desobediencia voluntaria de algún Mandamiento de la Ley de Dios o de la Iglesia en materia leve o con advertencia o consentimiento semipleno. Cuando se quebranta algún Mandamiento con conciencia de no obligar gravemente.

87. Es ofensa hecha a Dios. Se llama venial porque con facilidad caemos en él y fácilmente se perdona. Viene a ser como lepra, úlcera, cáncer, el sida, que van debilitando el organismo y preparan al mortal.

88. Condiciones. Que sea pecado grave o leve, mortal o venial, dependerá de la persona y circunstancias.

a. Que se falte a alguna Ley que obligue en conciencia, en materia leve.
b. Que haya alguna advertencia, aunque sea poca, a la malicia del acto.
c. Que haya algún consentimiento de la voluntad, aunque sea imperfecto.

89. Diferentes clases de pecados veniales.

a. Indeliberados o cometidos por sorpresa, casi no son pecados: distracciones, ligerezas, irreflexiones, etc. Sin la Gracia no podemos vivir sin pecado: con ella, podemos evitarlos todos.
b. Semideliberados, son los que se cometen con alguna mayor advertencia y voluntad, pero no plena y total. Estos, encierran en sí cierta malicia, más o menos culpable, según el grado de deliberación y consentimiento de la voluntad. Normalmente son debilidades.

c. Deliberados, o de malicia, son los que se cometen con el propósito deliberado, es decir, con plena advertencia y consentimiento de la voluntad: murmuraciones, descuidos deliberados y consentidos voluntariamente. Son una disposición para el pecado mortal.

90. El pecado venial deliberado es un mal menor que el pecado mortal, pero es un gran mal moral en sí mismo, y más grande que todos los males temporales y materiales. Es como los microbios del alma o enfermedades. Esta malicia le viene de ser una ofensa contra la infinita majestad de DIOS.

91. Sus efectos.

a. En esta vida, disminuye progresivamente en el alma el fervor de la caridad y amor de Dios, llevando a la tibieza. Nos priva de muchos dones y gracias del Cielo. Aumenta las dificultades en la práctica del bien. Nos dispone para el pecado mortal. Nos atrae varios castigos del Cielo.
b. En la otra vida, nos hace merecer un largo Purgatorio y disminuye la Gloria en el Cielo. Es un mal, que ahora podemos remediar, tiene consecuencias para toda la eternidad.

92. Con la Virgen, podemos vivir en continua superación. Los defectos de carácter o imperfecciones congénitas, aunque no haya pecado, pueden perjudicarnos y debemos corregirnos con paciencia, esfuerzo y Gracia de DIOS. Nos alegraremos eternamente.

93. Catecismo 1163 a 1209.

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

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POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

DOS MESES EN NOME

Un poco de historia.

Sólo una vez, desde 1901, la muy noble villa de Nome ha estado sin misionero. Los católicos de Nome no oyeron tañer la campana durante todo el invierno de 1939. Los fallecidos murieron sin sacramentos y a los nacidos no había quien los bautizase.
Celebrada la Pascua en Kotzebue, y hecha una visita al orfanotrofio de Pilgrim Springs, recibí órdenes de tomar el aeroplano y aterrizar en Nome, donde debía permanecer un par de meses, hasta que a fines de junio viniese de su Isla Singular el célebre Padre Lafortune.
Estas costas de Nome estuvieron desiertas desde mucho untes del diluvio, y por ellas retozaban corpulentos anfibios marinos, que no sabían de flechas ni de balas; pero en octubre de 1898 unos exploradores, curtidos a todos los temporales y arriesgados como pocos, después de mil fracasos por montes, valles y playas, descubrieron pepitas de oro en las arenas de la playa, que bautizaron con el nombre de Nome, y dos años más tarde las gaviotas vieron asustadas hileras interminables de tiendas de lona, donde se albergaban 25.000 mineros, procedentes de los cuatro Puntos Cardinales.
Allí se maldecía y se canturreaba en todas las lenguas llamadas civilizadas, hasta que poco a poco las tiendas fueron sustituidas por casetas de madera, sobre las que se erguían hoteles toscos, donde se vendían los huevos a veinte duros la docena, y donde un cántaro de vino se iba en copas, que costaban de diez a quince pesetas cada una.
En aquella multitud abigarrada de aventureros había un crecido número de católicos, que aplaudieron la idea de levantar una iglesia cuando les visitó y se lo propuso el P. René, en agosto de 1899.
Al año siguiente fue destinado a Nome el Padre Jacquet. El pobre Padre no duró mucho en la brega. Tres meses de invierno bastaron y sobraron para ponerle fuera de combate y dar con él en una camisa de fuerza. Trasladado a Holy Cross por las autoridades, recobró el juicio y trabajó a media máquina algunos años, hasta que murió plácidamente en el Yukon.
En 1901 llegaron dos Padres y levantaron la iglesia actual, cuya esbelta torre es el orgullo de la población. La cruz, en que remata, fue decorada con bombillas eléctricas, y aquella cruz iluminada salvó centenares de vidas en tormentas, borrascas y tinieblas invernales cuando navegantes y exploradores se extraviaban en la lejanía.
Años más tarde, en 1914, los yacimientos auríferos vinieron a menos, y la Compañía eléctrica, con la excusa de que no podía sufragar los gastos, cortó la corriente y la cruz cesó de brillar en la oscuridad.
Era entonces Nome una ciudad floreciente con Instituto, tres Diarios, calles, almacenes, cuatro sociedades secretas y trabajo para todos en abundancia. En nuestra iglesia se decían dos misas los do-mingos por no caber todos en una.
En 1903 arribó el P. Lafortune, que había de oscurecer con su brillo a todos los misioneros de Alaska, pasados y presentes. Pequeño de cuerpo, canadiense de nación, industrioso como pocos y habilidoso como el que más, este Padre que aún vive tomó a su cargo los indígenas de Nome y sus cercanías y levantó para ellos iglesia aparte, donde les predicaba en su misma lengua.
Bautizó eskimales a centenares, y se acostumbró a vivir y comer como ellos, sin que por eso dejara de ser con los blancos el sacerdote urbano y cortés, cuya santidad admiraban y admiran de consuno.

El "Diario" de los Misioneros

Apenas me instalé en Nome, abrí los cartapacios donde los Padres han venido escribiendo el Diario de la casa desde 1901 hasta 1939. Es un arsenal de información que no se puede valuar en dinero. Por allí desfila tullo.
Un grupo de señoras se encargó en 1906 de limpiar la iglesia y sufragar los gastos del altar. Poco a poco se convirtieron en dueñas absolutas de la iglesia, hasta que llegó un Padre de agallas y, después de estudiar el problema despacio, con una ironía socarrona y una tenacidad de hierro, las fue destronando insensiblemente, hasta que una mañana las buenas señoras se vieron en la calle sin saberlo.
Las tiples protestantes que cantaban en nuestro coro, y que se creían indispensables, fueron despedidas con una sonrisa tan fina y aristocrática, que a ellas mismas las hizo reír.
Hubo conversiones ruidosas, y pérdidas dolorosas, y muertes repentinas, que pusieron al pueblo los pelos de punta, y fallecimientos muy edificantes, que esparcieron olor de santidad por toda la población.
Hubo años de abundancia, y hubo años en que los Padres vivían adeudados y muy preocupados. Enfermedades, calumnias, propaganda subversiva, malas inteligencias, verdadera persecución... de todo libró Dios a los buenos Padres, que bregaban contra viento y marca, en un resalsero de pasiones bajas atizadas por personas constituidas en altos cargos y dignidades civiles.
Todo está en el Diario. Si una vieja eskimala regala dos libros de hígado de foca; si un solterón adinerado da quinientas pesetas para pintar las paredes y comprar carbón; si el señor Obispo, en la visite, les llama al orden por gastar mucha azúcar; si este año ha habido más o menos casos de locura que el año pasado; si será o no será contra la pobreza quemar incienso oloroso después de la catequesis de los eskimales, que olían que apestaban, etc., etc.
Hoy día Nome es una sombra del pasado. Quedan, sí, calles y muchas casas; pero no todas están habitadas.
No hay más que un periodicucho pobrísimo, que sale tres veces por semana. En las páginas emponzoñadas de este papelón ridículo se envenenaron las mentes de los habitantes de Nome en la cuestión de la guerra española.
Uno de los católicos más influyentes de Nome no vaciló en decirme que Franco era un demonio disfrazado de hombre, un Atila, etc., etc. Todos mis argumentos en contra se estrellaron o rebotaron en aquella testuz de carnero bravío. Lo había dicho el periódico, luego así tenía que ser.

Los aventureros del Polo.

Los primeros días fui a comer a una venta, mitad fonda, mitad taberna. Allí tuve que codearme con el celebérrimo tipo de viejo aventurero, que vino en 1898 y anda todavía vagando por las proximidades del Círculo Polar.
El nombre genérico que comprende a todos los viejos de esta catadura es “saordó”. Rigurosamente hablando, todo el que en noviembre vea helarse los ríos y las playas y presencie el deshielo en junio, pasa por el mero hecho a la categoría de “saordó”.
Mientras más inviernos se pasan en Alaska, más tiene uno de “saordó”. Pero hay “saordós” y “saordós”. Yo mismo soy un “saordó” en rigor técnico, aunque no me precie de ello en presencia de los viejos.
El “saordó” castizo es esto: septuagenario, soltero, alto y encorvado, calvo o con un pelo ralo blanquísimo, bigote rubio, ojos azules y aguardentosos, pipa negra y jorobada que cae hasta la perilla, chaquetón que sujeta un cinturón hermano carnal de la cincha, botas anfibias, de goma hasta los tobillos y de cuero el resto hasta la rodilla; no tiene religión, escupe treinta veces por minuto, lo ha leído todo, lo sabe todo, lo ha visto todo, lo quiere hablar todo, come por diez y se llama Jorge.
El que se llama Bernabé, Dionisio, Jeremías o Gregorio no es “aordó” legítimo, sino extranjero y advenedizo, tal vez ruso, bohemio o yugoslavo. Tiene quo llamarse Jorge y venir de antepasados escoceses, yankis o escandinavos.
Asimismo tiene que ser masón y gloriarse de ello; y, por último, tiene que poner en el mismo plano a Hitler, Franco y Mussolini y desearles a los tres muerte a fuego lento acá en la tierra, y una eternidad de horrores en el infierno.
Cuando el “saordó” enferma de gravedad, sus viejos hermanos masones le ponen un garrafón de vino junto a la almohada para aliviarle los trances penosos de la agonía; y, cuando el infeliz se desploma inerte como encina corroída y deja de escupir, le amortajan caritativamente y le llevan al cementerio masónico.
En el centro del cementerio general de Nome hay un reservado con rótulos enormes que dicen: “Cementerio Masónico”. El fin de estos rótulos es facilitar el día del Juicio a los Angeles la tarea penosa de separar los malos de los buenos. El Angel que, de un vistazo, vea salir de esta parcela masónica una caterva de seres espantadizos, ganará tiempo acorralándolos a todos a la izquierda sin más ceremonias.

Celos y charlas femeninas

En Nome tuve sorpresas que en Kotzebue ni las hubiera soñado. Una señora viuda, octogenaria, me llevó un mazapán con adornos de baño blanco y canela que me desarmó con sólo mirarle. En el aturdimiento consiguiente le ofrecí a la señora una silla, y el dichoso mazapán me costó dos horas y media de escuchamiento.
A los tres días, otro mazapán y dos horas en las sillas. Al día siguiente, un paquete de rosquillas deliciosas y tanta charla que, cortando todos los nudos gordianos de la urbanidad más elemental, miré al reloj y me excusé con que tenía que rezar el Breviario.
Al día siguiente, dos pollos desplumados; abiertos y helados y una charla que no llevaba trazas de acabar.
Otra señora adiposa y septuagenaria, no católica, viuda de un renegado católico que murió sin Sacramentos, tuvo celos de la octogenaria y, no queriendo ser menos, me empezó a traer rosquillas y mazapanes, que yo tenía que pagar con asentadas eternas, escuchando detalles minuciosísimos de episodios los más ridículos y baladíes. Allí me enteré de la vida y milagros de las dos terceras partes de la población.
Las dos señoras se sabían de memoria una a otra, y las dos se querían como la zorra y la gallina. La octogenaria prometió revocar el testamento y escribir otro donde estuviera incluido mi nombre. La septuagenaria se contentó con hacerme probar un traje planchado y seminuevo de su difunto esposo, más unas camisas y un maletín repleto de pañuelos blancos muy majos.
Al preguntarlas separadamente por qué no habían hecho eso años antes con otro Padre, me respondieron que nunca habían hallado oportunidad de hacerlo; pues, o no los habían hallado en casa cuando iban a visitarlos, o, si los hallaban, no tenían paciencia para escucharlas y las despedían a tocateja con buenos modos y maneras.
La respuesta me hizo reír. Unos días antes mi paciencia había estado a punto de estallar.
Los católicos se alegraron de ver de nuevo al misionero y acudieron con fidelidad a cumplir con Pascua. Siguiendo una costumbre inmemorial, los blancos se sientan a un lado y los indígenas y mestizos a otro.
Todos hablan inglés. Los mismos indígenas se van avergonzando de su lengua gutural, y se vanaglorian de hablar inglés, y hasta de salir con frases elegantes y palabras floridas, que no dicen del todo bien, entre giros bárbaros y frases incorrectas.

El hospital de Nome

Desde 1906 hasta 1919 hubo en Nome un hospital católico, regentado por Hermanas de la Caridad amables y abnegadas, como es proverbial en ellas.
En toda la redondez del globo son estas hermanas respetadas y buscadas, y dondequiera que levantan ellas un hospital, arruinan irremisiblemente a los hospitales circunvecinos. Los enfermos quieren ser tratados por las hermanas, y por nadie más.
Pero Nome es una excepción en el mundo. Nome es el tipo clásico de pueblo venido a menos, habitado por tipos de una pedantería soez que consideran progreso pertenecer a la masonería, creer en la evolución, dudar filosóficamente delta existencia de Dios, y evitar todo contacto con el Catolicismo retrogrador y opresor de las conciencias.
La presencia de un hospital católico entre sus chozas atiborradas de revistas indecentes era un reto al progreso y a la libertad de pensamiento.
Después de muchas juntas y disputas, decidieron llamar a los protestantes, a quienes aseguraron que favorecerían contra la institución católica. Así lo hicieron. Las Hermanas se trasladaron al sur de la península y dejaron el campo a los Metodistas.
Ahora el hospital está regentado por gente de negocio, que se cuida más de los dólares que de los dolores de los enfermos. Las enfermeras tienen novio y no atienden a los enfermos como lo hacían 1as Hermanas. Los viejos marrulleros, que invitaron a los Metodistas, vieron el error y escribieron cartas a las Hermanas rogándolas volver. Ninguna de las cartas recibió contestación. Así escarmientan otros en cabeza ajena.

Con el campeón de ajedrez.

En este hospital incoloro había un enfermo hidrópico, un “saordó” de los castizos, que era el campeón de ajedrez desde 1915. Le visité y jugamos una tarde. Ya se veía que era el campeón ! Como me paraba los pies a las pocas jugadas, decidimos que jugara él sin una torre, y así tuvimos unos juegos interesantísimos. Una tarde me ganó sin torre.
Al día siguiente fui al hospital muy de prisa y decidido a darle una paliza, y me encontré con que la cama estaba vacía. Había muerto por la noche. Quedé muy impresionado, pues el pobre señor no tenía religión, ni la había querido tener jamás.
Con todo, nos habíamos hecho verdaderos amigos en aquella cama donde nos sentábamos a estudiar jugadas nuevas y ataques inesperados. Sus restos descansan blandamente en el cementerio masónico.

LA VIRGEN MARÍA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

EL PAPA

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CON EL BAUTISMO, EL SEÑOR CONCEDE LA LUZ DE LA FE PARA QUE RESPLANDEZCA EN UN MUNDO QUE CAMINA ENTRE LAS TINIEBLAS DE LA DUDA

Domingo, 10 enero.- En la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor, en un clima de ternura y alegría, Benedicto XVI ha presidido esta mañana, en el marco magnífico de la Capilla Sixtina, la Santa Misa durante la cual ha tenido “el gozo de administrar”, como él mismo ha dicho, el sacramento del Bautismo a siete niñas y siete niños recién nacidos “acogidos con alegría en la Comunidad cristiana, que desde hoy se ha convertido en su familia”.
“La fe es un don que hay que descubrir, cultivar y testimoniar ha explicado el Papa- Con esta celebración del Bautismo, el Señor concede a cada uno de nosotros vivir la belleza y la alegría de ser cristianos, para que podamos introducir a los niños bautizados en la plenitud de la adhesión a Cristo”.

Con la fiesta del Bautismo de Jesús, ha explicado en Papa en su homilía, “continúa el ciclo de manifestaciones del Señor, que ha iniciado en Navidad con el nacimiento en Belén del Verbo encarnado, contemplado por María, José, y los pastores en la humildad del pesebre. Ha tenido también una etapa importante en la Epifanía, cuando el Mesías, a través de los Magos, se ha manifestado a todas las gentes. Hoy Jesús se revela, en las orillas del Jordán, a Juan, y al pueblo de Israel”.

Es la primera ocasión en la que Él, como hombre maduro, entra en la escena pública, tras haber dejado Nazaret. Lo encontramos junto al Bautista, al cual acude un gran número de gente, en una escena insólita. “El suyo es un bautismo de penitencia. Un signo que invita a la conversión, a cambiar vida, porque se acerca Aquel que 'bautizará en Espíritu santo y fuego'. De hecho, no se puede aspirar a un mundo nuevo quedando inmersos en el egoísmo y en las costumbres arraigadas al pecado”.

También Jesús abandona la casa y las normales ocupaciones para llegar al Jordán. Llega en medio de la multitud, que está escuchando al Bautista y se pone en fila como todos los otros, a la espera de ser bautizado. Juan a penas lo ve intuye que en aquel Hombre hay algo único, que es el misterioso Otro que esperaba y hacia el cual está orientada toda su vida. Comprende que está delante de Alguien más grande que él.
“En el Jordán, Jesús, sin embargo se manifiesta con una extraordinaria humildad, que recuerda la pobreza y la simplicidad del Niño acostado en el pesebre, y anticipa los sentimientos con los cuales, al final de sus días terrenos, llegará a lavar los pies de sus discípulos y sufrirá la humillación terrible de la cruz”

“El Hijo de Dios, Aquel que está sin pecado, -ha afirmado el Pontífice- se pone entre los pecadores. Muestra la cercanía de Dios al camino de conversión del hombre”. Jesús toma sobre sus hombros el peso de la culpa de la entera humanidad, “inicia su misión poniéndose en nuestro lugar, en la perspectiva de la cruz”.

Salido del agua, recogido en oración tras el bautismo, llega el momento esperado por los profetas: “De hecho, el cielo se abrió y descendió sobre Él el Espíritu Santo; se oyeron palabras nunca escuchadas antes: Tú eres mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo descienden entre los hombres y nos revelan su amor que salva. Si son los ángeles los que anuncian a los pastores el nacimiento del Salvador, y es la estrella la que advierte a los Magos venidos de Oriente, ahora es la voz misma del Padre la que indica a los hombres la presencia en el mundo su Hijo y el que invita a mirar a la resurrección, a la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

“El Evangelio, de hecho, es para nosotros gracia que da alegría y sentido a la vida. Éste, prosigue el Apóstol Pablo, nos enseña a renegar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en este mundo con sobriedad, con justicia, y con piedad; es decir, nos conduce a una vida más feliz, más hermosa, más solidaria, a una vida según el mandato de Dios. Podemos decir que también para estos niños hoy se abren lo cielos. Ellos reciben el don de la gracia del Bautismo y el Espíritu Santo habitará en ellos como en un templo, transformando en profundidad sus corazones”.

“Queridos amigos, hoy para estos niños es un gran día. Con el bautismo, ellos, convertidos en partícipes de la muerte y resurrección de Cristo, inician con Él la aventura gozosa y exaltadora del discípulo. La liturgia la representa como una experiencia de luz. De hecho, entregando a cada uno el cirio encendido en el cirio pascual, la Iglesia afirma: 'Recibís la luz de Cristo'.

En esta luz los niños bautizados deberán caminar toda su vida, ayudados por las palabras y el ejemplo de sus padres, padrinos y madrinas: “Todos ellos deberán empeñarse para alimentar con las palabras y el testimonio de sus vidas, las llamas de la fe de estos niños, para que pueda resplandecer en este mundo nuestro, que a menudo va a ciegas entre las tinieblas de la duda, la luz del Evangelio que es vida y esperanza…. Solemnidad de la Epifanía, Basílica de San Pedro, 6 enero 2010.

Experiencia 411

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RECUERDA, CATOLICO.


El Padre Juan repartió en 20 días cien mil volantes entre una población estudiantil de doscientos veinte mil jóvenes, como una siembra intensa e inmensa:

1. Los 10 Mandamientos de la LEY de DIOS obligan a todo hombre, si quiere ir al Cielo. Son el mejor programa social, nunca pasado de moda. Vivirlos, es la mejor forma de vivir en familia.
1º-Amar a DIOS sobre todas las cosas. Es el Creador; somos criaturas, administradores que rendiremos cuentas.

2º- No jurar el Santo Nombre de DIOS en vano. Puedes jurar con verdad, justicia y necesidad.

3º.-Santificar las Fiestas: viernes los árabes, sábados los judíos; domingos los cristianos católicos, por la resurrección de Jesús.

4º.- Honrar Padre y Madre: respeto a la autoridad; cariño, respeto y ayuda, aunque tengas otras ideas.

5º.- No matar, es el respeto a la vida en todas sus formas; también a los niños en el seno materno, y a los que podían existir y no les dejan con los preservativos o anticonceptivos; es pecado grave.

6º.- No fornicar ni cometer actos impuros; es el respeto al cuerpo, compañero del alma, santificado y destinado al Cielo si te salvas.

7º.- No robar; es el respeto a la propiedad privada y pública.

8º.- No darás falsos testimonio ni mentirás; es el respeto a la verdad.

9º.-No consentir pensamientos ni deseos impuros; es el control del corazón en materia sexual.

10º.-No codiciar los bienes ajenos; es el control del corazón ante las envidias, ambiciones y codicias de cosas materiales.

2. Hay Cinco Mandamientos de la Iglesia que obligan a todo Católico con frecuencia los tenemos olvidados, y si no los recordamos, no los podremos cumplir. Son obligatorios porque son necesarios para vivir la Vida de Gracia que la Iglesia administra por mandato de Jesucristo. Los recordamos, para vivirlos con sencillez amorosa:

1º= Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Misa entera porque toda ella es una unidad maravillosa: purificarse al principio hace que todo lo demás se realice mejor: escuchar la Palabra de DIOS, ofrecerse, adorar en la Consagración, recibir en la Comunión y dar gracias.

2º=Confesar ante el Sacerdote por lo menos una vez al año, o si hay peligro de muerte, o si se va a comulgar y hay pecado grave. La confesión para el alma es como el aseo para el cuerpo. Y el alma, imagen de DIOS, inmortal por ser espiritual, es más importante que el cuerpo, el cual resucitará para acompañar al alma donde esté. Recuerda que no puedes estar limpio si no te lavas. Igual con el alma. San Juan 20. Carta de Santiago.

3º= Comulgar por Pascua de Resurrección o una vez al año. Recuerda que el cuerpo no puede vivir con una comida al año, ni con una comida al mes. Comulgar es recibir el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de JESUCRISTO, alimento espiritual que da la Vida eterna al alma y al cuerpo lo santifica y le da derecho a resucitar. San Juan 6,53.

4º=Ayunar cuando lo manda la Iglesia. Es privarte de algo que te gusta mucho. En la actualidad, todos los viernes del año son días penitenciales, no comer ni beber licores una hora antes de la Comunión, ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

5º=Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Todo servicio debe ser retribuido. En los planes de DIOS, hay más alegría en dar que en recibir; se enriquece quien más comparte o reparte.

3.- No te olvides de los SEIS puntos netamente católicos:

1. Lo que has de creer, en el Credo.
2 Lo que has de cumplir, en los 10 Mandamientos de la Santa LEY de DIOS y 5 de la Iglesia.
3. Lo que has de recibir, en los 7 sacramentos.
4. Lo que has de pedir, en las 7 peticiones del Padre Nuestro.
5. A quien tienes que obedecer, al Papa Infalible en Dogma y Moral.
6. Y a quien tienes que amar, a la siempre Virgen María, Inmaculada Madre de DIOS, de la Iglesia y nuestra. Los demás grupos son huérfanos de Madre, son sólo hermanos de Padre.

TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 4

miércoles, 12 de mayo de 2010
A.- Biblia:
Generos Literarios y Tradiciones.

76. Se trata de situarnos lo mejor posible en el ambiente en que se desarrolló, y sobre todo, que abramos nuestros corazones a la Palabra de DIOS, para vivirla lo mejor posible y poderla trasmitir fielmente.

77. En las distintas opiniones que hay, de aquello que se pueda opinar, sobre si fue o no fue; pensamos que pudo ser; y nos afirmamos en la inspiración del Espíritu Santo, sin hacernos problemas de cosas secundarias, dando más importancia al sentir de la Iglesia, que a todo lo que puedan opinar otros sin la autoridad que tiene la Iglesia de Cristo.

78. La cultura occidental se mueve sobre las bases del genio religioso de los semitas, descendientes de Sem; del genio filosófico de los griegos; y del genio jurídico de los romanos, llegando a su plenitud en la Edad Media, siglos 13, tan criticada por los que tienen una visión de poca fe.

79. Los géneros literarios, además de los estilos propios de los autores secundarios, que son los que escribieron inspirados por DIOS, autor principal, son variados y muy parecidos a los de entonces y los de ahora: historia, novela, fábula, poesía lírica, tradiciones populares épicas y dramáticas; leyendas, comedias y tragedias; historia novelada e historia científica. Para conocer los de entonces con más precisión, debemos situarnos en la época, conocer sus costumbres, su lengua, cultura, arqueología y otras que no todos pueden conocer; por lo que necesitamos de la autoridad de la Iglesia.

80. Autenticidad. Un libro es auténtico si está escrito por aquel autor al cual se atribuye. Investigaciones científicas han probado que los libros bíblicos han sido escritos casi todos por los mismos autores, en lo humano, y generalmente en las mismas épocas que había afirmado la Iglesia. Especialmente claras son las pruebas para los Libros del Nuevo Testamento. En excavaciones y hallazgos desde principios del siglo 20, se han encontrado innumerables y siempre nuevas pruebas que confirman la autenticidad de la Biblia, también en sus libros más antiguos.

81. Crítica textual es la que tiene a su cargo la investigación y reconstrucción del texto auténtico de la Biblia en cuanto pudiese estar desfigurado. Esta labor está prácticamente terminada. Científicos católicos, protestantes y ateos, concuerdan sobre todo en que el texto griego actual del Nuevo Testamento es idéntico con el que sus autores dejaron escrito. La exégesis, tiene por primera función aclarar y explicar lo que el hagiógrafo quería decir con sus palabras.

82. Tradiciones. Para el Antiguo Testamento, sobre todo, los cinco primeros Libros o Pentateuco, tenemos cuatro tradiciones más destacadas:
a) La Yahvista, en el Reino del Sur, del siglo 16, en la época de Salomón; DIOS es llamado Yahvé.
b) La Elohista, en el Reino del Norte, del siglo 8, mientras reinaba Jeroboan 2º; DIOS es llamado Elohim.
c) La Sacerdotal, de los círculos sacerdotales, insisten en la Alianza, la Ley, el Templo y el Culto.
d) La Deuteronomista, también cultivada por los Sacerdotes; insisten en el espíritu de obediencia amorosa a DIOS y a su Ley, presentando bendiciones para quien obedece y maldiciones para quien no obedece.

83. La edición final. A través de los siglos han sido desarrolladas, aumentadas, enriquecidas y adaptadas, hasta que un autor sacerdotal las fusiona definitivamente en el siglo 5º.

84. El contenido, en Resumen: Es el comienzo de la Historia de la Salvación, con la fundación del Reino de DIOS en la tierra, que mira y prepara la venida de Jesucristo y su apoteosis final al Fin del Mundo.

85. Un grupo de 70 ancianos la tradujeron al griego, pasando a la historia con el nombre de Los Setenta. Después, San Jerónimo la traduce al latín, siendo conocida como la Vulgata, en uso en la Iglesia Latina hasta el siglo 20. Después, en idiomas modernos, hay 44 ediciones diferentes, y el Cardenal Cisneros, en España, siglo 16, hizo la Biblia Políglota en siete idiomas, adelantándose a la versión de Lutero.

B. Teología:
Pecados veniales.


86. Pecado venial. Es la desobediencia voluntaria de algún Mandamiento de la Ley de Dios o de la Iglesia en materia leve o con advertencia o consentimiento semipleno. Cuando se quebranta algún Mandamiento con conciencia de no obligar gravemente.

87. Es ofensa hecha a Dios. Se llama venial porque con facilidad caemos en él y fácilmente se perdona. Viene a ser como lepra, úlcera, cáncer, el sida, que van debilitando el organismo y preparan al mortal.

88. Condiciones. Que sea pecado grave o leve, mortal o venial, dependerá de la persona y circunstancias.

a. Que se falte a alguna Ley que obligue en conciencia, en materia leve.
b. Que haya alguna advertencia, aunque sea poca, a la malicia del acto.
c. Que haya algún consentimiento de la voluntad, aunque sea imperfecto.

89. Diferentes clases de pecados veniales.

a. Indeliberados o cometidos por sorpresa, casi no son pecados: distracciones, ligerezas, irreflexiones, etc. Sin la Gracia no podemos vivir sin pecado: con ella, podemos evitarlos todos.
b. Semideliberados, son los que se cometen con alguna mayor advertencia y voluntad, pero no plena y total. Estos, encierran en sí cierta malicia, más o menos culpable, según el grado de deliberación y consentimiento de la voluntad. Normalmente son debilidades.

c. Deliberados, o de malicia, son los que se cometen con el propósito deliberado, es decir, con plena advertencia y consentimiento de la voluntad: murmuraciones, descuidos deliberados y consentidos voluntariamente. Son una disposición para el pecado mortal.

90. El pecado venial deliberado es un mal menor que el pecado mortal, pero es un gran mal moral en sí mismo, y más grande que todos los males temporales y materiales. Es como los microbios del alma o enfermedades. Esta malicia le viene de ser una ofensa contra la infinita majestad de DIOS.

91. Sus efectos.

a. En esta vida, disminuye progresivamente en el alma el fervor de la caridad y amor de Dios, llevando a la tibieza. Nos priva de muchos dones y gracias del Cielo. Aumenta las dificultades en la práctica del bien. Nos dispone para el pecado mortal. Nos atrae varios castigos del Cielo.
b. En la otra vida, nos hace merecer un largo Purgatorio y disminuye la Gloria en el Cielo. Es un mal, que ahora podemos remediar, tiene consecuencias para toda la eternidad.

92. Con la Virgen, podemos vivir en continua superación. Los defectos de carácter o imperfecciones congénitas, aunque no haya pecado, pueden perjudicarnos y debemos corregirnos con paciencia, esfuerzo y Gracia de DIOS. Nos alegraremos eternamente.

93. Catecismo 1163 a 1209.

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

DOS MESES EN NOME

Un poco de historia.

Sólo una vez, desde 1901, la muy noble villa de Nome ha estado sin misionero. Los católicos de Nome no oyeron tañer la campana durante todo el invierno de 1939. Los fallecidos murieron sin sacramentos y a los nacidos no había quien los bautizase.
Celebrada la Pascua en Kotzebue, y hecha una visita al orfanotrofio de Pilgrim Springs, recibí órdenes de tomar el aeroplano y aterrizar en Nome, donde debía permanecer un par de meses, hasta que a fines de junio viniese de su Isla Singular el célebre Padre Lafortune.
Estas costas de Nome estuvieron desiertas desde mucho untes del diluvio, y por ellas retozaban corpulentos anfibios marinos, que no sabían de flechas ni de balas; pero en octubre de 1898 unos exploradores, curtidos a todos los temporales y arriesgados como pocos, después de mil fracasos por montes, valles y playas, descubrieron pepitas de oro en las arenas de la playa, que bautizaron con el nombre de Nome, y dos años más tarde las gaviotas vieron asustadas hileras interminables de tiendas de lona, donde se albergaban 25.000 mineros, procedentes de los cuatro Puntos Cardinales.
Allí se maldecía y se canturreaba en todas las lenguas llamadas civilizadas, hasta que poco a poco las tiendas fueron sustituidas por casetas de madera, sobre las que se erguían hoteles toscos, donde se vendían los huevos a veinte duros la docena, y donde un cántaro de vino se iba en copas, que costaban de diez a quince pesetas cada una.
En aquella multitud abigarrada de aventureros había un crecido número de católicos, que aplaudieron la idea de levantar una iglesia cuando les visitó y se lo propuso el P. René, en agosto de 1899.
Al año siguiente fue destinado a Nome el Padre Jacquet. El pobre Padre no duró mucho en la brega. Tres meses de invierno bastaron y sobraron para ponerle fuera de combate y dar con él en una camisa de fuerza. Trasladado a Holy Cross por las autoridades, recobró el juicio y trabajó a media máquina algunos años, hasta que murió plácidamente en el Yukon.
En 1901 llegaron dos Padres y levantaron la iglesia actual, cuya esbelta torre es el orgullo de la población. La cruz, en que remata, fue decorada con bombillas eléctricas, y aquella cruz iluminada salvó centenares de vidas en tormentas, borrascas y tinieblas invernales cuando navegantes y exploradores se extraviaban en la lejanía.
Años más tarde, en 1914, los yacimientos auríferos vinieron a menos, y la Compañía eléctrica, con la excusa de que no podía sufragar los gastos, cortó la corriente y la cruz cesó de brillar en la oscuridad.
Era entonces Nome una ciudad floreciente con Instituto, tres Diarios, calles, almacenes, cuatro sociedades secretas y trabajo para todos en abundancia. En nuestra iglesia se decían dos misas los do-mingos por no caber todos en una.
En 1903 arribó el P. Lafortune, que había de oscurecer con su brillo a todos los misioneros de Alaska, pasados y presentes. Pequeño de cuerpo, canadiense de nación, industrioso como pocos y habilidoso como el que más, este Padre que aún vive tomó a su cargo los indígenas de Nome y sus cercanías y levantó para ellos iglesia aparte, donde les predicaba en su misma lengua.
Bautizó eskimales a centenares, y se acostumbró a vivir y comer como ellos, sin que por eso dejara de ser con los blancos el sacerdote urbano y cortés, cuya santidad admiraban y admiran de consuno.

El "Diario" de los Misioneros

Apenas me instalé en Nome, abrí los cartapacios donde los Padres han venido escribiendo el Diario de la casa desde 1901 hasta 1939. Es un arsenal de información que no se puede valuar en dinero. Por allí desfila tullo.
Un grupo de señoras se encargó en 1906 de limpiar la iglesia y sufragar los gastos del altar. Poco a poco se convirtieron en dueñas absolutas de la iglesia, hasta que llegó un Padre de agallas y, después de estudiar el problema despacio, con una ironía socarrona y una tenacidad de hierro, las fue destronando insensiblemente, hasta que una mañana las buenas señoras se vieron en la calle sin saberlo.
Las tiples protestantes que cantaban en nuestro coro, y que se creían indispensables, fueron despedidas con una sonrisa tan fina y aristocrática, que a ellas mismas las hizo reír.
Hubo conversiones ruidosas, y pérdidas dolorosas, y muertes repentinas, que pusieron al pueblo los pelos de punta, y fallecimientos muy edificantes, que esparcieron olor de santidad por toda la población.
Hubo años de abundancia, y hubo años en que los Padres vivían adeudados y muy preocupados. Enfermedades, calumnias, propaganda subversiva, malas inteligencias, verdadera persecución... de todo libró Dios a los buenos Padres, que bregaban contra viento y marca, en un resalsero de pasiones bajas atizadas por personas constituidas en altos cargos y dignidades civiles.
Todo está en el Diario. Si una vieja eskimala regala dos libros de hígado de foca; si un solterón adinerado da quinientas pesetas para pintar las paredes y comprar carbón; si el señor Obispo, en la visite, les llama al orden por gastar mucha azúcar; si este año ha habido más o menos casos de locura que el año pasado; si será o no será contra la pobreza quemar incienso oloroso después de la catequesis de los eskimales, que olían que apestaban, etc., etc.
Hoy día Nome es una sombra del pasado. Quedan, sí, calles y muchas casas; pero no todas están habitadas.
No hay más que un periodicucho pobrísimo, que sale tres veces por semana. En las páginas emponzoñadas de este papelón ridículo se envenenaron las mentes de los habitantes de Nome en la cuestión de la guerra española.
Uno de los católicos más influyentes de Nome no vaciló en decirme que Franco era un demonio disfrazado de hombre, un Atila, etc., etc. Todos mis argumentos en contra se estrellaron o rebotaron en aquella testuz de carnero bravío. Lo había dicho el periódico, luego así tenía que ser.

Los aventureros del Polo.

Los primeros días fui a comer a una venta, mitad fonda, mitad taberna. Allí tuve que codearme con el celebérrimo tipo de viejo aventurero, que vino en 1898 y anda todavía vagando por las proximidades del Círculo Polar.
El nombre genérico que comprende a todos los viejos de esta catadura es “saordó”. Rigurosamente hablando, todo el que en noviembre vea helarse los ríos y las playas y presencie el deshielo en junio, pasa por el mero hecho a la categoría de “saordó”.
Mientras más inviernos se pasan en Alaska, más tiene uno de “saordó”. Pero hay “saordós” y “saordós”. Yo mismo soy un “saordó” en rigor técnico, aunque no me precie de ello en presencia de los viejos.
El “saordó” castizo es esto: septuagenario, soltero, alto y encorvado, calvo o con un pelo ralo blanquísimo, bigote rubio, ojos azules y aguardentosos, pipa negra y jorobada que cae hasta la perilla, chaquetón que sujeta un cinturón hermano carnal de la cincha, botas anfibias, de goma hasta los tobillos y de cuero el resto hasta la rodilla; no tiene religión, escupe treinta veces por minuto, lo ha leído todo, lo sabe todo, lo ha visto todo, lo quiere hablar todo, come por diez y se llama Jorge.
El que se llama Bernabé, Dionisio, Jeremías o Gregorio no es “aordó” legítimo, sino extranjero y advenedizo, tal vez ruso, bohemio o yugoslavo. Tiene quo llamarse Jorge y venir de antepasados escoceses, yankis o escandinavos.
Asimismo tiene que ser masón y gloriarse de ello; y, por último, tiene que poner en el mismo plano a Hitler, Franco y Mussolini y desearles a los tres muerte a fuego lento acá en la tierra, y una eternidad de horrores en el infierno.
Cuando el “saordó” enferma de gravedad, sus viejos hermanos masones le ponen un garrafón de vino junto a la almohada para aliviarle los trances penosos de la agonía; y, cuando el infeliz se desploma inerte como encina corroída y deja de escupir, le amortajan caritativamente y le llevan al cementerio masónico.
En el centro del cementerio general de Nome hay un reservado con rótulos enormes que dicen: “Cementerio Masónico”. El fin de estos rótulos es facilitar el día del Juicio a los Angeles la tarea penosa de separar los malos de los buenos. El Angel que, de un vistazo, vea salir de esta parcela masónica una caterva de seres espantadizos, ganará tiempo acorralándolos a todos a la izquierda sin más ceremonias.

Celos y charlas femeninas

En Nome tuve sorpresas que en Kotzebue ni las hubiera soñado. Una señora viuda, octogenaria, me llevó un mazapán con adornos de baño blanco y canela que me desarmó con sólo mirarle. En el aturdimiento consiguiente le ofrecí a la señora una silla, y el dichoso mazapán me costó dos horas y media de escuchamiento.
A los tres días, otro mazapán y dos horas en las sillas. Al día siguiente, un paquete de rosquillas deliciosas y tanta charla que, cortando todos los nudos gordianos de la urbanidad más elemental, miré al reloj y me excusé con que tenía que rezar el Breviario.
Al día siguiente, dos pollos desplumados; abiertos y helados y una charla que no llevaba trazas de acabar.
Otra señora adiposa y septuagenaria, no católica, viuda de un renegado católico que murió sin Sacramentos, tuvo celos de la octogenaria y, no queriendo ser menos, me empezó a traer rosquillas y mazapanes, que yo tenía que pagar con asentadas eternas, escuchando detalles minuciosísimos de episodios los más ridículos y baladíes. Allí me enteré de la vida y milagros de las dos terceras partes de la población.
Las dos señoras se sabían de memoria una a otra, y las dos se querían como la zorra y la gallina. La octogenaria prometió revocar el testamento y escribir otro donde estuviera incluido mi nombre. La septuagenaria se contentó con hacerme probar un traje planchado y seminuevo de su difunto esposo, más unas camisas y un maletín repleto de pañuelos blancos muy majos.
Al preguntarlas separadamente por qué no habían hecho eso años antes con otro Padre, me respondieron que nunca habían hallado oportunidad de hacerlo; pues, o no los habían hallado en casa cuando iban a visitarlos, o, si los hallaban, no tenían paciencia para escucharlas y las despedían a tocateja con buenos modos y maneras.
La respuesta me hizo reír. Unos días antes mi paciencia había estado a punto de estallar.
Los católicos se alegraron de ver de nuevo al misionero y acudieron con fidelidad a cumplir con Pascua. Siguiendo una costumbre inmemorial, los blancos se sientan a un lado y los indígenas y mestizos a otro.
Todos hablan inglés. Los mismos indígenas se van avergonzando de su lengua gutural, y se vanaglorian de hablar inglés, y hasta de salir con frases elegantes y palabras floridas, que no dicen del todo bien, entre giros bárbaros y frases incorrectas.

El hospital de Nome

Desde 1906 hasta 1919 hubo en Nome un hospital católico, regentado por Hermanas de la Caridad amables y abnegadas, como es proverbial en ellas.
En toda la redondez del globo son estas hermanas respetadas y buscadas, y dondequiera que levantan ellas un hospital, arruinan irremisiblemente a los hospitales circunvecinos. Los enfermos quieren ser tratados por las hermanas, y por nadie más.
Pero Nome es una excepción en el mundo. Nome es el tipo clásico de pueblo venido a menos, habitado por tipos de una pedantería soez que consideran progreso pertenecer a la masonería, creer en la evolución, dudar filosóficamente delta existencia de Dios, y evitar todo contacto con el Catolicismo retrogrador y opresor de las conciencias.
La presencia de un hospital católico entre sus chozas atiborradas de revistas indecentes era un reto al progreso y a la libertad de pensamiento.
Después de muchas juntas y disputas, decidieron llamar a los protestantes, a quienes aseguraron que favorecerían contra la institución católica. Así lo hicieron. Las Hermanas se trasladaron al sur de la península y dejaron el campo a los Metodistas.
Ahora el hospital está regentado por gente de negocio, que se cuida más de los dólares que de los dolores de los enfermos. Las enfermeras tienen novio y no atienden a los enfermos como lo hacían 1as Hermanas. Los viejos marrulleros, que invitaron a los Metodistas, vieron el error y escribieron cartas a las Hermanas rogándolas volver. Ninguna de las cartas recibió contestación. Así escarmientan otros en cabeza ajena.

Con el campeón de ajedrez.

En este hospital incoloro había un enfermo hidrópico, un “saordó” de los castizos, que era el campeón de ajedrez desde 1915. Le visité y jugamos una tarde. Ya se veía que era el campeón ! Como me paraba los pies a las pocas jugadas, decidimos que jugara él sin una torre, y así tuvimos unos juegos interesantísimos. Una tarde me ganó sin torre.
Al día siguiente fui al hospital muy de prisa y decidido a darle una paliza, y me encontré con que la cama estaba vacía. Había muerto por la noche. Quedé muy impresionado, pues el pobre señor no tenía religión, ni la había querido tener jamás.
Con todo, nos habíamos hecho verdaderos amigos en aquella cama donde nos sentábamos a estudiar jugadas nuevas y ataques inesperados. Sus restos descansan blandamente en el cementerio masónico.

LA VIRGEN MARÍA

de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

474.- Y entonces brotó de labios de María el cántico de eterna hermosura, el Magníficat, que desvía de sí toda alabanza, todo homenaje, y los ofrece a DIOS. Mi alma engrandece al Señor; mi espíritu está trasportado de gozo en el DIOS salvador mío; porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava..., lo que haya en mí de bueno, de virtud hermosa, todo es limosna recibida de manos de DIOS. Cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que Le temen. Hizo alarde del poder de su brazo; deshizo las miradas del corazón de los soberbios; derribó del trono a los poderosos y ensalzó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos, y a los ricos despidió vacíos... ¿Es posible alabar más bellamente la Omnipotencia divina que vigila sobre el mundo con fuerza y dulzura? ¿Es posible fortalecer más nuestra fe puesta en DIOS?

475.- En cierta ocasión un hombre gravemente enfermo se desplomó en la calle. Lo llevaron a un hospital y llamaron a un sacerdote para que lo confesara. Pero el pobre hombre hacía ya tiempo que había perdido la fe de su juventud, por el duro y cruel camino de la vida; y por mucho que el sacerdote insistió en hablar con él, rechazaba con dureza la palabra del Ministro de DIOS. Más cuando éste, agotados ya todos los recursos, empezó a hablar de la madre del enfermo, se ablandó entonces el corazón empedernido y resurgió la fe sepultada de la niñez.

476.- ¡Cuántos hombres de nuestros días sienten menguar su fe por el camino amargo de la vida! ¡Cuántos la perdieron por completo! Debemos hablarles de la Madre celestial, para que por medio de Ella vuelvan a la fe viva de sus mayores. Gritemos nuevamente a Cristo: ¡Bienaventurado el vientre que te llevó! Y escuchemos la respuesta que brota de los divinos labios: Bienaventurados más bien los que oyen la palabra de DIOS, y la ponen en práctica, San Lucas 11,28.

477.- El culto Mariano comunica unidad a nuestra fe; guarda la incolumidad, la pureza, la unidad de nuestra fe en Cristo. Hay quienes desconociendo la historia, afirman lo contrario.- El culto mariano, dicen, no es una práctica que nos venga del primitivo cristianismo. Hasta el año 431, en el Concilio de Éfeso no fue declarada Madre de DIOS; en 1854 fue definido el dogma de la Concepción Inmaculada; y le añadimos que en 1950 el Papa Pío 12 proclama la Asunción de la Virgen al Cielo en cuerpo y alma.

478.- La verdad es que realmente la Iglesia definió en esas fechas esos Dogmas, pero desde sus comienzos creía en ellos. La Iglesia define dogmáticamente una verdad, solamente si tal verdad de fe se ve atacada o está puesta en tela de juicio. La Virgen María siempre estuvo exenta de todo pecado original. El pintor español y sevillano, Murillo, unos trescientos años antes de que se definiera la Concepción Inmaculada de María ya pinto treinta cuadros magníficos de la Inmaculada, y en algún pueblo de España ya se celebraba su fiesta; el concilio de Trento en el siglo 16 anuncia la creencia de la Iglesia; San Efrén mil quinientos años antes también la defendió; el franciscano Duns Scoto en la Universidad de París ya decía: DIOS podía o no podía tener una Madre Inmaculada; DIOS quería o no quería tener una Madre Inmaculada; luego si podía y quería, la hizo: potuit, voluit, ergo fecit. Y San Lucas, inspirado por el Espíritu Santo, ya la llama Llena de Gracia; no lo estaría si no hubiera sido Inmaculada desde su concepción. Y San Bernardo la llama: llena para sí y súper llena para los demás.

EL PAPA

CON EL BAUTISMO, EL SEÑOR CONCEDE LA LUZ DE LA FE PARA QUE RESPLANDEZCA EN UN MUNDO QUE CAMINA ENTRE LAS TINIEBLAS DE LA DUDA

Domingo, 10 enero.- En la celebración de la fiesta del Bautismo del Señor, en un clima de ternura y alegría, Benedicto XVI ha presidido esta mañana, en el marco magnífico de la Capilla Sixtina, la Santa Misa durante la cual ha tenido “el gozo de administrar”, como él mismo ha dicho, el sacramento del Bautismo a siete niñas y siete niños recién nacidos “acogidos con alegría en la Comunidad cristiana, que desde hoy se ha convertido en su familia”.
“La fe es un don que hay que descubrir, cultivar y testimoniar ha explicado el Papa- Con esta celebración del Bautismo, el Señor concede a cada uno de nosotros vivir la belleza y la alegría de ser cristianos, para que podamos introducir a los niños bautizados en la plenitud de la adhesión a Cristo”.

Con la fiesta del Bautismo de Jesús, ha explicado en Papa en su homilía, “continúa el ciclo de manifestaciones del Señor, que ha iniciado en Navidad con el nacimiento en Belén del Verbo encarnado, contemplado por María, José, y los pastores en la humildad del pesebre. Ha tenido también una etapa importante en la Epifanía, cuando el Mesías, a través de los Magos, se ha manifestado a todas las gentes. Hoy Jesús se revela, en las orillas del Jordán, a Juan, y al pueblo de Israel”.

Es la primera ocasión en la que Él, como hombre maduro, entra en la escena pública, tras haber dejado Nazaret. Lo encontramos junto al Bautista, al cual acude un gran número de gente, en una escena insólita. “El suyo es un bautismo de penitencia. Un signo que invita a la conversión, a cambiar vida, porque se acerca Aquel que 'bautizará en Espíritu santo y fuego'. De hecho, no se puede aspirar a un mundo nuevo quedando inmersos en el egoísmo y en las costumbres arraigadas al pecado”.

También Jesús abandona la casa y las normales ocupaciones para llegar al Jordán. Llega en medio de la multitud, que está escuchando al Bautista y se pone en fila como todos los otros, a la espera de ser bautizado. Juan a penas lo ve intuye que en aquel Hombre hay algo único, que es el misterioso Otro que esperaba y hacia el cual está orientada toda su vida. Comprende que está delante de Alguien más grande que él.
“En el Jordán, Jesús, sin embargo se manifiesta con una extraordinaria humildad, que recuerda la pobreza y la simplicidad del Niño acostado en el pesebre, y anticipa los sentimientos con los cuales, al final de sus días terrenos, llegará a lavar los pies de sus discípulos y sufrirá la humillación terrible de la cruz”

“El Hijo de Dios, Aquel que está sin pecado, -ha afirmado el Pontífice- se pone entre los pecadores. Muestra la cercanía de Dios al camino de conversión del hombre”. Jesús toma sobre sus hombros el peso de la culpa de la entera humanidad, “inicia su misión poniéndose en nuestro lugar, en la perspectiva de la cruz”.

Salido del agua, recogido en oración tras el bautismo, llega el momento esperado por los profetas: “De hecho, el cielo se abrió y descendió sobre Él el Espíritu Santo; se oyeron palabras nunca escuchadas antes: Tú eres mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo descienden entre los hombres y nos revelan su amor que salva. Si son los ángeles los que anuncian a los pastores el nacimiento del Salvador, y es la estrella la que advierte a los Magos venidos de Oriente, ahora es la voz misma del Padre la que indica a los hombres la presencia en el mundo su Hijo y el que invita a mirar a la resurrección, a la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

“El Evangelio, de hecho, es para nosotros gracia que da alegría y sentido a la vida. Éste, prosigue el Apóstol Pablo, nos enseña a renegar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir en este mundo con sobriedad, con justicia, y con piedad; es decir, nos conduce a una vida más feliz, más hermosa, más solidaria, a una vida según el mandato de Dios. Podemos decir que también para estos niños hoy se abren lo cielos. Ellos reciben el don de la gracia del Bautismo y el Espíritu Santo habitará en ellos como en un templo, transformando en profundidad sus corazones”.

“Queridos amigos, hoy para estos niños es un gran día. Con el bautismo, ellos, convertidos en partícipes de la muerte y resurrección de Cristo, inician con Él la aventura gozosa y exaltadora del discípulo. La liturgia la representa como una experiencia de luz. De hecho, entregando a cada uno el cirio encendido en el cirio pascual, la Iglesia afirma: 'Recibís la luz de Cristo'.

En esta luz los niños bautizados deberán caminar toda su vida, ayudados por las palabras y el ejemplo de sus padres, padrinos y madrinas: “Todos ellos deberán empeñarse para alimentar con las palabras y el testimonio de sus vidas, las llamas de la fe de estos niños, para que pueda resplandecer en este mundo nuestro, que a menudo va a ciegas entre las tinieblas de la duda, la luz del Evangelio que es vida y esperanza…. Solemnidad de la Epifanía, Basílica de San Pedro, 6 enero 2010.

Experiencia 411

viernes, 7 de mayo de 2010
RECUERDA, CATOLICO.

El Padre Juan repartió en 20 días cien mil volantes entre una población estudiantil de doscientos veinte mil jóvenes, como una siembra intensa e inmensa:

1. Los 10 Mandamientos de la LEY de DIOS obligan a todo hombre, si quiere ir al Cielo. Son el mejor programa social, nunca pasado de moda. Vivirlos, es la mejor forma de vivir en familia.
1º-Amar a DIOS sobre todas las cosas. Es el Creador; somos criaturas, administradores que rendiremos cuentas.

2º- No jurar el Santo Nombre de DIOS en vano. Puedes jurar con verdad, justicia y necesidad.

3º.-Santificar las Fiestas: viernes los árabes, sábados los judíos; domingos los cristianos católicos, por la resurrección de Jesús.

4º.- Honrar Padre y Madre: respeto a la autoridad; cariño, respeto y ayuda, aunque tengas otras ideas.

5º.- No matar, es el respeto a la vida en todas sus formas; también a los niños en el seno materno, y a los que podían existir y no les dejan con los preservativos o anticonceptivos; es pecado grave.

6º.- No fornicar ni cometer actos impuros; es el respeto al cuerpo, compañero del alma, santificado y destinado al Cielo si te salvas.

7º.- No robar; es el respeto a la propiedad privada y pública.

8º.- No darás falsos testimonio ni mentirás; es el respeto a la verdad.

9º.-No consentir pensamientos ni deseos impuros; es el control del corazón en materia sexual.

10º.-No codiciar los bienes ajenos; es el control del corazón ante las envidias, ambiciones y codicias de cosas materiales.

2. Hay Cinco Mandamientos de la Iglesia que obligan a todo Católico con frecuencia los tenemos olvidados, y si no los recordamos, no los podremos cumplir. Son obligatorios porque son necesarios para vivir la Vida de Gracia que la Iglesia administra por mandato de Jesucristo. Los recordamos, para vivirlos con sencillez amorosa:

1º= Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Misa entera porque toda ella es una unidad maravillosa: purificarse al principio hace que todo lo demás se realice mejor: escuchar la Palabra de DIOS, ofrecerse, adorar en la Consagración, recibir en la Comunión y dar gracias.

2º=Confesar ante el Sacerdote por lo menos una vez al año, o si hay peligro de muerte, o si se va a comulgar y hay pecado grave. La confesión para el alma es como el aseo para el cuerpo. Y el alma, imagen de DIOS, inmortal por ser espiritual, es más importante que el cuerpo, el cual resucitará para acompañar al alma donde esté. Recuerda que no puedes estar limpio si no te lavas. Igual con el alma. San Juan 20. Carta de Santiago.

3º= Comulgar por Pascua de Resurrección o una vez al año. Recuerda que el cuerpo no puede vivir con una comida al año, ni con una comida al mes. Comulgar es recibir el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de JESUCRISTO, alimento espiritual que da la Vida eterna al alma y al cuerpo lo santifica y le da derecho a resucitar. San Juan 6,53.

4º=Ayunar cuando lo manda la Iglesia. Es privarte de algo que te gusta mucho. En la actualidad, todos los viernes del año son días penitenciales, no comer ni beber licores una hora antes de la Comunión, ayuno y abstinencia el miércoles de Ceniza y Viernes Santo.

5º=Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Todo servicio debe ser retribuido. En los planes de DIOS, hay más alegría en dar que en recibir; se enriquece quien más comparte o reparte.

3.- No te olvides de los SEIS puntos netamente católicos:

1. Lo que has de creer, en el Credo.
2 Lo que has de cumplir, en los 10 Mandamientos de la Santa LEY de DIOS y 5 de la Iglesia.
3. Lo que has de recibir, en los 7 sacramentos.
4. Lo que has de pedir, en las 7 peticiones del Padre Nuestro.
5. A quien tienes que obedecer, al Papa Infalible en Dogma y Moral.
6. Y a quien tienes que amar, a la siempre Virgen María, Inmaculada Madre de DIOS, de la Iglesia y nuestra. Los demás grupos son huérfanos de Madre, son sólo hermanos de Padre.

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Rosario Serrano
soy diseñadora gráfica y profesora de religión y de lengua y literatura
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