TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 8

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A.- Biblia:
Esdras, Nehemías, Tobías, Judit y Ester
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189. 15. Esdras retorna de Babilonia en el 458 a Jerusalén; es escriba y procura la renovación del pueblo que regresa del exilio, y su organización como comunidad sagrada, para servir a DIOS, observando la Ley y rindiéndole el culto litúrgico prescrito. En la 1ª parte, del 1 al 6: relata la vuelta del destierro y la reconstrucción del templo.; en la 2ª parte, del 7 al 10, organiza la comunidad religiosa.

190. 16. Nehemías. Es nombrado y enviado como gobernador por los persas, logra restaurar la ciudad y los muros protectores de Jerusalén, dando al pueblo su seguridad política para cumplir con su misión. Organiza el reino teocrático, sagrado, reavivando una fe firme y convicción segura de que las promesas mesiánicas se cumplirán a su tiempo; es también una narración de carácter popular. Los 11 capítulos tienen una sola parte.

191. 17. Tobías. Piensan algunos que sería una novela moral con un núcleo y fondo histórico. No es imposible para DIOS.

192. Finalidad del Libro. Es mostrar en la persona y ejemplo de Tobías la santidad de vida que DIOS espera de todo israelita verdadero. El lector ve que hasta en las circunstancias adversas como en las propias del destierro, se puede y se debe llevar esta vida de auténtico israelita. En el modelo inspirado, que es Tobías, brilla la fe en la Divina Providencia, la fortaleza en la prueba y un amor heroico al prójimo. Al padre, también se le llama Tobit.

193. Contenido. 1ª parte, del 1 al 3: la desgracia de Tobías y Sara y la fuerza de la oración. 2ª parte, del 4 al 11: el Arcángel Rafael ayuda a Tobías y a Sara. 3ª parte, el 12 y 13, reconocimiento del Arcángel y acción de gracias de Tobías.

194. 18. Judit. Fondo histórico. Una parte de los mencionados nombres y lugares son históricos, otros son desconocidos. No pocas combinaciones de las personas, lugares y tiempo, son, históricamente tomados, exageraciones. El nombre de Judit, que no aparece en ningún otro lugar de la Biblia, podría venir de Judía, como una personalización de la nación judía.

195. Finalidad del Libro. Es también una narración popular con la intención de enseñar la verdad religiosa de que DIOS puede aniquilar a los enemigos más poderosos y valientes con la debilidad de la mano de una mujer. Fue escrito para animar y fortalecer a los judíos amenazados de ser subyugados por el impío seleúcida Antíoco 4º, que se hizo llamar Epífanes, con significación de manifestación de DIOS. Es en los años 175 al 164. Contra él lucharon los judíos dirigidos por los Macabeos que darán nombre a otros dos Libros.

196. Contenido. 1ª parte, del 1 al 6: campaña de Holofernes. 2ª parte, el 7: asedio de Betulia. 3ª parte, el 8 y 9: Judit anima a resistir. 4ª parte, del 10 al 13: Judit y Holofernes. 5ª parte, el 14 y 15: la victoria.

197. 19.Ester. Fondo histórico. En la época del relato, el rey de Persia es Jerjes, años 485-465; es idéntico con Asuero, 1,1. La historia es tratada con aquella libertad propia del género literario popular o midrásico. Tiene su núcleo histórico: los judíos, deportados que vivían en Persia, les llegó la ocasión de ser eliminados, como en otras épocas y lugares, y DIOS interviene de forma milagrosa para salvarlos.

198. Finalidad del Libro. El autor quería animar a su pueblo a tener firme confianza en la Divina Providencia que cuida de su pueblo escogido, aun en las circunstancias más desesperadas. Además, quería enseñar el origen de la gozosa fiesta de Purín. La redacción final del Libro se calcula en la época de los Macabeos, cuando peligra tan agudamente la existencia de Judá.

199. Contenido. 1ª parte, 1 y 2: la reina Vasti es depuesta y Ester exaltada. 2ª parte, del 3 al 8: los judíos condenados al exterminio son salvados por Ester. 3ª parte, la fiesta de los Purín.

B.- Teología:
La Gracia Santificante.

200. Noción. Llamada también Habitual, es un Don sobrenatural que Dios nos concede gratuitamente por los méritos de Cristo, para nuestra salvación y santificación. Es un regalo que Dios nos hace, superior a todos los dones naturales, y que en el Cielo será Gloria.

201. Gracia Santificante. Está unida a nuestra alma desde el Bautismo; nos hace partícipes de la naturaleza Divina, templos del Espíritu Santo, amigos de Dios, hijos adoptivos suyos y, por lo tanto, herederos del Cielo o Vida Eterna.

202. El Catecismo habla de "Ser Divino que hace al hombre santo, hijo de Dios y heredero del Cielo". Es comunicación especial de la naturaleza y vida de Dios a nuestras almas, que nos eleva y hace participar en Su misma vida y naturaleza Divinas. Se llama también Gracia Habitual porque permanece unida al alma, o como un hábito. Se llama Santificante porque nos hace santos, hijos adoptivos de Dios, agradables a El y herederos de la gloria del Cielo. También se llama Justificante, porque borra todos nuestros pecados y nos hace justos y amigos de Dios.

203. Cómo obra en nosotros la Gracia. Siempre es un misterio en esta vida. Nos ayudará el pensar que:
a. Hay en Dios unas perfecciones esenciales a la Divinidad de las que no puede participar ninguna criatura, como son la Omnipotencia y Eternidad de Dios.
b. Hay otras perfecciones en Dios que pueden comunicarse naturalmente a las criaturas, como el existir, entender, etc.
c. Hay otras perfecciones que, sin ser esenciales a la Divinidad, son tan propias de Dios que ninguna criatura las puede jamás exigir ni alcanzar por las propias fuerzas naturales. Por ejemplo: el ver a Dios intuitivamente o como es en Sí, amarle con un amor correspondiente a tal visión y conocimiento, y la de ser infinitamente bienaventurado con el gozo que resulta de ese conocimiento y de ese amor.

204. El hombre, por concesión especialísima de DIOS, puede participar de estas perfecciones Divinas por la Gracia Santificante, comunicando lo necesario para ello; siempre de modo finito y limitado. 1 Corintios 13,12-13; Primera de San Juan 3,2.

205. Efectos de la Gracia Santificante. Borra nuestros pecados, como la luz ahuyenta las tinieblas. La Gracia y el pecado no pueden coexistir juntos. O se está en Gracia, o en pecado mortal.

206. Nos hace justos y santos, por recibir en germen la justicia y la santidad, es decir, las virtudes teologales de Fe, Esperanza y Caridad, y las morales o cardinales de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

207. Nos hace hijos adoptivos de Dios; no naturales; natural lo es sólo Jesucristo. Gálatas 4,4-5. La Gracia es una nueva regeneración o renacimiento en Jesucristo, Efesios 2,10; nueva vida que nos eleva al orden superior o sobrenatural.

208. Nos hace herederos del Cielo, como todo buen hijo.

209. Da a nuestras obras valor especial para la Vida eterna, elevándolas, ennobleciéndolas y haciéndolas dignas, por pequeñas que sean. 2ª Corintios 4,17.

210. Modos de adquirir y conservar la Gracia. Por primera vez, por el Bautismo, o la Caridad perfecta con deseo de Bautismo.

211. Se conserva al guardar los Mandamientos.

212. Se aumenta por las buenas obras y los Sacramentos.

213. Se debilita por las infidelidades y pecados veniales.

214. Se pierde por el pecado mortal.

215. Se recupera por la Confesión o Reconciliación, con dolor y propósito de enmienda; o por la Contrición perfecta, con deseo de confesarse cuanto antes.

216. Cuando hay pecado mortal no se puede comulgar sólo con la Contrición perfecta salvo en los casos y circunstancias que la Iglesia legisla; debiendo siempre de confesarse cuanto antes. Se convierte en Gloria al morir.

217. La Inmaculada es la Llena de Gracia para sí, y la súper-llena para los demás. Por ella nos vienen todas las gracias, porque por Ella nos vino Jesucristo, autor de la Gracia. Seamos muy dóciles a sus deseos.

218. Catecismo1996 a 2005

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

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POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

LAS ISLAS DIOMEDES

El P. Cunninham.
A un tiro de piedra de una a otra, hay dos islas en la parte norte del embudo del Estrecho de Bering. Por entre las dos pasa la línea imaginaria que separa a un día de otro; el meridiano donde empiezan y rematan los siete días de la semana. La isla mayor se llama Diomedes la Grande, y pertenece a Rusia; la menor se llama Diomedes la Chica, y pertenece a los Estados Unidos.
Las dos islas están habitadas por eskimales de pura cepa. Los de Diomedes la Grande son paganos, porque así lo ha dispuesto Stalin; los de Diomedes la Chica son en su mayoría católicos, porque tienen la dicha de albergar en su isla al misionero jesuita Padre Tomás Cunninham, de treinta y tres años, natural de Nueva Zelanda, que es ni más ni menos el centro geográfico de los antípodas de España.
El P. Tomás vino a Alaska conmigo en 1935 y pasó el primer invierno en Nome. En el verano se enteró de las condiciones favorables de las islas Diomedes y se decidió a probar fortuna. Reunió a toda prisa el material necesario para levantar una capilla y navegó impertérrito por entre los bloques de hielo en una barcaza de piel de morsa.
Cuando cerró el invierno y cayó sobre la isla el primer manto de nieve, el Padre remachó los últimos clavos del tejado y se pudo guarecer adentro junto a la estufa. La novedad atrajo a los isleños, que empezaron a convertirse con toda sencillez e ingenuidad.
Acabo de pasar unos días con el Padre Tomás. El otro día, mientras trabajaba yo en la residencia de Nome, llamaron a la puerta y vi entrar un espectro que pugnó por sacarme los ojos de las órbitas. No cabía duda: aquel era el P. Tomás, Tom, como le llamamos en familia. En 1935, Tom era un mocetón esbelto y garrido, Hoy, Tom es una reliquia del pasado. Sin afeitar, los ojos hundidos, sucio, desaliñado y macilento sobremanera, Tom tiene todas las características de un cadáver ambulante.

Fauna marina
Las islas Diomedes han venido manteniendo poblaciones indígenas desde el alborear de los siglos, merced a las focas mofletudas que, en bandadas incontables, se divierten sin césar a corta distancia de la costa.
Sin mezclarse con las focas y en bandadas menos numerosas, merodean asimismo los contornos de la isla morsas gigantescas, llamadas también vacas marinas walrús, cuyos colmillos descomunales surten de marfil los mercados, más pródigamente que los elefantes, de Existencia precaria.
Las morsas tienen por Biblia el Korán. Cada macho es un califa, con un harén interminable de hembras, que le siguen muy sumisas, y las infidelidades se pagan con muerte instantánea, administrada por los malhadados colmillos.
Celos son también causa inacabable de colmillazos mortales y, finalmente, uno de los espectáculos más excitantes e imponentes de la creación es presenciar el combate a muerte de dos machos corpulentos en la playa arenosa de un islote remoto y solitario. El macho de edad madura pesa, aproximadamente, tres toneladas, y maneja unos colmillos de cuarenta kilogramos cada uno.
Con el vasto mar por plaza de toros y los dos harenes por testigos, los dos toros marinos se atacan y contraatacan, y gruñen, y bufan, y se acaballan, y se sumergen, y vuelven a la lidia con ojos de furor y sangre hasta que uno, en aquella esgrima a muerte, halla una entrada favorable y cae sobre el adversario con todo el ímpetu de que es capaz y le hunde los colmillos hasta la raíz.
Mientras el infeliz vencido agoniza en un oleaje de sangre, las viudas pasan a ser propiedad del vencedor, a quien acatan humildemente, y aquel harén crece y se multiplica.
Además de las focas y morsas surcan las aguas frías de Diomedes ballenas blancas en buen número y una variedad riquísima de peces de todos los colores. En el verano vienen los gansos y patos silvestres y lo llenan todo de huevos y pechugas.
Con estas ayudas de costa, los isleños pasan nueve meses en Diomedes, y en el verano van a Nome, donde trafican con el marfil y pieles sobadas y se proveen de ropas y alimentos para el resto del año en la isla.

En poder de los Soviets
El P. Tomás pasó allí el primer invierno sin percance alguno. Con el rifle al hombro, y bien abrigado, salía de caza con los indígenas y volvían todos arrastrando un trineo repleto de focas, que luego repartían amistosamente. Se ganó la simpatía de los isleños por su puntería feliz y su facilidad en aprender la lengua.
El segundo año se vió de hoz y coz en un apuro que no olvidará mientras viva. Era a la entrada del verano, y el Padre remaba con un grupo de isleños armados de rifles y arpones a caza de focas. A poco el cielo se encapotó, y el mar se alborotó, y la barca llegó a duras penas a una playa de Diomedes la grande, donde anclaron muy contentos y optimistas.
De repente, el Padre vió delante de sí a un hombre con uniforme ruso, que le puso el revólver a dos palmos de las narices. Retrocedió el Padre por instinto y chocó con el revólver de otro oficial, que le apuntaba a la nuca.
Le obligaron por señas a que les siguiera y le metieron en una caseta, donde le juzgaron sumarísimamente y le condenaron a ser deportado a Siberia, para ser allí fusilado.
Hacía de intérprete un mestizo que sabía ruso y eskimal. Los oficiales rusos dedujeron que el Padre Tomás era un espía, por dos razones: hablaba el eskimal, cosa inexplicable en un blanco, y pasaba todo el invierno en Diomedes la Chica, allí, a las puertas de la Rusia soviética, desde donde le era relativamente fácil espiar los hechos y dichos de los rojos.
Sólo un espía de profesión podía vivir allí. Además, a ningún sacerdote le está permitida la entrada en territorio alguno soviético sin pasaporte, y aquí estaba el Padre Tomás cogido con las manos en la masa.
Todo esto duró menos de media hora, encerrados en aquella caseta destartalada. Los remeros del Padre le esperaban afuera impacientes, y como tardaba en salir, y sospechasen que tal vez se estaba fraguando algo gordo, le dieron voces en eskimal preguntándole qué ocurría. El Padre les respondió también en eskimal que le querían matar. Entonces los remeros cargaron los rifles y metieron los cañones por los agujeros y resquicios.
Al ver esto el Padre dio un salto ligerísimo hacia la puerta, que abrió medio a ciegas y salió en menos que se tarda en decirlo. Los remeros insistieron en acribillar a balazos a los dos rusos, pero el Padre se lo estorbó.
Los rusos, aunque no entendían las palabras, vieron que aquello olía a chamusquina y se guardaron de asomarse a la puerta, quedando por el mero hecho prisioneros del P. Tomás y muertos de miedo. Allí quedaron los dos agazapados y frustrados en sus deseos carnívoros de caza clerical, a la que -como todos sabemos están aficionadísimos.
Al llegar aquí le pregunté al Padre si le había entrado miedo. Me respondió que, por espacio de cinco minutos, se convenció plenísimamente de que le fusilaban sin ambajes, y que en cinta cinematográfica desfiló ante sus ojos el pasado ruin y miserable de su vida criminal y deseó haber sitio mejor. Tuvo tedio de morir. Tuvo pánico de morir.
Luego se consoló pensando que moría en la brecha y que Jesucristo le había de recibir en sus brazos amorosos, y aquí estuvo a punto de llorar de devoción. Devoción y pánico se sucedían atropelladamente, cuando los renteros intervinieron en su favor y le salvaron. Era un día muy frío, pero el Padre Tomás sudaba copiosamente.

Frío y hambre.
Este último invierno ha sido tal vez el más duro en los fastos de la isla. A principios de diciembre la temperatura bajó a 500 bajo cero. Y ahí quedó estacionada hasta fines de marzo.
El Padre no estaba preparado para tamaña contingencia. Al levantarse por la mañana, la cocina estaba a 25° bajo cero. Así se le estropearon las patatas, los huevos y la leche condensada.
Como el combustible se le iba a marchas forzadas, quiso ahorrar lo más posible, pero los efectos en la temperatura fueron tales, que llegó a pensar seriamente en el peligro posible de helarse durante el sueño, y por tanto no se atrevía a acostarse. Aquello iba presentando un cariz de mal agüero.
A principios del año llegaron las tormentas de nieve cargadas de ciclones, que se sucedían con una regularidad irritante, y la isla quedó convertida en un silencio y soledad de cementerio. Nadie osaba salir a la puerta y mucho menos salir de caza.
Las provisiones de los indígenas se agotaron, pero los ciclones no se agotaban. Un día de menos vendaval, los isleños entraron en tropel en la casa del Padre y le dijeron que se morían de hambre.
Aquí es donde el P. Tomás pensó con el corazón, como si no tuviera cabeza sobre los hombros. El eskimal es pedigüeño por naturaleza y holgazán, y como no tiene idea de lo que es vergüenza, pide y pide hasta que no queda en la aldea ni una cáscara de nuez. Si puede vivir mendigando, no trabaja.
Como todos se echan esa cuenta, hay que instruirles desde el principio y asegurarles que la ración del Padre es para él sólo y para nadie más. El P. Tomás no obró así. Les mandó ponerse en fila y les dio todo, absolutamente todo lo que tenía en casa, excepción hecha de un fardelito de té.
Los isleños cargaron con todo y se lo llevaron. A ellos, ¿qué les importaba lo que iba a comer el Padre? Ande yo caliente y... ahí me las den todas. Son como niños.
Pues bien, con este procedimiento de dar a destajo, el Padre quedó sometido a una dieta increíble. Por la mañana decía Misa y luego tomaba una taza de té. Por la tarde, otra taza. Por la noche, otra. al día siguiente lo mismo, y así sucesivamente cerca de cuatro meses.
De vez en cuando cogían alguna foca y le traían un trozo de hígado, que él freía lo mejor que sabía y luego devoraba lo más aprisa que podía.
Como las tormentas no amainaban, la caza de focas se hizo muy cuesta arriba y el Padre ya iba acostumbrándose a vivir sorbiendo té, cuando se acordaron que dos años antes habían enterrado en los pedruscos de la costa una ballena podrida, que no habtían podido terminar. El Padre y los isleños cavaron acá y allá hasta que la localizaron; y aquella ballena, corrompida primero, y helada después en dos inviernos sucesivos, les suministró dos comidas al día, hasta que volvieron a cazar más focas.

Un resbalón desgraciado.
No hace mucho, al trepar por las peñas con una foca al hombro, el Padre se resbaló y se fracturó una costilla. A falta de médico se la compuso él mismo, pero con tan mal acierto que el canto de una de las fracciones oprimía un pulmón y dio origen a una serie interminable de vómitos de sangre.
Había que arreglar aquella costilla, fracturándola de nuevo. Como no tuviese valor para quebrarla él mismo, dio un martillo a un eskimal, que se la partió de un martillazo. Una vez repuesto del susto, compuso las fracciones lo mejor que pudo; esta vez con más feliz resultado.
Mientras convalecía arrimado a la estufa, vino un grupo de eskimales de Diomedes la Grande, que deseaban danzar y divertirse con sus vecinos isleños. Antes de empezar la danza hubo un rato de catecismo, y los huéspedes asistieron a las instrucciones con toda espontaneidad. En Diomedes la Grande no hay catecismo, porque se enfadaría Stalin.
El Padre sostuvo con los súbditos de Rusia el siguiente interrogatorio:
¿Quién hizo las ballenas?
Stalin.
¿Quién hizo las focas?
Stalin.
¿Cuántos años tiene Stalin?
¡No sabemos !
¿Tendrá unos sesenta años?
¡Tal vez!
Pues entonces, ¿quién hizo las ballenas y las focas antes de que naciera Stalin?
Aqui los pobres eskimales súbditos de Rusia se rascaron la cabeza y carraspearon y confesaron ingenuamente que no sabían responder.

Noticias de última hora.
Todo esto me contaba en la habitación de Nome el P. Tomás. Yo también tenía noticias sensacionales que comunicarle. Ya hacía tres meses largos que reinaba felizmente Su Santidad Pío XII, y el Padre no lo sabía; como tampoco sabía que teníamos en Alaska Obispo auxiliar y un Provincial nuevo en la provincia adoptiva de Oregón.
De Franco no había oído más que el nombre. No sabía quién era quién, ni por qué luchaban y se mataban. Cuando le expliqué el estado de la cuestión, abrió unos ojos muy grandes y dio gracias al cielo por la victoria del Generalísimo sobre sus vecinos los rusos.
En la isla de Diomedes no hay periódicos, ni telégrafo, Ni siquiera radios. Allí se vive como vivirían los biznietos de Adán, que se internasen en valles remotos y deshabitados. El mundo, como nosotros le entendemos, no existe para ellos. En Diomedes la Chica no hay más mundo que las olas, el hielo, la caza, la pesca, la aldea y las estrellas.
Allí nacen y se crían y mueren, sin saber de trimotores, ni de tanques, ni de leyes agrarias, ni de cursos universitarios. Curtidos por los fríos y tormentas, y avezados a dormir al raso, sobre el hielo donde viven las focas, los eskimales de las islas, se crían fuertotes y melenudos, sin enfermedades nerviosas, ni prisas, ni miedos del porvenir.
Ahora se alza en su isla una iglesia, donde se bautizan, rezan, y donde vive oculto el mismo Jesucristo de las catedrales góticas de Castilla. Antes todo era superstición. Ahora ya saben que cuando van de caza es mejor rezar que acogerse a las antiguas supercherías; y rezan con una fe primitiva y sincera que les acarrea todo género de bendiciones.
El P. Tomás vive allí como un rey. Vino a Nome por provisiones y volvió lo más pronto que pudo. Si no volvió al día siguiente fue por charlar conmigo y escuchar mis comentarios a la guerra civil española, que acababa de terminar felizmente.

LA VIRGEN MARÍA

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de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

479.- El culto Mariano no sólo es compatible con nuestra fe, sino que guarda y corrobora su pureza y unidad. No hay ninguna herejía por amar mucho a la Virgen. ¿Quién puede honrar a María? Solamente los que creen en su Santo Hijo. La columna fundamental de nuestra fe es la divinidad de Jesucristo. De este hecho capital: Cristo es el DIOS que ha bajado a nosotros, fluye todo el sistema de la fe y la moral de la religión cristiana. Los que honran a María hablan así: Honro a María porque fue su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito del Padre, el primero que la honró, naciendo de Ella; el que bajó a la tierra a rescatarnos y liberarnos de la condenación por medio de su Pasión; el que murió por nosotros, resucitó, subió a los Cielos. En una palabra: al honrar a María confesamos toda nuestra fe cristiana.

480.- De modo que el culto Mariano es el engarce de oro que guarda, como bello diamante, la Divinidad de Jesucristo. Y si al diamante no le daña un hermoso engarce, antes bien, el engarce realza todavía más el precio de la piedra, de un modo análogo el culto Mariano no sólo es compatible con la adoración de Cristo, sino que además la coloca en un engarce más y más consciente. Para nosotros, si el culto Mariano no es la cuestión principal, tampoco es accesoria, sin la cual pueda sostener la fe Católica. Para nosotros, lo principal es la Divinidad de Cristo, pero de ella se deriva necesariamente el culto de la Madre de DIOS. Así lo quiso El mismo, que pudiendo aparecer en la tierra como Adán, quiso nacer de la siempre Virgen María. Si adoro a Cristo, he de honrar también a su Madre, y si honro a la Madre de DIOS, sé adorar con más fervor a su Divino Hijo.

481.- Por otra parte, la misma Historia ofrece gran abundancia de datos para poner de manifiesto que los que niegan la Divinidad de Cristo, no salieron de las filas en que se honra a María, sino todo lo contrario, de aquellos sectores que al principio sólo suprimían el culto a la Virgen Madre, y sintiéndose después irremisiblemente arrastrados llegaron a los campos de hielo de la negación de Cristo. La historia dos veces milenaria y los que vengan, de la Iglesia, demuestra que cuando el árbol de la fe se desarrolla en suelo sano, siempre tuvo abundantemente las flores y los frutos a cual más bellos del culto Mariano; en cambio, cuando el culto Mariano se debilitaba o se secaba por completo, podía colegirse que la misma fe había declinado.

482.- Hay cristianos que no honran a María, porque, según dicen, el culto Mariano los distrae de Cristo, y ellos sólo quieren honrarle a El. Y no obstante, ¿qué es lo que vemos? El hecho peculiar de que donde se deja de honrar a María, decrece también el culto de Cristo, aun más, se cuartean los fundamentos de toda la fe cristiana. Nosotros honramos a María y adoramos a su Santo Hijo. Y donde se deja de honrar a María para dar, según se dice, más vida y campo al culto de Cristo, allá se discute sobre estos puntos: ¿Cristo fue verdadero DIOS o solamente hombre? ¿Vale la pena esgrimir armas en defensa del Credo íntegro? Después de tales consideraciones, adquiere un interés especial el hecho histórico de que la falsa reforma del siglo 16, no pudo apoderarse precisamente de los países en que el culto a la Virgen Bendita, el culto Mariano, tenía un vigor especial y florecía con abundancia.

483.- Y vemos que el culto Mariano es un medio eficaz para conservar la unidad de la fe. El centro de la familia es la madre. Mientras ella vive, aún los hijos mayores, que ya fundaron hace tiempo su familia, tienen cohesión y sienten al unísono, aunque falte el padre. Pero al morir ella, se destroza la familia. La Virgen Bendita también vino a ser fuerza de cohesión en la primera comunidad cristiana, después de la Resurrección de Cristo. Los Hechos de los Apóstoles, 1,14, consignan: todos los fieles, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres, y con María, la Madre de Jesús.





El Papa

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Domingo, 16 mayo. Este domingo se celebra la fiesta de la Ascensión del Señor, y la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Benedicto XVI ha recordado ambas conmemoraciones durante su alocución previa al rezo mariano del Regina Caeli ante miles de peregrinos que este mediodía se han congregado en la plaza de san Pedro del Vaticano. Explicando la Ascensión del Señor, el Santo Padre ha recordado que este evento estuvo precedido por la bendición de los discípulos, en preparación a recibir el don del Espíritu Santo. “El Señor dirigió la mirada de los Apóstoles hacia el cielo para indicarles ha explicado el Papa- cómo recorrer el camino del bien en la vida terrena”.

Porque Él permanece en la historia humana, cerca de cada uno de nosotros para guiarnos: es compañero de los perseguidos por causa de la fe, está en el corazón de los marginados, y está presente en quien se le niega el derecho a la vida. Podemos escuchar, ver y tocar al Señor Jesús en la Iglesia especialmente mediante la palabra y los sacramentos. “A tal propósito exhorto a los jóvenes -que en este tiempo pascual reciben el sacramento de la Confirmación-, a permanecer fieles a la palabra de Dios y a su doctrina, así como a acercarse con frecuencia a la Confesión y a la Eucaristía, conscientes de haber sido elegidos para testimoniar la verdad. Renuevo asimismo mi invitación particular a los hermanos en el sacerdocio, para que en su vida y acción sobresalgan por su fuerte testimonio evangélico y sepan también utilizar con sabiduría los medios de comunicación, para dar a conocer la vida de la Iglesia y ayudar a los hombres de hoy a descubrir el rostro de Cristo”.

Benedicto XVI ha finalizado su alocución agradeciendo a la Virgen María su materna protección durante su viaje apostólico a Portugal. Y tras el rezo del Regina Caeli y el responso por los fieles difuntos, el Papa se ha dirigido a las miles de personas que se han reunido hoy en la plaza de San Pedro del Vaticano para expresar su cercanía al Sucesor de Pedro. El Santo Padre ha agradecido de corazón “esta hermosa y espontánea manifestación de fe y de solidaridad” presidida por el cardenal Angelo Bagnasco, saludando también a los miles de inmigrantes, acompañados por el cardenal Agostino Vallini, conectados con plaza de San Pedro desde la plaza San Juan en ocasión de la Fiesta de los Pueblos.

“Queridos amigos, vosotros mostráis hoy el gran afecto y la profunda cercanía de la Iglesia y del pueblo italiano al Papa y a vuestros sacerdotes que cotidianamente cuidan de vosotros, para que en el compromiso de renovación espiritual y moral podamos servir siempre mejor a la Iglesia, al Pueblo de Dios, y a cuantos se dirigen a nosotros con confianza. El verdadero enemigo que hay que temer y combatir es el pecado, el mal espiritual, que a veces por desgracia, contagia también a los miembros de la Iglesia”.

En este sentido Benedicto XVI ha señalado que los cristianos no tienen miedo del mundo. “En cambio ha dicho- tenemos que temer al pecado, por eso tenemos que estar fuertemente enraizados en Dios, siendo solidarios en el bien, en el amor, y en el servicio a los demás”. “Prosigamos juntos con confianza este camino, y que las pruebas, que el Señor nos presenta, nos empujen hacia una mayor radicalidad y coherencia. Es hermoso ver hoy esta multitud en plaza de San Pedro, como también fue emocionante para mí ver en Fátima la inmensa multitud que, en la escuela de María, ha rezado por la conversión de los corazones. Renuevo hoy este llamamiento, confortado por vuestra numerosa presencia. ¡Gracias!”.

Tras los prolongados aplausos que ha recibido el Papa como muestra de afecto de todos los católicos en unión con el Sucesor de Pedro, el Pontífice ha saludado en diferentes idiomas a todos los fieles y peregrinos. Éstas han sido sus palabras en español: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la parroquia San Luis Gonzaga, de Barcelona. Se celebra este domingo en muchos lugares la fiesta de la Ascensión del Señor. Jesús resucitado vuelve al Padre, abriéndonos el camino a la vida eterna y haciendo posible el don del Espíritu Santo. Como los apóstoles después de la Ascensión, también nosotros nos recogemos en oración y, en unión espiritual con la Virgen María, invocamos la efusión del Espíritu. Que su intercesión obtenga para toda la Iglesia un renovado Pentecostés. Muchas gracias y feliz Domingo”.

EXPERIENCIAS

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TEOLOGIA 3 - CICLO C - TEMA 8

viernes, 11 de junio de 2010
A.- Biblia:
Esdras, Nehemías, Tobías, Judit y Ester
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189. 15. Esdras retorna de Babilonia en el 458 a Jerusalén; es escriba y procura la renovación del pueblo que regresa del exilio, y su organización como comunidad sagrada, para servir a DIOS, observando la Ley y rindiéndole el culto litúrgico prescrito. En la 1ª parte, del 1 al 6: relata la vuelta del destierro y la reconstrucción del templo.; en la 2ª parte, del 7 al 10, organiza la comunidad religiosa.

190. 16. Nehemías. Es nombrado y enviado como gobernador por los persas, logra restaurar la ciudad y los muros protectores de Jerusalén, dando al pueblo su seguridad política para cumplir con su misión. Organiza el reino teocrático, sagrado, reavivando una fe firme y convicción segura de que las promesas mesiánicas se cumplirán a su tiempo; es también una narración de carácter popular. Los 11 capítulos tienen una sola parte.

191. 17. Tobías. Piensan algunos que sería una novela moral con un núcleo y fondo histórico. No es imposible para DIOS.

192. Finalidad del Libro. Es mostrar en la persona y ejemplo de Tobías la santidad de vida que DIOS espera de todo israelita verdadero. El lector ve que hasta en las circunstancias adversas como en las propias del destierro, se puede y se debe llevar esta vida de auténtico israelita. En el modelo inspirado, que es Tobías, brilla la fe en la Divina Providencia, la fortaleza en la prueba y un amor heroico al prójimo. Al padre, también se le llama Tobit.

193. Contenido. 1ª parte, del 1 al 3: la desgracia de Tobías y Sara y la fuerza de la oración. 2ª parte, del 4 al 11: el Arcángel Rafael ayuda a Tobías y a Sara. 3ª parte, el 12 y 13, reconocimiento del Arcángel y acción de gracias de Tobías.

194. 18. Judit. Fondo histórico. Una parte de los mencionados nombres y lugares son históricos, otros son desconocidos. No pocas combinaciones de las personas, lugares y tiempo, son, históricamente tomados, exageraciones. El nombre de Judit, que no aparece en ningún otro lugar de la Biblia, podría venir de Judía, como una personalización de la nación judía.

195. Finalidad del Libro. Es también una narración popular con la intención de enseñar la verdad religiosa de que DIOS puede aniquilar a los enemigos más poderosos y valientes con la debilidad de la mano de una mujer. Fue escrito para animar y fortalecer a los judíos amenazados de ser subyugados por el impío seleúcida Antíoco 4º, que se hizo llamar Epífanes, con significación de manifestación de DIOS. Es en los años 175 al 164. Contra él lucharon los judíos dirigidos por los Macabeos que darán nombre a otros dos Libros.

196. Contenido. 1ª parte, del 1 al 6: campaña de Holofernes. 2ª parte, el 7: asedio de Betulia. 3ª parte, el 8 y 9: Judit anima a resistir. 4ª parte, del 10 al 13: Judit y Holofernes. 5ª parte, el 14 y 15: la victoria.

197. 19.Ester. Fondo histórico. En la época del relato, el rey de Persia es Jerjes, años 485-465; es idéntico con Asuero, 1,1. La historia es tratada con aquella libertad propia del género literario popular o midrásico. Tiene su núcleo histórico: los judíos, deportados que vivían en Persia, les llegó la ocasión de ser eliminados, como en otras épocas y lugares, y DIOS interviene de forma milagrosa para salvarlos.

198. Finalidad del Libro. El autor quería animar a su pueblo a tener firme confianza en la Divina Providencia que cuida de su pueblo escogido, aun en las circunstancias más desesperadas. Además, quería enseñar el origen de la gozosa fiesta de Purín. La redacción final del Libro se calcula en la época de los Macabeos, cuando peligra tan agudamente la existencia de Judá.

199. Contenido. 1ª parte, 1 y 2: la reina Vasti es depuesta y Ester exaltada. 2ª parte, del 3 al 8: los judíos condenados al exterminio son salvados por Ester. 3ª parte, la fiesta de los Purín.

B.- Teología:
La Gracia Santificante.

200. Noción. Llamada también Habitual, es un Don sobrenatural que Dios nos concede gratuitamente por los méritos de Cristo, para nuestra salvación y santificación. Es un regalo que Dios nos hace, superior a todos los dones naturales, y que en el Cielo será Gloria.

201. Gracia Santificante. Está unida a nuestra alma desde el Bautismo; nos hace partícipes de la naturaleza Divina, templos del Espíritu Santo, amigos de Dios, hijos adoptivos suyos y, por lo tanto, herederos del Cielo o Vida Eterna.

202. El Catecismo habla de "Ser Divino que hace al hombre santo, hijo de Dios y heredero del Cielo". Es comunicación especial de la naturaleza y vida de Dios a nuestras almas, que nos eleva y hace participar en Su misma vida y naturaleza Divinas. Se llama también Gracia Habitual porque permanece unida al alma, o como un hábito. Se llama Santificante porque nos hace santos, hijos adoptivos de Dios, agradables a El y herederos de la gloria del Cielo. También se llama Justificante, porque borra todos nuestros pecados y nos hace justos y amigos de Dios.

203. Cómo obra en nosotros la Gracia. Siempre es un misterio en esta vida. Nos ayudará el pensar que:
a. Hay en Dios unas perfecciones esenciales a la Divinidad de las que no puede participar ninguna criatura, como son la Omnipotencia y Eternidad de Dios.
b. Hay otras perfecciones en Dios que pueden comunicarse naturalmente a las criaturas, como el existir, entender, etc.
c. Hay otras perfecciones que, sin ser esenciales a la Divinidad, son tan propias de Dios que ninguna criatura las puede jamás exigir ni alcanzar por las propias fuerzas naturales. Por ejemplo: el ver a Dios intuitivamente o como es en Sí, amarle con un amor correspondiente a tal visión y conocimiento, y la de ser infinitamente bienaventurado con el gozo que resulta de ese conocimiento y de ese amor.

204. El hombre, por concesión especialísima de DIOS, puede participar de estas perfecciones Divinas por la Gracia Santificante, comunicando lo necesario para ello; siempre de modo finito y limitado. 1 Corintios 13,12-13; Primera de San Juan 3,2.

205. Efectos de la Gracia Santificante. Borra nuestros pecados, como la luz ahuyenta las tinieblas. La Gracia y el pecado no pueden coexistir juntos. O se está en Gracia, o en pecado mortal.

206. Nos hace justos y santos, por recibir en germen la justicia y la santidad, es decir, las virtudes teologales de Fe, Esperanza y Caridad, y las morales o cardinales de Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

207. Nos hace hijos adoptivos de Dios; no naturales; natural lo es sólo Jesucristo. Gálatas 4,4-5. La Gracia es una nueva regeneración o renacimiento en Jesucristo, Efesios 2,10; nueva vida que nos eleva al orden superior o sobrenatural.

208. Nos hace herederos del Cielo, como todo buen hijo.

209. Da a nuestras obras valor especial para la Vida eterna, elevándolas, ennobleciéndolas y haciéndolas dignas, por pequeñas que sean. 2ª Corintios 4,17.

210. Modos de adquirir y conservar la Gracia. Por primera vez, por el Bautismo, o la Caridad perfecta con deseo de Bautismo.

211. Se conserva al guardar los Mandamientos.

212. Se aumenta por las buenas obras y los Sacramentos.

213. Se debilita por las infidelidades y pecados veniales.

214. Se pierde por el pecado mortal.

215. Se recupera por la Confesión o Reconciliación, con dolor y propósito de enmienda; o por la Contrición perfecta, con deseo de confesarse cuanto antes.

216. Cuando hay pecado mortal no se puede comulgar sólo con la Contrición perfecta salvo en los casos y circunstancias que la Iglesia legisla; debiendo siempre de confesarse cuanto antes. Se convierte en Gloria al morir.

217. La Inmaculada es la Llena de Gracia para sí, y la súper-llena para los demás. Por ella nos vienen todas las gracias, porque por Ella nos vino Jesucristo, autor de la Gracia. Seamos muy dóciles a sus deseos.

218. Catecismo1996 a 2005

EN LAS LOMAS DEL POLO NORTE

POR SEGUNDO LLORENTE, S.J.

LAS ISLAS DIOMEDES

El P. Cunninham.
A un tiro de piedra de una a otra, hay dos islas en la parte norte del embudo del Estrecho de Bering. Por entre las dos pasa la línea imaginaria que separa a un día de otro; el meridiano donde empiezan y rematan los siete días de la semana. La isla mayor se llama Diomedes la Grande, y pertenece a Rusia; la menor se llama Diomedes la Chica, y pertenece a los Estados Unidos.
Las dos islas están habitadas por eskimales de pura cepa. Los de Diomedes la Grande son paganos, porque así lo ha dispuesto Stalin; los de Diomedes la Chica son en su mayoría católicos, porque tienen la dicha de albergar en su isla al misionero jesuita Padre Tomás Cunninham, de treinta y tres años, natural de Nueva Zelanda, que es ni más ni menos el centro geográfico de los antípodas de España.
El P. Tomás vino a Alaska conmigo en 1935 y pasó el primer invierno en Nome. En el verano se enteró de las condiciones favorables de las islas Diomedes y se decidió a probar fortuna. Reunió a toda prisa el material necesario para levantar una capilla y navegó impertérrito por entre los bloques de hielo en una barcaza de piel de morsa.
Cuando cerró el invierno y cayó sobre la isla el primer manto de nieve, el Padre remachó los últimos clavos del tejado y se pudo guarecer adentro junto a la estufa. La novedad atrajo a los isleños, que empezaron a convertirse con toda sencillez e ingenuidad.
Acabo de pasar unos días con el Padre Tomás. El otro día, mientras trabajaba yo en la residencia de Nome, llamaron a la puerta y vi entrar un espectro que pugnó por sacarme los ojos de las órbitas. No cabía duda: aquel era el P. Tomás, Tom, como le llamamos en familia. En 1935, Tom era un mocetón esbelto y garrido, Hoy, Tom es una reliquia del pasado. Sin afeitar, los ojos hundidos, sucio, desaliñado y macilento sobremanera, Tom tiene todas las características de un cadáver ambulante.

Fauna marina
Las islas Diomedes han venido manteniendo poblaciones indígenas desde el alborear de los siglos, merced a las focas mofletudas que, en bandadas incontables, se divierten sin césar a corta distancia de la costa.
Sin mezclarse con las focas y en bandadas menos numerosas, merodean asimismo los contornos de la isla morsas gigantescas, llamadas también vacas marinas walrús, cuyos colmillos descomunales surten de marfil los mercados, más pródigamente que los elefantes, de Existencia precaria.
Las morsas tienen por Biblia el Korán. Cada macho es un califa, con un harén interminable de hembras, que le siguen muy sumisas, y las infidelidades se pagan con muerte instantánea, administrada por los malhadados colmillos.
Celos son también causa inacabable de colmillazos mortales y, finalmente, uno de los espectáculos más excitantes e imponentes de la creación es presenciar el combate a muerte de dos machos corpulentos en la playa arenosa de un islote remoto y solitario. El macho de edad madura pesa, aproximadamente, tres toneladas, y maneja unos colmillos de cuarenta kilogramos cada uno.
Con el vasto mar por plaza de toros y los dos harenes por testigos, los dos toros marinos se atacan y contraatacan, y gruñen, y bufan, y se acaballan, y se sumergen, y vuelven a la lidia con ojos de furor y sangre hasta que uno, en aquella esgrima a muerte, halla una entrada favorable y cae sobre el adversario con todo el ímpetu de que es capaz y le hunde los colmillos hasta la raíz.
Mientras el infeliz vencido agoniza en un oleaje de sangre, las viudas pasan a ser propiedad del vencedor, a quien acatan humildemente, y aquel harén crece y se multiplica.
Además de las focas y morsas surcan las aguas frías de Diomedes ballenas blancas en buen número y una variedad riquísima de peces de todos los colores. En el verano vienen los gansos y patos silvestres y lo llenan todo de huevos y pechugas.
Con estas ayudas de costa, los isleños pasan nueve meses en Diomedes, y en el verano van a Nome, donde trafican con el marfil y pieles sobadas y se proveen de ropas y alimentos para el resto del año en la isla.

En poder de los Soviets
El P. Tomás pasó allí el primer invierno sin percance alguno. Con el rifle al hombro, y bien abrigado, salía de caza con los indígenas y volvían todos arrastrando un trineo repleto de focas, que luego repartían amistosamente. Se ganó la simpatía de los isleños por su puntería feliz y su facilidad en aprender la lengua.
El segundo año se vió de hoz y coz en un apuro que no olvidará mientras viva. Era a la entrada del verano, y el Padre remaba con un grupo de isleños armados de rifles y arpones a caza de focas. A poco el cielo se encapotó, y el mar se alborotó, y la barca llegó a duras penas a una playa de Diomedes la grande, donde anclaron muy contentos y optimistas.
De repente, el Padre vió delante de sí a un hombre con uniforme ruso, que le puso el revólver a dos palmos de las narices. Retrocedió el Padre por instinto y chocó con el revólver de otro oficial, que le apuntaba a la nuca.
Le obligaron por señas a que les siguiera y le metieron en una caseta, donde le juzgaron sumarísimamente y le condenaron a ser deportado a Siberia, para ser allí fusilado.
Hacía de intérprete un mestizo que sabía ruso y eskimal. Los oficiales rusos dedujeron que el Padre Tomás era un espía, por dos razones: hablaba el eskimal, cosa inexplicable en un blanco, y pasaba todo el invierno en Diomedes la Chica, allí, a las puertas de la Rusia soviética, desde donde le era relativamente fácil espiar los hechos y dichos de los rojos.
Sólo un espía de profesión podía vivir allí. Además, a ningún sacerdote le está permitida la entrada en territorio alguno soviético sin pasaporte, y aquí estaba el Padre Tomás cogido con las manos en la masa.
Todo esto duró menos de media hora, encerrados en aquella caseta destartalada. Los remeros del Padre le esperaban afuera impacientes, y como tardaba en salir, y sospechasen que tal vez se estaba fraguando algo gordo, le dieron voces en eskimal preguntándole qué ocurría. El Padre les respondió también en eskimal que le querían matar. Entonces los remeros cargaron los rifles y metieron los cañones por los agujeros y resquicios.
Al ver esto el Padre dio un salto ligerísimo hacia la puerta, que abrió medio a ciegas y salió en menos que se tarda en decirlo. Los remeros insistieron en acribillar a balazos a los dos rusos, pero el Padre se lo estorbó.
Los rusos, aunque no entendían las palabras, vieron que aquello olía a chamusquina y se guardaron de asomarse a la puerta, quedando por el mero hecho prisioneros del P. Tomás y muertos de miedo. Allí quedaron los dos agazapados y frustrados en sus deseos carnívoros de caza clerical, a la que -como todos sabemos están aficionadísimos.
Al llegar aquí le pregunté al Padre si le había entrado miedo. Me respondió que, por espacio de cinco minutos, se convenció plenísimamente de que le fusilaban sin ambajes, y que en cinta cinematográfica desfiló ante sus ojos el pasado ruin y miserable de su vida criminal y deseó haber sitio mejor. Tuvo tedio de morir. Tuvo pánico de morir.
Luego se consoló pensando que moría en la brecha y que Jesucristo le había de recibir en sus brazos amorosos, y aquí estuvo a punto de llorar de devoción. Devoción y pánico se sucedían atropelladamente, cuando los renteros intervinieron en su favor y le salvaron. Era un día muy frío, pero el Padre Tomás sudaba copiosamente.

Frío y hambre.
Este último invierno ha sido tal vez el más duro en los fastos de la isla. A principios de diciembre la temperatura bajó a 500 bajo cero. Y ahí quedó estacionada hasta fines de marzo.
El Padre no estaba preparado para tamaña contingencia. Al levantarse por la mañana, la cocina estaba a 25° bajo cero. Así se le estropearon las patatas, los huevos y la leche condensada.
Como el combustible se le iba a marchas forzadas, quiso ahorrar lo más posible, pero los efectos en la temperatura fueron tales, que llegó a pensar seriamente en el peligro posible de helarse durante el sueño, y por tanto no se atrevía a acostarse. Aquello iba presentando un cariz de mal agüero.
A principios del año llegaron las tormentas de nieve cargadas de ciclones, que se sucedían con una regularidad irritante, y la isla quedó convertida en un silencio y soledad de cementerio. Nadie osaba salir a la puerta y mucho menos salir de caza.
Las provisiones de los indígenas se agotaron, pero los ciclones no se agotaban. Un día de menos vendaval, los isleños entraron en tropel en la casa del Padre y le dijeron que se morían de hambre.
Aquí es donde el P. Tomás pensó con el corazón, como si no tuviera cabeza sobre los hombros. El eskimal es pedigüeño por naturaleza y holgazán, y como no tiene idea de lo que es vergüenza, pide y pide hasta que no queda en la aldea ni una cáscara de nuez. Si puede vivir mendigando, no trabaja.
Como todos se echan esa cuenta, hay que instruirles desde el principio y asegurarles que la ración del Padre es para él sólo y para nadie más. El P. Tomás no obró así. Les mandó ponerse en fila y les dio todo, absolutamente todo lo que tenía en casa, excepción hecha de un fardelito de té.
Los isleños cargaron con todo y se lo llevaron. A ellos, ¿qué les importaba lo que iba a comer el Padre? Ande yo caliente y... ahí me las den todas. Son como niños.
Pues bien, con este procedimiento de dar a destajo, el Padre quedó sometido a una dieta increíble. Por la mañana decía Misa y luego tomaba una taza de té. Por la tarde, otra taza. Por la noche, otra. al día siguiente lo mismo, y así sucesivamente cerca de cuatro meses.
De vez en cuando cogían alguna foca y le traían un trozo de hígado, que él freía lo mejor que sabía y luego devoraba lo más aprisa que podía.
Como las tormentas no amainaban, la caza de focas se hizo muy cuesta arriba y el Padre ya iba acostumbrándose a vivir sorbiendo té, cuando se acordaron que dos años antes habían enterrado en los pedruscos de la costa una ballena podrida, que no habtían podido terminar. El Padre y los isleños cavaron acá y allá hasta que la localizaron; y aquella ballena, corrompida primero, y helada después en dos inviernos sucesivos, les suministró dos comidas al día, hasta que volvieron a cazar más focas.

Un resbalón desgraciado.
No hace mucho, al trepar por las peñas con una foca al hombro, el Padre se resbaló y se fracturó una costilla. A falta de médico se la compuso él mismo, pero con tan mal acierto que el canto de una de las fracciones oprimía un pulmón y dio origen a una serie interminable de vómitos de sangre.
Había que arreglar aquella costilla, fracturándola de nuevo. Como no tuviese valor para quebrarla él mismo, dio un martillo a un eskimal, que se la partió de un martillazo. Una vez repuesto del susto, compuso las fracciones lo mejor que pudo; esta vez con más feliz resultado.
Mientras convalecía arrimado a la estufa, vino un grupo de eskimales de Diomedes la Grande, que deseaban danzar y divertirse con sus vecinos isleños. Antes de empezar la danza hubo un rato de catecismo, y los huéspedes asistieron a las instrucciones con toda espontaneidad. En Diomedes la Grande no hay catecismo, porque se enfadaría Stalin.
El Padre sostuvo con los súbditos de Rusia el siguiente interrogatorio:
¿Quién hizo las ballenas?
Stalin.
¿Quién hizo las focas?
Stalin.
¿Cuántos años tiene Stalin?
¡No sabemos !
¿Tendrá unos sesenta años?
¡Tal vez!
Pues entonces, ¿quién hizo las ballenas y las focas antes de que naciera Stalin?
Aqui los pobres eskimales súbditos de Rusia se rascaron la cabeza y carraspearon y confesaron ingenuamente que no sabían responder.

Noticias de última hora.
Todo esto me contaba en la habitación de Nome el P. Tomás. Yo también tenía noticias sensacionales que comunicarle. Ya hacía tres meses largos que reinaba felizmente Su Santidad Pío XII, y el Padre no lo sabía; como tampoco sabía que teníamos en Alaska Obispo auxiliar y un Provincial nuevo en la provincia adoptiva de Oregón.
De Franco no había oído más que el nombre. No sabía quién era quién, ni por qué luchaban y se mataban. Cuando le expliqué el estado de la cuestión, abrió unos ojos muy grandes y dio gracias al cielo por la victoria del Generalísimo sobre sus vecinos los rusos.
En la isla de Diomedes no hay periódicos, ni telégrafo, Ni siquiera radios. Allí se vive como vivirían los biznietos de Adán, que se internasen en valles remotos y deshabitados. El mundo, como nosotros le entendemos, no existe para ellos. En Diomedes la Chica no hay más mundo que las olas, el hielo, la caza, la pesca, la aldea y las estrellas.
Allí nacen y se crían y mueren, sin saber de trimotores, ni de tanques, ni de leyes agrarias, ni de cursos universitarios. Curtidos por los fríos y tormentas, y avezados a dormir al raso, sobre el hielo donde viven las focas, los eskimales de las islas, se crían fuertotes y melenudos, sin enfermedades nerviosas, ni prisas, ni miedos del porvenir.
Ahora se alza en su isla una iglesia, donde se bautizan, rezan, y donde vive oculto el mismo Jesucristo de las catedrales góticas de Castilla. Antes todo era superstición. Ahora ya saben que cuando van de caza es mejor rezar que acogerse a las antiguas supercherías; y rezan con una fe primitiva y sincera que les acarrea todo género de bendiciones.
El P. Tomás vive allí como un rey. Vino a Nome por provisiones y volvió lo más pronto que pudo. Si no volvió al día siguiente fue por charlar conmigo y escuchar mis comentarios a la guerra civil española, que acababa de terminar felizmente.

LA VIRGEN MARÍA

de Mons. Tihamet Toth.
Segunda parte del libro El Mesías.
Resumen y actualización.


¿COMO HONRAR A MARIA?
(Continuación)

479.- El culto Mariano no sólo es compatible con nuestra fe, sino que guarda y corrobora su pureza y unidad. No hay ninguna herejía por amar mucho a la Virgen. ¿Quién puede honrar a María? Solamente los que creen en su Santo Hijo. La columna fundamental de nuestra fe es la divinidad de Jesucristo. De este hecho capital: Cristo es el DIOS que ha bajado a nosotros, fluye todo el sistema de la fe y la moral de la religión cristiana. Los que honran a María hablan así: Honro a María porque fue su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, el Unigénito del Padre, el primero que la honró, naciendo de Ella; el que bajó a la tierra a rescatarnos y liberarnos de la condenación por medio de su Pasión; el que murió por nosotros, resucitó, subió a los Cielos. En una palabra: al honrar a María confesamos toda nuestra fe cristiana.

480.- De modo que el culto Mariano es el engarce de oro que guarda, como bello diamante, la Divinidad de Jesucristo. Y si al diamante no le daña un hermoso engarce, antes bien, el engarce realza todavía más el precio de la piedra, de un modo análogo el culto Mariano no sólo es compatible con la adoración de Cristo, sino que además la coloca en un engarce más y más consciente. Para nosotros, si el culto Mariano no es la cuestión principal, tampoco es accesoria, sin la cual pueda sostener la fe Católica. Para nosotros, lo principal es la Divinidad de Cristo, pero de ella se deriva necesariamente el culto de la Madre de DIOS. Así lo quiso El mismo, que pudiendo aparecer en la tierra como Adán, quiso nacer de la siempre Virgen María. Si adoro a Cristo, he de honrar también a su Madre, y si honro a la Madre de DIOS, sé adorar con más fervor a su Divino Hijo.

481.- Por otra parte, la misma Historia ofrece gran abundancia de datos para poner de manifiesto que los que niegan la Divinidad de Cristo, no salieron de las filas en que se honra a María, sino todo lo contrario, de aquellos sectores que al principio sólo suprimían el culto a la Virgen Madre, y sintiéndose después irremisiblemente arrastrados llegaron a los campos de hielo de la negación de Cristo. La historia dos veces milenaria y los que vengan, de la Iglesia, demuestra que cuando el árbol de la fe se desarrolla en suelo sano, siempre tuvo abundantemente las flores y los frutos a cual más bellos del culto Mariano; en cambio, cuando el culto Mariano se debilitaba o se secaba por completo, podía colegirse que la misma fe había declinado.

482.- Hay cristianos que no honran a María, porque, según dicen, el culto Mariano los distrae de Cristo, y ellos sólo quieren honrarle a El. Y no obstante, ¿qué es lo que vemos? El hecho peculiar de que donde se deja de honrar a María, decrece también el culto de Cristo, aun más, se cuartean los fundamentos de toda la fe cristiana. Nosotros honramos a María y adoramos a su Santo Hijo. Y donde se deja de honrar a María para dar, según se dice, más vida y campo al culto de Cristo, allá se discute sobre estos puntos: ¿Cristo fue verdadero DIOS o solamente hombre? ¿Vale la pena esgrimir armas en defensa del Credo íntegro? Después de tales consideraciones, adquiere un interés especial el hecho histórico de que la falsa reforma del siglo 16, no pudo apoderarse precisamente de los países en que el culto a la Virgen Bendita, el culto Mariano, tenía un vigor especial y florecía con abundancia.

483.- Y vemos que el culto Mariano es un medio eficaz para conservar la unidad de la fe. El centro de la familia es la madre. Mientras ella vive, aún los hijos mayores, que ya fundaron hace tiempo su familia, tienen cohesión y sienten al unísono, aunque falte el padre. Pero al morir ella, se destroza la familia. La Virgen Bendita también vino a ser fuerza de cohesión en la primera comunidad cristiana, después de la Resurrección de Cristo. Los Hechos de los Apóstoles, 1,14, consignan: todos los fieles, animados de un mismo espíritu, perseveraban juntos en oración con las mujeres, y con María, la Madre de Jesús.





El Papa

Domingo, 16 mayo. Este domingo se celebra la fiesta de la Ascensión del Señor, y la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Benedicto XVI ha recordado ambas conmemoraciones durante su alocución previa al rezo mariano del Regina Caeli ante miles de peregrinos que este mediodía se han congregado en la plaza de san Pedro del Vaticano. Explicando la Ascensión del Señor, el Santo Padre ha recordado que este evento estuvo precedido por la bendición de los discípulos, en preparación a recibir el don del Espíritu Santo. “El Señor dirigió la mirada de los Apóstoles hacia el cielo para indicarles ha explicado el Papa- cómo recorrer el camino del bien en la vida terrena”.

Porque Él permanece en la historia humana, cerca de cada uno de nosotros para guiarnos: es compañero de los perseguidos por causa de la fe, está en el corazón de los marginados, y está presente en quien se le niega el derecho a la vida. Podemos escuchar, ver y tocar al Señor Jesús en la Iglesia especialmente mediante la palabra y los sacramentos. “A tal propósito exhorto a los jóvenes -que en este tiempo pascual reciben el sacramento de la Confirmación-, a permanecer fieles a la palabra de Dios y a su doctrina, así como a acercarse con frecuencia a la Confesión y a la Eucaristía, conscientes de haber sido elegidos para testimoniar la verdad. Renuevo asimismo mi invitación particular a los hermanos en el sacerdocio, para que en su vida y acción sobresalgan por su fuerte testimonio evangélico y sepan también utilizar con sabiduría los medios de comunicación, para dar a conocer la vida de la Iglesia y ayudar a los hombres de hoy a descubrir el rostro de Cristo”.

Benedicto XVI ha finalizado su alocución agradeciendo a la Virgen María su materna protección durante su viaje apostólico a Portugal. Y tras el rezo del Regina Caeli y el responso por los fieles difuntos, el Papa se ha dirigido a las miles de personas que se han reunido hoy en la plaza de San Pedro del Vaticano para expresar su cercanía al Sucesor de Pedro. El Santo Padre ha agradecido de corazón “esta hermosa y espontánea manifestación de fe y de solidaridad” presidida por el cardenal Angelo Bagnasco, saludando también a los miles de inmigrantes, acompañados por el cardenal Agostino Vallini, conectados con plaza de San Pedro desde la plaza San Juan en ocasión de la Fiesta de los Pueblos.

“Queridos amigos, vosotros mostráis hoy el gran afecto y la profunda cercanía de la Iglesia y del pueblo italiano al Papa y a vuestros sacerdotes que cotidianamente cuidan de vosotros, para que en el compromiso de renovación espiritual y moral podamos servir siempre mejor a la Iglesia, al Pueblo de Dios, y a cuantos se dirigen a nosotros con confianza. El verdadero enemigo que hay que temer y combatir es el pecado, el mal espiritual, que a veces por desgracia, contagia también a los miembros de la Iglesia”.

En este sentido Benedicto XVI ha señalado que los cristianos no tienen miedo del mundo. “En cambio ha dicho- tenemos que temer al pecado, por eso tenemos que estar fuertemente enraizados en Dios, siendo solidarios en el bien, en el amor, y en el servicio a los demás”. “Prosigamos juntos con confianza este camino, y que las pruebas, que el Señor nos presenta, nos empujen hacia una mayor radicalidad y coherencia. Es hermoso ver hoy esta multitud en plaza de San Pedro, como también fue emocionante para mí ver en Fátima la inmensa multitud que, en la escuela de María, ha rezado por la conversión de los corazones. Renuevo hoy este llamamiento, confortado por vuestra numerosa presencia. ¡Gracias!”.

Tras los prolongados aplausos que ha recibido el Papa como muestra de afecto de todos los católicos en unión con el Sucesor de Pedro, el Pontífice ha saludado en diferentes idiomas a todos los fieles y peregrinos. Éstas han sido sus palabras en español: “Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la parroquia San Luis Gonzaga, de Barcelona. Se celebra este domingo en muchos lugares la fiesta de la Ascensión del Señor. Jesús resucitado vuelve al Padre, abriéndonos el camino a la vida eterna y haciendo posible el don del Espíritu Santo. Como los apóstoles después de la Ascensión, también nosotros nos recogemos en oración y, en unión espiritual con la Virgen María, invocamos la efusión del Espíritu. Que su intercesión obtenga para toda la Iglesia un renovado Pentecostés. Muchas gracias y feliz Domingo”.

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soy diseñadora gráfica y profesora de religión y de lengua y literatura
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